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Otro caso de violencia en la guardia del hospital

“No podemos trabajar con miedo”, advierten los médicos del Cullen

  • Ayer a la noche, los familiares de un paciente rompieron una de las puertas de acceso a la guardia y amenazaron a los médicos, que trabajaban para asistir a los heridos por la explosión en la panadería.
  • La falta de seguridad es un reclamo constante de enfermeros y médicos, pero dicen que nadie los escucha. En el nosocomio se colocarán más cámaras y se reorganizará la circulación de los familiares.
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Punto crítico. La guardia del Cullen recibe a los heridos en tiroteos, robos y accidentes de tránsito las 24 horas. Los médicos plantean que la seguridad del hospital no alcanza y que se necesita un destacamento policial.

Foto: Archivo El Litoral / Mauricio Garín

 

Gastón Neffen

gneffen@ellitoral.com

“Salvale le vida o te mato”. Así, sin vueltas, con furia y a los gritos es la apretada que escuchan desde hace años los médicos del Servicio de Guardias y Urgencias del Hospital Cullen. La escuchan junto a las enfermeras. Y rodeados por familiares de pacientes que están desesperados y que en los últimos años se volvieron muy agresivos.

Anoche, un grupo de familiares de un joven, que había ingresado al hospital con una herida de bala en la cabeza y que luego falleciera, volvió a entrar a la guardia a las patadas (ver página 24). Forzaron la débil puerta de uno de los accesos y amenazaron a los médicos en un momento muy delicado, porque se trabajaba con mucha intensidad para asistir a los seis pacientes que ingresaron al hospital por la explosión de la panadería Colella e Hijos (ver página 10).

El caso volvió a poner en foco la falta de seguridad en la guardia del hospital. “Nosotros nos preparamos para trabajar con el estrés de un shock room pero no para hacer frente a la inseguridad. No podemos trabajar con miedo”, advirtió Gabriel Martínez Dorr, jefe del Servicio de Guardia del Hospital Cullen, que habló con El Litoral junto a seis médicos del servicio.

Es un reclamo que lleva varios años. En abril del 2011, El Litoral también contó que una doctora tuvo que esquivar las trompadas de un familiar que la estaba insultando en pleno shock room. “A todos los médicos nos han amenazado. A veces tengo la sensación de que alguien me va a aparecer por atrás mientras estoy atendiendo. Mi hija de ocho años tiene miedo cuando vengo a trabajar”, contó el cirujano Cristian Trioni, que hace quince años que trabaja en el servicio. “Queremos que nos escuchen. Hace 33 años que estoy en la guardia y pude ver cómo la situación se fue degradando”, planteó el clínico Norberto Serré. Es la historia que va del “doctor haga todo los posible por salvarle la vida”, en la época en la que el guardapolvo blanco y el ambo verde eran una esperanza, a la brutal demanda: “Te mato, si no se salva”.

Medidas

Entre el viernes y el domingo, unos 400 pacientes pasaron por la guardia del Cullen (más de 130 pacientes por día). Las autoridades del hospital estiman que hay uno flujo de entre 2.500 y 3.000 personas por día, pero el único policía que trabaja en el efector cumple funciones administrativas (registra los casos policiales y los accidentes, entre otras tareas). El Cullen cuenta con personal de seguridad propio, pero no puede cumplir la función de la policía y los médicos no se sienten seguros, al punto que cuando caminan por los pasillos algunos van sin billetera, sin reloj y sin celular.

En diálogo con El Litoral, Roberto Chito, director del hospital Cullen, reconoció que hay un problema “crítico” de seguridad en la guardia. “Vamos a implementar cambios para organizar la circulación de los familiares y colocar cámaras, entre otras medidas”, aseguró. También pidió que se analice la posibilidad de que el hospital cuente con un destacamento policial, para poder contener los desbordes y garantizar la seguridad del personal y los pacientes.

En la guardia, los médicos reclaman que se organice la circulación de los pacientes y plantean que el eslogan del “hospital abierto a la comunidad” no debería entrar en conflicto con las medidas de seguridad que necesita un hospital que atiende a heridos en tiroteos, asaltos y robos. También piden que se refuercen las puertas para preservar el área de trabajo en la Guardia. “Queremos que nos escuchen. ¿Qué esperan, que sea herido un médico o un enfermero para resolver esta situación?”, concluyó Martínez Dorr.

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Angustiados. Los médicos del servicio de guardia le contaron a El Litoral que están preparados para el estrés de trabajar en un shock room, pero no para que los golpeen y amenacen. Foto: El Litoral.

En cifras

400

pacientes

atendió la guardia del Cullen durante el fin de semana. Las autoridades del hospital estiman que hay un movimiento de unas 3.000 personas diarias en el efector.



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