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Pulsos de la política provincial

Octubre, mes de grandes definiciones

Por Darío H. Schueri

Octubre es el mes paradigmático del “cambio de ciclo” nacional que tanto desvela al candidato oficialista Scioli, a quien la oposición lastima asociándolo a la continuidad del kirchnerismo y señalando su plena sumisión a los designios de “la Jefa” en retiro activo.

Scioli desespera para que la población que aún no decidió el voto comprenda que a partir del 11 de diciembre -en caso de resultar electo- los decretos serán firmados por él, sin esotéricas sujeciones a un poder extraño al que tratará de difuminar lo más rápido posible.

Pero también en la política santafesina este décimo mes del año en el calendario gregoriano y octavo del antiguo calendario romano, será el período en el que Miguel Lifschitz definirá la grilla de ministros que lo acompañarán en su expectante gestión.

Senadores se ofrecen

Rumbo a las elecciones generales del 25, la agenda nos mostró al candidato a senador nacional peronista Omar Perotti compartiendo una cena de gala junto a Scioli en Rosario rodeado de empresarios; a su competidor socialista Hermes Binner en un original almuerzo benéfico del Hospital de Niños servido sobre el mítico Puente Colgante e insistiendo en que todos los jubilados del país deberían gozar del 82 por ciento móvil que otorga Santa Fe a sus pasivos provinciales, “pese a los incumplimientos que tiene la Nación para con la Caja de Jubilaciones de Santa Fe”; y a Reutemann, que sigue criticando al gobierno kirchnerista porque no apoyó al campo, mientras en los ratos libres le hace acordar a la gente que el socialismo -con Binner, precisamente- fue el que permitió que la inseguridad y el narcotráfico se adueñaran de nuestra provincia.

El fulgurante representante de Sergio Massa para la senaduría nacional, Eduardo Romagnoli, junto al candidato a primer diputado Alejandro Grandinetti, caminaron por la peatonal santafesina preocupados por los chicos y jóvenes que no estudian ni trabajan; y que, “peor aún, muchos pasan hambre”, subrayó el empresario rosarino, presidente del mercado ganadero Rosgan, quien había encabezado un encuentro privado con los ocho referentes mundiales de la Cámara de Comercio Italiana, con el fin de promocionar a las pymes santafesinas.

El Frente Progresista vernáculo trata de remontar el lastimoso cuarto lugar de Binner en las Paso del 9 de agosto último, apostando a que los socios radicales aliados a Macri militen el corte de la sábana del candidato presidencial del PRO y dejen afuera a Reutemann, para ensobrar junto a Macri la “boleta corta” de Binner senador, y Hugo Marcucci diputado nacional. Toda una hazaña en una elección de neto corte presidencialista.

Para aderezar un poco más la confusión, el socialismo introducirá en el sobre la boleta de Margarita Stolbizer presidente junto a la de Binner-Marcucci-Comi. Pero en los afiches figura Binner con la icónica imagen de la tijerita. “Voten al candidato a presidente que quieran, pero piensen en Santa Fe poniendo a Binner senador nacional”, arengó el gobernador Bonfatti.

El socialismo santafesino sospecha que su candidato estrella, el que marcó un hito en la historia partidaria al consagrarse primer gobernador socialista del país en 2007, y que hace dos años superara los 800 mil votos como cabeza de lista de diputados nacionales (cargo que tiene hasta 2017) ahora pugna por no quedar último el domingo 25, fruto de la alquimia de la original “boleta corta” que, al decir del diputado radical Julián Galdeano, “preservó el FPCyS en Santa Fe, que es lo que verdaderamente interesa”.

El objetivo de mínima del frente santafesino es ubicar en una banca del Congreso Nacional a la segunda candidata a diputada nacional, María de los Ángeles “Chiqui” González, ordenada detrás del radical Hugo Marcucci.

Scioli busca evitar el balotaje

Con reiterados elogios hacia la figura y la proyección política de Omar Perotti, pasó por Rosario el candidato a presidente Daniel Scioli, quien compartió la cena Celeste y Blanca en el imponente Salón Metropolitano que estaba colmado de empresarios y dirigentes peronistas.

El gobernador bonaerense decidió sujetarse en este último tramo de campaña a una línea discursiva -aplicada inclusive para las respuestas periodísticas- plagada de eslóganes y referencias productivistas, tales como industrializar la ruralidad; fortalecer el federalismo; ayudar a las empresas y definiciones de coyuntura como por ejemplo, ante el interrogante de por qué no debate, expresar: “Debato todos los días con la gente, los empresarios, los jubilados, los trabajadores”.

“Gobernaré para el círculo celeste y blanco y no para el círculo rojo”; “me preparé toda la vida para ser presidente”; “soy el candidato más previsible, confiable y coherente”; “hay que ir a la certidumbre, la previsibilidad, lo transparente”, son los recursos discursivos sobre los que se apoya para intentar seducir el esquivo voto independiente que tironean Macri y Massa.

Scioli se cuida de no despertar la ira de “la Señora” (así la llamó el gremialista Antonio Caló a la presidente Cristina Fernández) o de los jacobinos de La Cámpora, y les dice a los empresarios lo mismo que les diría Macri, pero al revés para que no se note: en lugar de pregonar que no hay inversiones porque hay cepo y la Argentina no arregla con los fondos buitres; que con este tipo de cambio no se puede exportar, y que el déficit fiscal impide ayudar a la producción, les pide con voz en cuello casi a manera de ruego: “Inviertan, produzcan, siembren, que yo les voy a garantizar rentabilidad, mercados, seguridad”.

Les pide que por favor confíen en él, que además de ser previsible, confiable y transparente, sabe “lo que hay que hacer; sé lo que está bien y lo que está mal; sé lo que hay que cambiar y lo que hay que profundizar; ténganme confianza y fe”. Scioli es un predicador que emplea metamensajes, signos y señales con los cuales dice sin decir para evadir al cristinismo y llegar a los indecisos. Se evidencia que Scioli no quiere caer en el incierto balotaje. La presencia en Rosario -a su lado- del titular de la Cámara de Diputados de la Nación y perdedor de las Paso bonaerenses frente a Aníbal Fernández, Julián Domínguez, fue otra señal clara respecto de las personas con las que quiere rodearse.

Gestos, símbolos; en la cena de Rosario no estaba presente el primer candidato a diputado nacional Marcos Cleri (La Cámpora) y Scioli no mencionó ni una sola vez a la presidente en su discurso. Tampoco estuvo el “Chivo” Rossi, a pesar de que había llegado a Rosario minutos antes que el gobernador bonaerense. La presencia de los tres diputados provinciales del Movimiento Evita, organización adversaria de La Cámpora, fue un signo de que si Scioli llegara a la presidencia de la Nación, reemplazará paulatinamente a La Cámpora por el movimiento que lidera a nivel nacional Emilio Pérsico, de estrecha llegada al sciolismo; y, para variar, al Papa Francisco.

Además de Caló y el presidente del Bapro, Gustavo Marangoni, ocupó el atril dejado por Scioli el secretario de Seguridad, Sergio Berni. “La producción, el trabajo y la seguridad, la agenda de la sociedad”, nos resumió Perotti, a quien Scioli exaltó al extremo de vaticinar en su discurso que “Omar va a ser un gran protagonista en los años que vienen para la provincia de Santa Fe”. Scioli lo ungió para 2019, y lo ratificó en su alocución el dirigente de la CGT Antonio Caló: en 2019 Omar será gobernador”.

Tarea para el hogar para el FPCyS, que por estas horas se encuentra en la agitada faena de ir delineando el cuerpo de colaboradores de Miguel Lifschitz, quien afrontará el desafío de encarar la tercera sucesión frentista en la provincia, con un peronismo entusiasmado y acechante si logra retener el poder nacional, que no medirá esfuerzos para regresar al sillón del Brigadier en 2019, y el palacio de calle Salta en esta capital. Y que a esos efectos ya se pertrecha para el desembarco en el Concejo Municipal de diciembre próximo.

El reducido cónclave bilateral que pergeña el gabinete de Lifschitz se reunirá la semana que viene, aunque estamos en condiciones de adelantar que el infranqueable gobernador electo ya tiene In pectore los nombres de la mayoría de sus futuros ministros. Quedarían por resolver una o dos carteras, para inmediatamente enviar al Parlamento el proyecto de modificación de la Ley de Ministerios. Entre otras ideas, está la de disolver el actual Ministerio de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente (quizás para transformarlo en Ministerio de Infraestructura), crear la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y, probablemente, el Ministerio de Energía.

Octubre será el mes de las grandes definiciones nacionales y provinciales.



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