Edición Domingo 29 de noviembre de 2015

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Mirada desde el sur

El horóscopo socialista

Raúl Emilio Acosta

Sobre este diciembre de 2015 la carta astral, la fecha de nacimiento, los planetas en ascenso, la conjunción de casualidades, han puesto al partido de gobierno, en especiales circunstancias que admiten la broma: el horóscopo les favorece.

Miguel Lifschitz (habría que convencerlo en usar sus nombres de pila en orden) llega a la gobernación con 8 años de intendencia en Rosario y 4 en el legislativo, como senador del departamento que tan bien conoce. Tiene toda la experiencia. Toda.

El gobernador Bonfatti y su ministro político, Rubén Galassi, se van después de confrontar con radicales provinciales durante cuatro años de mandato y manteniendo vínculos contradictorios con el kirchnerismo nacional. Final confuso.

Lifschitz llega sabiendo de administración (8 años de intendencia) y de conversación y consenso. No tiene falsos progresismos que soportar. No están más.

En franca retirada Hermes Binner, el gobernador electo representa el único, acaso el último puntal del socialismo. Ciudad y provincia son sus trincheras. En el plano nacional nadie podrá confundirse sobre socialismo, progresismo y Estado presente. No hay progresismo trucho y corrupto que encandile. Una ciudad y una provincia y a empezar de nuevo.

El “modelo Santa Fe” de gestión (los 5 nodos, la salud pública, el Ministerio de Trabajo, la reforma judicial, el fracaso estrepitoso sobre / con / para / desde la policía, el triunfo del Ministerio de Cultura) tiene la posibilidad definitiva. Lifschitz es un ejecutor. Debe seducir a la derecha progresista que gobernará el país e insistir: el progresismo es el socialismo, vengan a verlo en la provincia.

Los fallos de la CSJ (Corte Suprema de Justicia) sobre coparticipación iluminan el final del 2015, esto es, el arranque de esta gobernación el 11/12/15. Habrá moneda, empréstitos, colchón para girar y un eje común con la Nación: obra pública. Fin a la pesadilla. Socialistas pedían, kirchneristas de la provincia boicoteaban, CFK negaba, el FPV se reía y socialistas enmudecían. El triunfo de PRO/Federal/Cambiemos deja a los radicales en estado de éxtasis. Cientos y cientos de puestos nacionales disponibles. No golpean la puertita de atrás del socialismo (son 6 y/o 7 los ministros “boina blanca” en Santa Fe). Lifschitz eligió los radicales que quiso, no los que podía imponer el partido radical como deuda electoral.

Quedaría en manos de gendarmes con experiencia el manejo de algo tan sencillo como un ejército, el que componen todos los efectivos de la Policía de la provincia de Santa Fe. Un actor político (ministro) con un jefe policial es lógico. Diez funcionarios políticos metidos en la trama policial, un despropósito. Cadena de mandos. Mandos.

La inseguridad, como la inflación y la pobreza, ya no son temas de intendentes, ni siquiera de gobernadores, como espontáneos defensores de la paz y la prosperidad. Ahora, se entiende que fue el fracaso K el que las detonó. Y que es una tarea nacional la que puede frenar el deterioro creciente.

Vendrán a pedirle ayuda al gobernador santafesino, para juntos resolver inflación, inseguridad, pobreza y droga. No vendrán a culparlo de narcotraficante. No lo humillarán públicamente ante el silencio cómplice de diputados nacionales que votaban el “sí Cristina”, porque esa sumisión no está más. El eficientismo llama al eficientismo.

A la intendente rosarina, Mónica Fein, mientras hacía su discurso un 20 de junio, Día de la Fiesta Nacional a la Bandera, la compañera presidente la ignoró para gritarle a sus empleados pagos unidos al pie del palco: “Vamos por todo”.

La carta astral le da revancha a la intendente de Rosario. Su espalda es Lifschitz, su presidente Mauricio Macri. No hay más “vamos por todo”.

Queda esa duda. ¿Habrá recambio generacional? ¿Quedarán cuadros con conceptos de función del Estado y sociedad? ¿Hay una escuela de dirigentes o una agencia de empleos? A los Sub 40 el FPCyS les abrió una puertita. Si se disfrazan de funcionarios tal vez lo sean. Dueños de un futuro progresista dentro de un socialismo popular no. Los socialistas van por la última partida. Horóscopo a favor, viejos vicios y mezquindades en contra. Y un gobernador que sabe todo esto.

Lifschitz es un ejecutor. Debe seducir a la derecha progresista que gobernará el país e insistir: el progresismo es el socialismo, vengan a verlo en la provincia.

Habrá un eje común con la Nación: obra pública. Fin de la pesadilla. Socialistas pedían, kirchneristas de la provincia boicoteaban, CFK negaba, el FPV se reía y los socialistas enmudecían.



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