Edición del Miércoles 09 de diciembre de 2015

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“Leyes sobran, falta decisión política para enfrentar el lavado de activos” - Edición Impresa - Economía

Charla con Roberto Bulit Goñi

“Leyes sobran, falta decisión política para enfrentar el lavado de activos”

  • La Argentina tiene legislación desde 1989 y apenas tres condenas. La necesidad del Estado de tener estrategias para enfrentar un negocio millonario.
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Para Bulit Goñi es importante la colaboración de los profesionales, pero es más importante que el Estado asuma y estudie la problemática del lavado de dinero. Foto: Guillermo Di Salvatore

 

Mario Cáffaro

mcaffaro@ellitoral.com

Para Roberto Bulit Goñi, al narcotráfico hay que enfrentarlo desde el lugar donde más le duele que es el dinero y para ello se necesita un Estado activo que trabaje con la colaboración de profesionales y uno de los delitos a atacar es el lavado de activos que desde hace varios años su persecución está en manos de las provincias.

Abogado, miembro de la Fundación Argentina para el Estudio y Análisis sobre la Prevención del Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo (Fapla), profesor universitario, asesor y conferencista, Bulit Goñi cerró en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNL una jornada sobre “buenas prácticas profesionales como herramienta determinante para la prevención de lavado de activos y otros delitos económicos” que organizó la Secretaría de Delitos Complejos del Ministerio de Seguridad.

Al día siguiente, en un desayuno con El Litoral, valoró la decisión del Ministerio de Seguridad de encarar la problemática y discutirlo con entidades de profesionales que pueden colaborar contra este tipo de delitos pero reconoció que el Estado argentino llegó tarde ante el tema narcotráfico. “Creímos que era lugar de paso y pretendimos que lo resuelvan los países que demandan droga; mirada inocente, la droga se expandió en nuestro territorio porque el tráfico se paga con producto que hay que vender y así sucesivamente”, señaló.

Recordó que la Argentina fue el noveno país en incorporar en la legislación penal el lavado de dinero. “Fue en 1989, cuando teníamos ‘relaciones carnales’ con Estados Unidos”, apenas tres años después de aquel país. Bulit Goñi reseñó que ya en el país del norte se generó la hermandad entre droga y violencia cuando los cárteles colombianos inundaron de cocaína ese país. “La droga rompió todos los códigos en los delitos y eso obligó, incluso, al cambio de armas de la policía para enfrentarla. Estados Unidos reaccionó de diversas formas, entre ellas sancionando una ley contra el lavado de activos porque la droga genera una increíble cantidad de plata que se desparrama por todo el sistema”.

Señaló que desde el punto de vista de la estrategia para enfrentar al narcotráfico “no es esencial saber si somos país de producción o de tráfico, lo esencial es luchar en todos los frentes. Uno de los elementos fundamentales para enfrentarlos es la plata”.

El apoyo de profesionales

Crudamente, advierte que “soldaditos” para vender droga son fácilmente reemplazables, por eso recomienda atacar el comercio por los que lavan activos y los profesionales que apoyan la actividad. “Tienen muy buenos profesionales, los pueden pagar mejor que cualquier empresa y que el Estado, porque la actividad genera mucho dinero. Hay un aprovechamiento de las circunstancias por parte de profesionales y en muchos casos connivencia de funcionarios estatales”, reconoció.

A cada rato, recuerda que la Argentina desde 1989 a la fecha ha modificado “cien veces” las leyes de lavado y apenas hay tres condenados, entre ellos un narco que puso un pool al hermano de su novia en Córdoba. “Dictamos leyes porque el Gafi las exigía y eran requisito indispensable para que nos presten dinero. El Gafi exige, entre otras cosas, obligaciones de los profesionales que son útiles para el lavado de activos para que actúen como filtros y le adviertan al Estado. Está bien como sistema porque el delito de lavado de dinero tiene como primer elemento que la actividad con la que se lava es lícita”.

De todas maneras, admite que la UIF tiene mucha información y, generalmente, no hace un cruce que permitiría detectar ilícitos.

“Leyes existen, no las aplican ni los jueces ni los fiscales. La policía no trabaja buscando la plata, no están formados de esa manera. Tenés que cambiar los hábitos y eso se inicia desde abajo. Antes de solicitar la colaboración de los sectores privados, el Estado tiene que hacer sus deberes porque si no los órganos primarios de aplicación de la ley terminan trabajando como policías. Toda la información que tiene la Afip se la da el contribuyente”, ejemplifica.

La ley establece 23 sujetos obligados a colaborar desde profesionales a registros. “La UIF en la Argentina tiene 35 mil alcahuetes gratuitos que le pasan información. Tienen una obligación muy difusa que es reportar operaciones inusuales o sospechosas que son siempre subjetivas. Como sistema no está mal desde el punto de vista del deber ser porque contribuir al sostenimiento de la paz social es obligación de todos, pero la contrapartida de esa obligación tiene que ser razonable, hay una diferencia muy sutil entre el banquero, el escribano responsable y el policía financiero” .

Bulit Goñi estimó en 6 millones por año el reporte de operaciones sospechosas que recibe la UIF aunque hasta hoy hubo sólo tres condenas en el país cuando a nivel internacional el 3,5% de las denuncias terminan en condenas.

Repite la falta de decisión política de buscar la plata de la droga y esto posibilitó que bandas de otros países se instalaran en el país y por ende en la provincia. “Mis nietos que viven en Fisherton estaban asombrados con los vehículos de lujo que tenía una finca que terminó siendo de (Mario Roberto) Segovia que comercializaba efedrina con México. Se asombraban mis nietos, nunca se asombró un fiscal o un juez. Mire que Fisherton es chico” señaló.

Avenida de trabajo

Bulit Goñi destaca la decisión del gobierno de Santa Fe de sentarse con entidades profesionales para concitar la colaboración voluntaria de los sectores que están en la economía y que pueden ayudar a combatir el lavado de activos. “El Código Penal admite la participación ciudadana y en provincia esto recién se empieza. Es una avenida de trabajo, no la solución final; tiene importancia y hay que seguir con las otras: capacitar a las fuerzas de seguridad, tomar la decisión política y estudiar el delito a combatir que es como combatir una enfermedad, primero tenés que estudiarla”.

Admite, además, que el delito se transforma mucho más rápido que las leyes que lo combaten. “La policía corre de atrás con vehículos viejos y los delincuentes andan con BMW flamantes”, ejemplifica. “No existe la bala de plata para atacar este delito. Es un esfuerzo conjunto de toda la sociedad por eso hay que concitar adhesiones. Hoy, ya el lavado de activos está en el Código penal y no es un delito federal . Es un delito común, corresponde al Código penal y al procedimiento de cada provincia”.

Falta decisión política de ir a buscar la plata del narcotráfico. La policía hace allanamientos y busca la bolsita con droga, nunca una tarjeta de crédito en la mesita de luz”.

No estoy en contra de solicitar la colaboración de sectores profesionales para tratar de atrapar a los que lavan dinero pero antes el Estado debe hacer sus deberes y no tirarle la responsabilidad al sujeto obligado”.



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