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31ª FIESTA NACIONAL DEL TEATRO

En Tucumán, aires de renovación

En Tucumán,  aires de renovación

Foto: Gentileza Producción

 

Roberto Schneider

Cuando se transitan las calles de la ciudad de Tucumán y los naranjos explotan con su apreciado tesoro y las flores llenan plazas y parques se comprende mucho mejor aquello de “El jardín de la república” que los mismos tucumanos se encargan de reforzar. Durante diez días se realizó la 31ª Fiesta Nacional del Teatro organizada por el Instituto Nacional del Teatro de manera conjunta con el Ente Provincial Bicentenario y la Municipalidad de San Miguel de Tucumán.

Y aunque queden coletazos de la fuerte crisis institucional por la que atravesó en los últimos tiempos el INT, el cambio se siente. Con cifras contundentes: nada menos que diez mil espectadores en 58 funciones realizadas en salas oficiales y en magníficos espacios de teatro alternativo que son envidia para cualquier hacedor. Y, sobre todo, porque el director del organismo es Marcelo Allasino, organizador ejemplar de los doce Festivales de Teatro de Rafaela y profundo conocedor de las artes escénicas del país.

Fue en su discurso inaugural que el reconocido teatrista aludió al deseo profundo de “encontrarnos y confirmar este espacio como el único y capaz de reunir a todas y cada una de las provincias argentinas”, para interrogarse finalmente: “En un contexto complejo, crítico, ¿por qué juntarnos? ¿para qué? ¿para reafirmar nuestras diferencias? ¿para reconocer en nuestros desacuerdos la necesidad de un proyecto común que nos incluya y brinde posibilidades a todos? ¿para seguir afirmando que el arte nos salva? Soy más amigo de las preguntas que de las respuestas -enfatizó-. Formulándolas nos reconocemos en crisis y en evolución, favorecemos la escucha y permitimos que nos atraviesen otras preguntas, otras afirmaciones, otras ideas. El otro y yo nos juntamos. Y lo intentamos”.

Lo mejor de lo mejor

La renovación se patentiza concretamente en la férrea decisión de elegir los mejores espectáculos de cada provincia para construir una programación que abre un abanico de expresiones con riqueza genuina, con nuevas dramaturgias, con el acento puesto en cuestiones políticas de envergadura y, también, nuevas poéticas expresivas, ricas en su visibilidad a la hora de plasmar nuevas estéticas, con actores y actrices que cada vez se perfeccionan más y con directores/as que leen más y estudian más.

Es cierto que se ponen de manifiesto las altas calidades de los grandes centros de producción teatral como Córdoba, Santa Fe, Rosario, Tucumán, Mendoza y Buenos Aires, pero se advierte en las producciones ofrecidas un mayor cuidado a la hora de saber qué decir y cómo hacerlo. Ahora, con los nuevos aires, es el tiempo de las asistencias técnicas y del enriquecimiento intelectual de los hacedores. Esta aspiración es legítima y alcanzarla no es tan difícil.

Santa Fe dijo presente con la elogiada “Malversión de amor. Será tu sonrisa”, el texto escrito y dirigido por Julieta Vigo que cautivó al público por el alto nivel puesto de manifiesto por las actuaciones de Adrián Cáceres, Carolina Cano, Guillermo Frick, Selma López y Lucas Ranzani, largamente ovacionados, del mismo modo que los actores rosarinos Martín Fiumato, Matías Tamburri y Matías Martínez quien escribió y dirigió “Representación nocturna del Marqués de Sebregondi”, una magnífica y dolorosa propuesta basada en “El niño proletario” de Osvaldo Lamborghini, de fuerte riqueza expresiva a partir de la minuciosidad del maquillaje y vestuario de Ramiro Sorrequieta, la música de Matías Tamburri y el arte de telones de Romina Carrara.

Córdoba y sus tres espectáculos dictaron clase de excelencia. “Bufón” y la imponente actuación de Julieta Daga, con dramaturgia y dirección del talentoso Luciano Delprato fueron fervorosamente saludados por críticos, investigadores y por el público, fascinado por Daga. “La verdad de los pies. Estudio equívoco sobre el comportamiento humano” propició la inmediata adhesión de todos a partir de un brillante grupo de intérpretes integrado por Ana Balliano, Carolina Cismondi, Gabriel Pérez y Martín Suárez en un trabajo de fuerte expresividad contemporánea donde lo siniestro y el vampirismo, entre otras instancias estructurales, se dan la mano en perfecta armonía para hacer disfrutar a todos. Y la frutilla de los cordobeses, en toda la ternura de “Nazario, el gurí del monte”, propuesta de teatro danza que conmovió por sus altas dosis de bella poesía, con emotivas interpretaciones de Roberto Delgado, Ana Molina y Sofía Piñero Gallo dirigidos con mano segura por María Laura Gallo.

Desde Río Negro, llegó una maravillosa versión de “Pedido de mano” titulada con precisión “Ensayo ruso, compendio de inquietudes”. El director Darío Levin pudo demostrar categóricamente por qué los clásicos están ahí, para ser revisitados. Y, como en este caso, enriquecidos. Con olfato teatral plasmó una puesta en escena de varias lecturas, basada en el perfecto desempeño actoral de Leonardo García, Silvina Orlando y Guido Arena, todos unidos para el logro de una totalidad con altas dosis de humor y de encantamiento. La emoción se puso de manifiesto en una sala ubicada en un barrio de particular encanto. Un ensayo para el recuerdo y, por qué no, la mejor propuesta de esta fiesta.

Más de lo excelente

No podemos dejar de mencionar a los dos espectáculos de Caba. El primero, “La pilarcita”. La obra de María Marull dibuja sobre la escena la historia de dos amigas que en Corrientes tributan a una virgen para lograr milagros. Paula Grinszpan, Lucía Maciel, Luz Palazon y Mariano Torre emocionaron a los espectadores, fascinados por los altos valores teatrales de la propuesta. “Todo piola” y la fuerza contundente de un espectáculo de danza teatro con lo mejor de los últimos tiempos. Gustavo Tarrío hizo temblar estructuras anquilosadas para sorprender con un discurso inteligente, fuertemente motivador. Contó para ello con Eddy García, Carla Di Grazia y Guadalupe Otheguy, todos entregados a una totalidad rigurosa, de impactantes resultados.

De Buenos Aires llegó toda la ternura de “La vuelta al mundo en 80 días”, dirigido por el experto Claudio Hochmann y el entrañable actor Fernán Cardama en la magnífica aventura de adaptar el clásico de Julio Verne a partir de una propuesta enriquecida visualmente por juguetes de bella factura. La comunicación con los chicos (y con los grandes) fue de absoluta fascinación. La misma que produjo la fuerza arrolladora y expresiva de “Los amantes trágicos”, una propuesta que instaló un cabaret prostibulario en Tucumán para homenajear al cine de los '40 pero con toda la expresividad de los nuevos tiempos. Imposible no hablar de Lisandro Outeda, un actor impresionante, muy bien acompañado por Dana Crosa, Diego Mazurok, Belén Milone y Lautaro Correa, todos entregados al delirio de la dramaturgia y dirección de Gabriel Beck. Inteligencia en un trabajo de potentes resultados.

Queda también en nuestra retina la magnífica expresión teatral de los tucumanos de “La lechera”, de Carlos Correa, quien también dirigió un trabajo que cala hondo en el mundo borgeano y “La intrusa”, con una fuerte impronta beckettiana y el relato de dos gauchos pendencieros enamorados de una vaca. Si se agrega un pajarito cantor y juguetón, todo está servido para disfrutar. Barby Guaman, Martín Lombardelli, Pablo Vera y el músico Fernando Jalil se sacan chispas y el público lo agradece.

“Nuestras vacaciones” del rafaelino Diego Ferrero, con una vuelta de tuerca inteligente del director Gabriel Brizuela, permitió el lujo de dos interpretaciones grandes: Gerardo Schwartzman y Cuqui Honik. Desde Chubut, otra fiesta del mundo de lo entrañable. Desde La Pampa el texto y la dirección de Edith Gazzaniga en “Labyrinthus” se enfrentan a los poderes de turno con un minucioso trabajo del elenco integrado por María Montalvo, Melisa Aimar, Marcelo González, Carina Patthauer y Ana Manera.

Neuquén ofreció una fiesta de la actuación con dos actrices memorables. Carolina Sancho y Lala Vega interpretaron una poética versión de “La edad de la ciruela”, de Arístides Vargas, con convincente dirección de Guillermo Troncoso enriquecida por el vestuario de Luciana Vega. Desde Mendoza la excelencia en “Algo de ruido hace”, de Romina Paula, muy bien dirigida por Valeria Portillo y con estupendas actuaciones de Guadalupe Carnero, Cristian Bucci y Joaquín de Lucía. Por último, Catamarca dio también muestra de un teatro inteligente con “Piedra mojada o la terquedad”, de Alberto Moreno y María Pessacq. Una profunda indagación sobre la condición humana perfectamente transmitida por Pessacq (actriz para el recuerdo) y Marcelo Vega.

Espacios de formación, presentaciones de libros, charlas, homenajes y el recuperado espacio de devoluciones, en encuentros diarios con periodistas especializados de distintos medios del país con creadores y público fueron también el sostén para que las cabezas se abran. Y crezcan.

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Desde Río Negro, llegó una maravillosa versión de “Pedido de mano” titulada con precisión “Ensayo ruso, compendio de inquietudes”.

Foto: Gentileza Producción

 



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