Edición del Domingo 12 de febrero de 2017

Edición completa del día

Los llamativos tonos claros de la laguna Setúbal llegan de Los Andes - Edición Impresa - Área Metropolitana Área Metropolitana

Así lo determinó una investigación de especialistas de la Fich

Los llamativos tonos claros de la laguna Setúbal llegan de Los Andes

  • Sedimentos de limos y arcillas que llegan al río Paraná principalmente por el Bermejo provocan este fenómeno que se hace más visible durante los meses del verano en Santa Fe.
Los llamativos tonos claros de la laguna Setúbal llegan de Los Andes

Postal. La imagen aérea es de los últimos días y muestra las dos tonalidades que tiene la laguna Setúbal.

Foto: Gobierno de Santa Fe.

 

Nicolás Loyarte

nloyarte@ellitoral.com

Twitter:@nicoloyarte

El río Paraná contiene misteriosos secretos escondidos bajo su velo marrón, finos sedimentos que viajan suspendidos por la turbulencia del flujo. Limos y arcillas navegan la corriente confundidos con la vegetación y fauna, desde su naciente al norte, hasta su desembocadura en el Río de la Plata.

Ese particular color marrón del Paraná tiene diferentes tonalidades, más claras o más oscuras, que a su vez cambian a la vista a cada hora del día, cuando el sol le otorga brillo u opacidad. Y cada tono tiene su particular belleza en la enigmática superficie de la vida en su interior.

Dos colores

Pero al menos una vez al año ocurre un fenómeno que se puede observar en la laguna Setúbal -cuerpo de agua ligado al Paraná- en nuestra ciudad. Ese fenómeno se puede comenzar a ver en diciembre y enero, pero es ahora, en febrero, cuando más se evidencia. Se trata de una notoria bitonalidad del agua lagunar, que la divide con una línea que lo serpentea y es fácilmente perceptible. El agua de la costa Este es más clara y marrón que la de la costa Oeste. El fenómeno se puede ver desde la orilla o a bordo de cualquier embarcación, pero es mucho más notorio desde la altura, ya sea desde un edificio, mediante el uso de un dron o en una fotografía aérea o satelital.

Investigación

Especialistas de la Facultad de Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral (Fich UNL) y del Conicet investigaron este fenómeno bien conocido desde el siglo pasado y lo atribuyeron a la presencia de sedimentos como limos o arcillas que viajan por el río.

A los entendidos no les llama la atención que estos sedimentos lleguen al Paraná desde Los Andes. Es que el agua de las lluvias de esa zona cordillerana fluye por ríos que forman parte de la enorme cuenca del Paraná (tiene 2,6 millones de km2), principalmente “con aportes directos como el río Bermejo”, señaló el investigador del la Fich, Carlos Ramonell. Y es de esta forma como luego de viajar varios kilómetros al Este terminan en el Paraná, río por el cual llegan a Santa Fe a través del arroyo Leyes y los numerosos brazos que tiene su delta (ver El largo viaje...).

análisis

por NICOLÁS LOYARTE

Encanto

  • La Setúbal es un patrimonio muy preciado de Santa Fe. En sus aguas he pasado jornadas enteras, disfrutando de la navegación a vela, remando o simplemente anclado en algún punto de ese precioso espejo de agua marrón, apreciando su brillo, que cambia con cada hora del día, con cada brisa y oleaje. En oportunidad de haberla navegado a vela he cruzado muchas veces por esa línea que la divide en sus dos tonalidades, la cual es claramente visible desde cerca, y hasta hoy no sabía el motivo del fenómeno. ¡La presencia de sedimentos de Los Ándes en Santa Fe! Que tomen nota de este aporte de la Fich los guías turísticos. Aquí tienen otra historia para contar.


Imprimir:
Imprimir
Domingo 12 de febrero de 2017
tapa
Necrológicas Anteriores