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Tecnología

Con un audiojuego analizan la percepción de personas ciegas y lo aplican en robótica

Un equipo de profesionales de Córdoba desarrolló un audiojuego para estudiar la orientación, movilidad y percepción de las personas ciegas, en un trabajo que une herramientas de la ingeniería electrónica, la robótica, la computación, la acústica y la psicología.

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El laboratorio donde fue desarrollado el videojuego en la UTN Regional Córdoba.

Foto: Archivo

 

Redacción de El Litoral

redaccion@ellitoral.com

Télam

Los audiojuegos son juegos electrónicos que utilizan claves auditivas en lugar de las características interfaces visuales propias de los videojuegos. Desde el Centro de Investigación y Transferencia en Acústica (Cintra), con sede en la Universidad Tecnológica Regional Córdoba y en asociación con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), la investigadora Claudia Arias esta al frente del proyecto.

El objetivo “es analizar la percepción sin usar la visión para realizar aportes en los programas de entrenamiento de habilidades básicas de orientación y movilidad de la persona ciega”, explicó la científica.

Para ello, el grupo de investigación realizó una serie de modificaciones técnicas en un audiojuego ya existente (AudioDoom) para poder ofrecer a usuarios adultos “una plataforma virtual realista y entretenida que posibilite el entrenamiento de habilidades de orientación”, informó el Conicet.

La experiencia permitió que cada jugador, valiéndose de un joystick y orientándose sólo por sonidos espacializados mediante un sistema de sonido envolvente, avanzara a través de un laberinto para juntar la mayor cantidad posible de monedas sólo guiado por pistas sonoras: pasos, puertas y monedas que caen.

Los participantes jugaron con dos niveles de dificultad: con entorno sonoro calmo (brisas) y con otro ruidoso (fiesta) y el rendimiento se midió según la cantidad de errores cometidos y el tiempo que demoraron en completar el recorrido.

“Todos los participantes cumplieron la consigna y lograron reconocer posteriormente el camino recorrido pero las personas ciegas tendieron a cometer menos errores y a tardar menos en llegar al final del recorrido. Estas diferencias tuvieron una importancia estadística en el nivel más difícil, esto es, en entorno ruidoso de una fiesta”, contó Fernando Bermejo, becario posdoctoral del organismo e integrante del grupo de estudios.

Las adaptaciones

El audiojuego fue adaptado por Guillermo Gilberto, y a partir de esa experiencia el equipo pudo ver que esta área “de vacancia nacional e internacional, es muy potente como herramienta de entretenimiento que sirve a su vez para el entrenamiento de habilidades perceptuales”.

Por eso, los sucesivos trabajos confluyeron en el proyecto doctoral de Gilberto, cuyo objetivo “es el desarrollo de una plataforma enactiva (término relacionado con la organización del conocimiento) de audiojuegos formativos para personas con y sin discapacidad visual: BÚHO-ie”, contó el especialista.

“En un primer momento hicimos las adaptaciones que necesitábamos para la investigación. Pasamos de un juego centrado en una computadora, con auriculares y teclado a otro dispositivo con parlantes distribuidos, con un joystick que vibraba y tenía más riqueza en estímulos. Después comencé a desarrollar un audiojuego con sonido envolvente donde el usuario tiene libre movilidad, un puntero y sensores en los parlantes que identifican la señal del puntero”, señaló Gilberto.

La tercera línea de trabajo del equipo tiene que ver con la robótica “sustentada en perspectivas enactivas para que el robot pueda aprender a percibir, que no sea totalmente programado sino que pueda ir adquiriendo nuevas habilidades”, aportó el becario Valentín Lunati, otro integrante del staff profesional.

“Sería muy útil para robots que trabajan en la oscuridad, en condiciones cambiantes y peligrosas, como el rescate de personas donde la visión no sirve y son necesarias capacidades auditivas más complejas. Por otro lado, permite probar si estos modelos que construimos sirven para que un robot efectué las mismas tareas que realizan las personas, por lo que además, sería un método de validación de los postulados construidos, produciendo una retroalimentación entre teoría y experimentación”, concluyó Lunati.

La NASA prueba inteligencia artificial para mejorar las comunicaciones

La NASA comenzó a probar un sistema para mejorar la recepción y el envío del creciente volumen de datos que circula entre la Tierra y el espacio que aplica inteligencia artificial y aprendizaje automático en las redes de comunicaciones.

“El desarrollo de las tecnologías cognitivas es un nuevo impulso en la arquitectura de los sistemas de comunicaciones. Creemos que harán que nuestras redes de comunicaciones sean más eficientes y resistentes para las misiones que exploran las profundidades del espacio”, señaló Janette Briones, investigadora en el proyecto de comunicación cognitiva de la NASA.

En la web de la agencia espacial se explicó que en el espectro electromagnético utilizado para las comunicaciones se asignan espectros diferentes para el servicio celular, radio, televisión, Bluetooth o Wi-Fi y que, entre ellos, hay espacios pequeños “infrautilizados” o que no se utilizan y que pueden aprovecharse gracias a la inteligencia artificial.

“El Glenn Research Center está experimentando en la creación de aplicaciones capaces de identificar y adaptarse al clima espacial”, dijo Rigoberto Roche, líder de desarrollo de motores cognitivos de la NASA.

En el futuro la radio cognitiva podría aprender a apagarse temporalmente para mitigar el daño de la radiación durante eventos climáticos espaciales severos o priorizar y enrutar datos a través de múltiples rutas simultáneamente para evitar interferencias.

La inteligencia artificial también podría asignar enlaces con solo unas horas de anticipación, en lugar de las semanas que lleva en la actualidad, todo sin intervención humana. Al igual que con la mayoría de las tecnologías terrestres, las técnicas cognitivas pueden ser más difíciles de implementar en el espacio debido a la mecánica orbital, el entorno electromagnético y las interacciones con los instrumentos heredados. “A pesar de estos desafíos, la integración del aprendizaje automático en las infraestructuras de comunicaciones espaciales existentes aumentará la eficiencia, la autonomía y la fiabilidad de estos sistemas”, aseguró la NASA.

 


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