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Tribuna de Política Internacional

El Brasil de Temer y Cazuza

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El presidente de Brasil, Michel Temer, durante un mensaje a la Nación transmitido desde el Palacio Presidencial de Planalto en Brasilia (Brasil).

Foto: EFE/Joédson Alves.

Por Susana E. Dalle Mura

“No me invitaron a esta fiesta pobre/ que los hombres armaron para convencerme...”. Ésta es parte de una estrofa de la rockera denuncia del compositor y cantante Cazuza sobre su país y para algunos un himno nacional popular donde ya vaticinaba la degradación del sistema político brasileño, apenas instaurada la democracia. Esta canción titulada “Brasil” musicalizó y se popularizó en la novela “Vale todo” (1988) en la voz de la conocida cantante brasileña Gal Costa. Así como en la continuación de una telenovela, el presidente Temer enfrentó sus propias desventuras: una segunda huelga general en medio de denuncias por corrupción. Las centrales sindicales protagonizaron en dos meses otra huelga para expresar su rechazo a la reforma laboral y a la modificación del sistema de pensiones y jubilaciones, debatidas en el Congreso.

Los legisladores también debieron decidir sobre el futuro del mandatario, debilitado por constantes y nuevas denuncias. Algunos sindicatos reclaman la renuncia del presidente, quien fue denunciado por la Fiscalía por el delito de corrupción pasiva tras la confesión de uno de los dueños del grupo JBS; fue acusado de recibir sobornos desde el año 2010. Temer es investigado, además, por los delitos de obstrucción a la Justicia y asociación ilícita, por el fiscal general Rodrigo Janot. Éste presentará una acusación, después de que la policía concluyera en un informe que el mandatario mismo “obstruyó la investigación”. Força Sindical y la Unión General de los Trabajadores (UGT), dos de las tres mayores centrales del país, consideran que para Temer, esta nueva huelga fue una prueba de supervivencia. Michel Temer pasará a la historia como el primer presidente en el cargo en ser acusado por una Fiscalía de un delito penal. Rechazando renunciar y acorralado, ya articula el apoyo de sus aliados para aprobar las reformas laboral y de jubilaciones y pensiones, dos de los principales motores del ajuste y de una flexibilización laboral. Sin embargo, los analistas creen que el Ejecutivo tendrá dificultades en el Congreso para aprobar las reformas previsionales.

El gobierno considera fundamentales ambas para mejorar una economía en recesión. El desempleo ya supera el 13% y son 14 millones de personas sin trabajo en la mayor economía sudamericana. Los legisladores también deberán decidir sobre el futuro del presidente. La Corte Suprema de Brasil ratificó la validez de las confesiones que incriminan a Temer. Ellas fueron presentadas por uno de los dueños de JBS y se escucha sobre las coimas o “propinas” recibidas. El mandatario ya fue notificado del inicio del trámite en la Cámara de Diputados después de que la denuncia por corrupción pasiva del fiscal General fuera leída ante el plenario. El tribunal confirmó como instructor del caso al juez Edson Fachin; en tanto, La Corte Suprema de Brasil ratificó el valor legal de las confesiones hechas por directivos del grupo JBS, que en un acuerdo de cooperación judicial incriminaron al presidente del país, en varios asuntos de corrupción. El juez designado solicitó examinar ambas cuestiones frente a las dudas suscitadas por el gobernador del Estado de Mato Grosso do Sul, también involucrado en la confesión de JBS. Éste había objetado la validez de esos testimonios, en los que directivos del que es uno de los mayores grupos cárnicos del mundo, admitieron ante la Justicia que desde hace más de una década sobornan a políticos en todos los niveles de gobierno. La más grave de las declaraciones afecta directamente a Temer, quien por esos testimonios ya fue objeto de una denuncia presentada por la Fiscalía ante el propio Supremo Tribunal por el supuesto delito de corrupción pasiva.

Los ejecutivos de JBS acusaron a Temer de recibir coimas de ese grupo y aportaron una grabación tal cual una novela, en la que el mandatario escucha en silencio las maniobras ilegales relatadas por el dueño del grupo, en la mismísima residencia oficial. Temer negó todas las acusaciones y rechaza renunciar. Pero a esta altura, tanto la oposición como algunos sectores del propio oficialismo lo presionan para ese desenlace. La denuncia formulada por la Fiscalía fue remitida por el Supremo a la Cámara de Diputados, que constitucionalmente debe avalar la apertura de un juicio contra el mandatario. Fue llamativa la ausencia de parlamentarios en esa oportunidad pero ello fue interpretado como una prueba de fuerza del gobierno en la Cámara Baja, donde los partidos de la coalición oficialista todavía son mayoría. En caso de que los diputados, con dos tercios del plenario, votaran por aceptar la denuncia, el asunto regresará a la Corte Suprema, que tomará la decisión final y, si se inclina por enjuiciar a Temer, lo suspendería en el cargo por 180 días. Durante ese período, la vacante la ejercerá el presidente de la Cámara de Diputados y si el presidente fuera condenado y así destituido se convocaría a ambas Cámaras legislativas para una elección indirecta de un nuevo presidente. Él completaría el mandato perdido en menos de un año tanto por Dilma Rousseff como por Temer; otorgado hasta el 31 de diciembre de 2018, cuando vencería el actual período presidencial de la formula Dilma-Temer. La novela continúa y aparecen nuevos protagonistas en sus capítulos que deparan nuevas intrigas, traiciones, corrupción e incógnitas. Por eso la canción de la novela “Vale todo” es el verdadero himno nacional brasileño; se titula “Brasil” y transcribo partes de ella y de la tragedia anunciada: “No me invitaron a esta fiesta pobre./ Que los hombres armaron para convencerme./ Borrar sin ver toda esa droga./ Que ya viene vendida antes de que naciera./ No me ofrecieron ningún cigarro./ Me quede en la puerta estacionando los autos./ No me eligieron jefe de nada./ Mi tarjeta de crédito es una navaja./ Brasil muestra tu cara./ Quiero ver quién paga/ para que la gente esté así./ Brasil ¿cuál es tu negocio?//El nombre de tu socio./ Confía en mí./ No me eligieron la chica del Fantástico./ No me sobornaron será que es mi fin./ La TV en colores en la choza de un indio/ programada para sólo decir: sí./ Gran patria sin importancia/ en ningún instante te voy a traicionar./ No, no te voy a traicionar./ Confía en mí, Brasil”. Está claro que hoy en ese país, campean la corrupción y las traiciones. Como en todo gobierno de truhanes: la honestidad y el patriotismo no tienen cabida y como en toda novela que se precie de tal siguen las sorpresas para mantener atrapada a la audiencia, en lo posible hasta un final todavía incierto.



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