Edición del Viernes 13 de diciembre de 2019

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Lo mejor que le podía pasar a Colón, es que termine el año...

Fue la crónica de una “muerte” anunciada

El anterior DT y este plantel estuvieron a 90 minutos de la gloria hace poco más de un mes. Hoy, el técnico ya no está y de estos jugadores se cuestiona a muchos. Sólo hay una explicación: se llegó adonde se llegó sin un sostén futbolístico fuerte.

Fue la crónica de una “muerte” anunciada

El último abrazo. Galván se abraza con Morelo, en el último festejo del año. Fue el gol que marcó el transitorio empate y que luego se encargó Emiliano Méndez, en una jugada de pelota quieta en la que le ganó en el salto a Zuqui, de desnivelar a favor de Arsenal.

Foto: Matías Nápoli

 

Enrique Cruz (h)

(Enviado Especial a Buenos Aires)

Aquella novela que inmortalizó Gabriel García Márquez en 1981, llamada “Crónica de una muerte anunciada”, es la que mejor refleja la realidad de este Colón con algunas conclusiones que pueden entenderse y otras que resultan incomprensibles, aunque en algún punto se entrecrucen y tengan que ver con una propuesta futbolística que convenció poco, que hacía “agua” y que se disimulaba por esos logros con mucho de épica, hazañas individuales y una buena dosis de fortuna.

No es que uno quiera quitar méritos, porque lo que se logró está firme y quedará para siempre. Pero uno intenta encontrar explicaciones para hallar fundamentos a semejante debacle a sólo 30 días o algo más de haber jugado el partido más trascendente de los 114 años de historia del club.

Sin entrenador, con un equipo bajoneado, sin confianza, con jugadores en la picota y cuestionados, Colón termina el año mal, cuando parecía que estaba a un paso de una gloria que, está claro, le cerró la puerta después de haber construido un camino sin un sostén futbolístico consistente.

Dejemos de lado el pésimo partido con Aldosivi que causó indignación justificada en la gente. Colón no hizo un buen partido y ni cerca estuvo, cuando le ganó a Estudiantes. Fue una ráfaga de dos goles en cinco minutos y el aprovechamiento de un rival que lo perdió por ineficacia y no por los méritos del adversario. Y frente a Arsenal, hay que reconocer algo: que Bonaveri lo planteó bien y el equipo respondió con orden. Sostuvo así el 0 a 0 en el primer tiempo, pero ante la primera mejoría del rival, empezó a sufrir en defensa y terminó perdiendo bien. Colón jugó como lo hizo siempre, o sea de regular para abajo. Antes, con poco de fútbol y algo de reacción anímica (algo nada más), conseguía algunos resultados, sobre todo de local. Y en la Sudamericana, se valía también de circunstancias especiales en la definición (por ejemplo, los penales que le dieron la clasificación ante Argentinos Juniors y Atlético Mineiro) y un fixture que lo ayudó, al jugar ante tres rivales “ganables” como Deportivo Municipal de Perú, River de Montevideo y Atlético Zulia de Venezuela. Adversarios de poca envergadura y a los que Colón pudo sortear con poco.

Bonaveri, ante el momento futbolístico y anímico poco propicio, armó una estructura para fortalecerse atrás. El 4-1-4-1 que por momentos también se hizo 5-4-1, sirvió para mantener a Arsenal a distancia. Lo logró. Arsenal no llegó nunca en el primer tiempo y Burián fue un mero espectador. Faltó la otra parte del libreto, porque Colón tampoco llegó al arco de Zappa. Replegado y achicando los espacios del medio hacia atrás, Colón necesitaba cambio de ritmo, velocidad del medio hacia adelante para salir jugando con precisión y evitar el pelotazo a dividir para un solitario Morelo. Esto no se pudo armar casi nunca. Pero importó poco ante el “éxito” de la parte defensiva del libreto.

Cuando Arsenal apretó y desnudó las falencias defensivas que no son nuevas en Colón y convirtieron al equipo en permeable en estos últimos tiempos, empezaron los problemas. Se empató el partido en el momento en el que Bonaveri iba a arriesgar con el ingreso de Chancalay. Terminó, ya con el partido 2 a 1, metiendo gente del medio hacia adelante y la imagen final fue de empuje para conseguir un empate que no llegó.

La derrota fue, como dice el título de este comentario, la crónica de una muerte anunciada. Se veía venir que, más allá de haber un interino, nada podía revertir un cuadro de situación sin retorno. Llegó el final de un año lleno de paradojas. Colón, el anterior DT y este plantel, estuvieron a 90 minutos de la gloria. Hoy, 35 días después, el DT ya no está y del plantel se cuestiona casi todo. El único argumento para entenderlo, es que había pocos fundamentos futbolísticos fuertes y valederos como sostén. ¿O hay otro?

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Uno de los duelos. Guillermo Ortiz intenta rechazar la pelota y Juan Cruz Kaprof busca aguantar la posesión de la pelota con su cuerpo.

Foto: Matías Nápoli

Síntesis

Arsenal 2

Colón 1

Cancha: Arsenal.

Árbitro: Andrés Merlos.

Arsenal: Daniel Sappa; Fernando Torrent, Fabio Pereyra, Franco Sbuttoni y Emiliano Papa; Jesús Soraire, Emiliano Méndez y Gastón Álvarez Suárez; Nicolás Giménez; Juan Cruz Kaprof y Juan Manuel García. A.S.: Gagliardo. Suplentes: Leonel Picco, Alejo Antilef, Ezequiel Rescaldani y Ezequiel Cérica. D.T.: Sergio Rondina.

Colón: Leonardo Burián; Gastón Díaz, Guillermo Ortiz, Emmanuel Olivera y Gonzalo Escobar; Fernando Zuqui; Alex Vigo, Christian Bernardi, Marcelo Estigarribia y Braian Galván; Wilson Morelo. Suplentes: Joaquín Haas, Damián Schmidt, Tomás Moschion y Brian Farioli. D.T.: Pablo Bonaveri.

Goles: en el segundo tiempo, a los 10 min., Ortiz (C) en contra; a los 14 min., Morelo (C); a los 25 min., Méndez (A).

Cambios: en el segundo tiempo, a los 19 min., Mateo Carabajal por Torrent (A); a los 28 min., Tomás Chancalay por Galván (C); a los 31 min., Joel Soñora por Giménez (A); a los 32 min., Nicolás Leguizamón por Díaz (C); a los 34 min., Santiago Pierotti por Bernardi (C); a los 36 min., Ezequiel Cérica por Kaprof (A).

Amonestados: en Colón, Zuqui y Estigarribia.

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El triste final. Ortiz, Escobar y Zuqui se van del campo de juego de Arsenal con la imagen de la derrota.

Foto: Matías Nápoli

BAJO LA LUPA

BURIÁN (5).- Espectador “de lujo” en el primer tiempo, tuvo un par de atajadas en el segundo y varias situaciones de enojo con sus compañeros.

DÍAZ (4).- Escasísimo aporte, con imprecisión en la salida y sin firmeza en la marca. Se esperaba mucho más de él.

OLIVERA (5).- Aceptable primer tiempo y apurado y complicado en el complemento. Fue de mayor a menor.

ORTIZ (5).- Era el más firme del fondo, conteniendo bien a los puntas rivales hasta que tuvo la mala suerte de hacerse un gol en contra.

ESCOBAR (4).- Otro que, por más que se esfuerce, da bastante poco desde lo futbolístico. Tanto él como Gastón Díaz sufrieron bastante con los pelotazos a sus espaldas.

VIGO (5).- Era marcador cuando el rival atacaba y se desdoblaba para convertirse en extremo a la hora de atacar. Le puso ganas y en el final retornó a su puesto habitual cuando Bonaveri metió más gente arriba.

ZUQUI (4).- Flojo, lento y sin marcas. Se paró delante de la línea de cuatro defensores para ser el equilibrio y para que Estigarribia y Galván pudieran soltarse.

ESTIGARRIBIA (5).- Apenas discreto, con alguna buena dosis de precisión en el manejo de la pelota durante el primer tiempo. Trató de acompañar pero sin tanta claridad en los últimos metros.

GALVÁN (5).- Algo errático al principio, intercambiando posiciones para volcarse por derecha y por izquierda, hasta que “explotó” en una jugada individual y armó la maniobra del gol sabalero. El DT explicó que la salida se debió a una cuestión física, sólo por eso se justifica.

BERNARDI (4).- Estático, sin ritmo, demasiado volcado por izquierda y sin el perfil adecuado para desbordar por afuera. Poco aporte.

MORELO (5).- No hizo mucho, la pelota le llegó siempre dividida, por arriba o mal jugada, pero estaba en el lugar indicado para aprovechar la jugada de Galván, el rebote en el arquero y convertir el tanto del transitorio empate.

CHANCALAY (5).- Se mostró activo, más allá de que entró como enganche, luego pasó a la derecha y terminó por izquierda. Intentó varias veces el mano a mano con los volantes rivales.

LEGUIZAMÓN.- Tuvo una chance inmejorable, la hizo bien cuando dominó la pelota pero resolvió mal cuando debió definir.

PIEROTTI.- Trató de aportar frescura y manejo de pelota cuando entró por un ya intrascendente Bernardi.



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