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El Litoral
Jueves 05.11.2015
20:11

Una especie bajo amenaza

Qué políticas se deben impulsar para "salvar" el aguará guazú en Santa Fe

Un grupo de prestigiosos biólogos, veterinarios y abogados recomienda crear áreas protegidas, controlar en forma efectiva su cacería y desarrollar un programa de alerta temprana de capturas cuando aparecen en zonas urbanas, para optimizar las posibilidades de liberarlos.

Características. Su diseño corporal de patas muy largas, elevada altura, dos dedos de las patas unidos por una membrana, son indicios de que es un habitante de pastizales, explican los especialistas. Foto: Archivo El Litoral / Andrés Pautasso


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Una especie bajo amenaza Qué políticas se deben impulsar para "salvar" el aguará guazú en Santa Fe Un grupo de prestigiosos biólogos, veterinarios y abogados recomienda crear áreas protegidas, controlar en forma efectiva su cacería y desarrollar un programa de alerta temprana de capturas cuando aparecen en zonas urbanas, para optimizar las posibilidades de liberarlos. Un grupo de prestigiosos biólogos, veterinarios y abogados recomienda crear áreas protegidas, controlar en forma efectiva su cacería y desarrollar un programa de alerta temprana de capturas cuando aparecen en zonas urbanas, para optimizar las posibilidades de liberarlos.

 

 

De la Redacción de El Litoral

area@ellitoral.com

En la provincia de Santa Fe, el aguará guazú está tan acorralado, como el ejemplar que apareció en el puerto (el 19 de noviembre) y que se refugió —asustado— entre los durmientes que decoran la pared de la chopería en el shopping La Ribera.

Por eso, un grupo de biólogos, veterinarios y abogados envió a El Litoral un artículo que explica la difícil situación de la especie, recomienda medidas para preservarla y evitar que desaparezca en la provincia y también analiza toda la polémica que se generó en torno del animal que se encontró en el puerto. El artículo, que los expertos estructuraron en forma de preguntas y respuestas para facilitar su compresión, lo elaboraron el doctor Pablo Beldoménico, veterinario del Laboratorio de Ecología de Enfermedades, Icivet Litoral (UNL-Conicet); Alejandro Giraudo, doctor en Ciencias Biológicas y profesor universitario de Biología de la Conservación y Diversidad Animal II; Lucía Soler, magíster en Biología e integrante de la asociación Huellas, que se dedica al estudio y la conservación de la biodiversidad (Bahía Blanca); y María Marcela Orozco, veterinaria y doctora en Ciencias Biológicas, quien integra el Grupo Argentino Aguará Guazú (Gaag). En este trabajo también participó la Asociación Civil Capibara. Naturaleza, Derecho y Sociedad.

—¿Cuál es la situación del aguará guazú?

—Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), las especies amenazadas son aquellas que tienen una elevada probabilidad de extinción de continuar las presiones humanas directas sobre éstas o sus ambientes naturales. La asignación de categorías de amenaza se puede hacer evaluando a las poblaciones en todo el mundo o de una región como un país. Las categorías de UICN van en orden creciente de riesgo desde “Preocupación menor a Casi amenazada, Vulnerable, En peligro, En peligro crítico (las tres últimas son categorías de amenaza), Extinto en vida silvestre y Extinto”. Por ejemplo, el yaguareté y el venado de las pampas están categorizados globalmente como “Casi amenazado”, porque en otros países subsisten poblaciones en mejor estado, no obstante, en la Argentina su situación ha sido designada “En peligro crítico” por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (Sarem). Es que ambas especies han desaparecido o disminuido en gran parte de su área, quedando pocas decenas o centenares de individuos en poblaciones aisladas que siguen disminuyendo. Éste es justamente el caso del aguará guazú, “Casi amenazado” a nivel global, aunque categorizado en la Argentina por la Secretaría de Medio Ambiente como “Amenazado” y por la Sarem como “En peligro”. En la provincia de Santa Fe fue declarado, junto al venado de las pampas, como Monumento Natural (Ley 12.182), una declaración que tiene por objetivo proteger y posibilitar la recuperación poblacional de estas especies “categorizadas en peligro de extinción y vulnerables”.

—¿Por qué la especie está en peligro?

—Por la acelerada pérdida y fragmentación de sus hábitats, además de los atropellos y la cacería ilegal. Sus hábitats principales no son los bosques, que usa con muy baja frecuencia, sino que son los pastizales, pajonales, cercanos a cuerpos de agua, el lugar preferido para conseguir su alimento. Su diseño corporal de patas muy largas, elevada altura, dos dedos de las patas unidos por una membrana, son indicios de que es un habitante de pastizales. Su hábitat principal de pastizales-pajonales-humedales se ha perdido, fragmentado o modificado mayormente por el avance de la frontera agropecuaria (cultivos y pasturas introducidas) y por el drenaje de humedales, no por la deforestación.

—¿Cómo se puede conservar al aguará guazú?

—Algunas acciones concretas para conservar la especie en Santa Fe deberían ser: la creación de áreas protegidas en los Bajos Submeridionales, donde también subsiste el venado de las pampas. Un adecuado ordenamiento del territorio conservando hábitats naturales conectados entre las áreas modificadas por el hombre. El control efectivo de su cacería o captura. Un programa de alerta temprana de capturas que permita actuar adecuadamente, optimizando sus posibilidades de liberación. Mantener campañas educativas sobre la problemática de la especie y sus hábitats.

—¿Es normal encontrar ejemplares de aguará guazú en zonas urbanizadas?

—El aguará camina rápido y puede moverse ligeramente en humedales y pastizales. Animales con collares transmisores mostraron que pueden recorrer de noche de 12 a 14 kilómetros en un par de horas. Es un animal solitario y territorial, cuyas poblaciones tienen baja densidad de habitantes y requieren de grandes espacios, por lo que al dispersarse se encuentran con drásticos cambios ambientales y con la persecución del hombre y sus perros. Por ello, se encuentran más a menudo en áreas urbanizadas o modificadas, donde quedan desorientados y desprotegidos, fuera de sus condiciones naturales. También existen casos donde son capturados y mantenidos en cautiverio, pudiendo escaparse, apareciendo así en zonas pobladas. En estos casos, los animales muestran signos de haber estado atados, se encuentran en una condición corporal empobrecida y muestran acostumbramiento a las personas.

—¿Por qué puede haber llegado al puerto?

—Entre las hipótesis circulantes en los medios tenemos: que podría ser un animal proveniente del cautiverio o que vino directamente de ambientes silvestres circundantes. La procedencia del ejemplar tiene importantes consecuencias en las decisiones a tomar sobre su destino. En favor de la hipótesis del cautiverio, se ha argumentado que el animal debería haber nadado gran cantidad de horas para llegar allí y que no es un gran nadador, que se lo ha notado manso y que se alimentó a los dos días. Estos argumentos se debilitan debido a que el animal podría haber caminando por áreas con pajonales (por ejemplo el borde este de la Laguna Setúbal). También puede provenir del extenso sistema de islas frente al puerto, debiendo de este modo cruzar a nado cortos trechos de agua. Esta especie puede cubrir grandes distancias y tiene la capacidad de nadar en aguas profundas. Naturalmente es una especie tímida y mansa, pero según pudo constatarse en los videos que circularon, por testigos del hecho, el animal estaba asustado y no presentaba signos de “amansamiento”. No sería raro que comiese luego de un día de permanecer en el recinto ya que seguramente tenía hambre por el trajín, y no es inesperado que se alimente en cautiverio. A favor de la hipótesis del origen silvestre del animal, las primeras personas que lo vieron declararon que estaba mojado y cansado, evidencia que salió del agua. En consecuencia, la hipótesis que más sustento tiene es que el animal provino de ambientes naturales.

—¿Hay que liberarlo?

—Debido al estado precario de conservación del aguará guazú en Santa Fe, la decisión debe ser tomada teniendo en cuenta el beneficio para las poblaciones naturales de la especie. Si el animal no se libera, la población de la zona pierde a un valioso individuo. Si al animal se lo libera portando enfermedades de animales domésticos que no están presentes en los ambientes naturales, otros individuos de la población pueden correr el riesgo de contagiarse. Si el aguará hubiera estado mantenido en cautiverio por largo tiempo, lo más conveniente es no liberarlo, puesto que está acostumbrado a recibir alimento del hombre y la exposición a carnívoros domésticos puede hacerlo portador de enfermedades riesgosas para animales silvestres. Por lo tanto mientras más tiempo se mantiene en cautiverio menores son las chances de que sea liberado correctamente. Si el animal proviene de la naturaleza es necesario minimizar el contacto con la gente y sus animales domésticos, a fin de reducir su estrés, el acostumbramiento a los humanos y la posibilidad de adquirir enfermedades. Los protocolos de manejo indican que si el animal está aparentemente sano y no fue mantenido en contacto estrecho con animales domésticos, tras un examen veterinario expeditivo, conviene liberarlo con celeridad en un ambiente natural seguro y conservado, en lo posible en cercanías a donde fue encontrado.

—¿Cómo debe alojarse este animal cuando es necesario llevarlo a un centro, como el de la Granja La Esmeralda?

—Debería alojarse en un lugar aislado, para evitar el contacto visual con las personas y otros animales, sin notar que lo alimenta un humano. Ese recinto se considera un lugar “de cuarentena”, si cumple condiciones adecuadas de aislamiento y bioseguridad. La cuarentena no necesariamente implica “cuarenta días de aislamiento”, sino un tiempo apropiado para evaluar si el animal está en buenas condiciones de salud, realizar análisis, verificar que no presente signos de enfermedades. Es preciso que, luego de realizadas las evaluaciones pertinentes, y si el estado del animal lo permite, la liberación se efectúe lo antes posible. El Plan Internacional para la Conservación del Aguará Guazú, elaborado en 2005 por expertos de todo el mundo, desestimó la reproducción en cautiverio como una prioridad para la conservación de especie. Por el contrario, las acciones mancomunadas en la actualidad tienden a orientarse a la devolución o reintroducción en su ambiente natural.

Los protocolos de manejo indican que si el animal está aparentemente sano y no fue mantenido en contacto estrecho con animales domésticos, tras un examen veterinario expeditivo, conviene liberarlo con celeridad en un ambiente natural seguro y conservado.

 

>>> Más información

 

La versión completa del artículo que elaboraron estos expertos se puede leer en la página web: https://capibarands.wordpress.com/2015/11/03/703/).

 


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