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Domingo 01.04.2018 - Última actualización - 9:03
9:00

Mercedes D'alessandro, de Economía Feminista

"A la brecha de género se la puede medir"

Mayor tasa de desempleo y de precarización laboral. Altísima participación en trabajos no remunerados. La “penalización” de la maternidad y movilización de mujeres como motor de la nueva agenda.

Referentes de organizaciones sociales, empresariales y políticas participaron junto a la economista de un intercambio en el marco del Consejo Económico y Social. Crédito: Mauricio GarínReferentes de organizaciones sociales, empresariales y políticas participaron junto a la economista de un intercambio en el marco del Consejo Económico y Social.
Crédito: Mauricio Garín

Referentes de organizaciones sociales, empresariales y políticas participaron junto a la economista de un intercambio en el marco del Consejo Económico y Social. Crédito: Mauricio Garín



Mercedes D'alessandro, de Economía Feminista "A la brecha de género se la puede medir" Mayor tasa de desempleo y de precarización laboral. Altísima participación en trabajos no remunerados. La “penalización” de la maternidad y movilización de mujeres como motor de la nueva agenda. Mayor tasa de desempleo y de precarización laboral. Altísima participación en trabajos no remunerados. La “penalización” de la maternidad y movilización de mujeres como motor de la nueva agenda.

Nancy Balza
nbalza@ellitoral.com

 

“La perspectiva de género está ausente en la formación académica”, asegura la economista Mercedes D’Alessandro, quien en su etapa de estudiante universitaria, no tuvo demasiados papers de autoría de otras mujeres. Una referente fue Joan Robinson, que a primera vista “aparece en Wikipedia como colaboradora en la obra máxima de John Keynes”. Sin embargo, la suya es una disciplina que tiene mucho para decir y sumar sobre desigualdad entre varones y mujeres.

 

Ese análisis es el que propuso en su libro “Economía feminista. Cómo construir una sociedad igualitaria (sin perder el glamour)”, y plasma junto a colegas en la web Economía femini(s)ta. Y es el que trajo a Santa Fe donde participó, el martes, de dos actividades organizadas por el gobierno provincial: una reunión ampliada del Consejo Económico y Social para analizar y debatir junto a 60 referentes de distintos espacios públicos y privados la situación de las mujeres en el mundo del trabajo y de las instituciones, y otra sobre “Economía feminista para pensar políticas públicas actuales”, organizada por la subsecretaría de Género y Gobiern@ Escuela de Municipios y Comunas.

 

Y como la suya es una disciplina que se construye con cifras concretas, aportó datos para ilustrar de qué se trata el tema en el que se especializa:

 

- La brecha salarial entre varones y mujeres es del 27 %, y llega casi al 40 % en el mercado informal.

 

- En Santa Fe, hay un 3,7 % de desempleo, pero en mujeres menores de 29 años llega al 14 %.

 

- El 43 % de las viviendas tienen jefas de hogar. El 76 % de los trabajos no remunerados están a cargo de mujeres.

 

- El 97 % de los empleos domésticos están en manos de mujeres.

 

- Argentina está más allá del puesto 120 en ranking de licencia por maternidad.

 

- Según ONU Mujeres, en el mundo sólo el 18 % de los ministerios son ocupados por exponentes del género femenino.

 

- Actualmente no hay ninguna mujer ocupando una presidencia en Latinoamérica y en el mundo hay sólo 15 mujeres en el cargo de máxima representación.

 

- Sólo dos mujeres integran el gabinete del presidente argentino Mauricio Macri. D’Alessandro expuso estos y otros datos en las dos actividades, donde también escuchó los planteos propios de cada sector representado, y, en un alto de la agenda, dialogó con este diario.

 

- Desde una perspectiva económica, la desigualdad de género existe y se puede ponderar.

 

- Hay varias cosas que se pueden medir, como la brecha salarial y la tasa de participación económica de las mujeres. De ahí se puede ver cómo cae esa participación cuando tienen hijos o hijas, se puede medir el nivel de desempleo y la precarización laboral y en todos esos indicadores, las mujeres tienen mayores tasas de desempleo y mayores tasas de precarización, incluso cuando se mira por edades: en Santa Fe, el desempleo es del 3 % pero en las mujeres menores de 29 años es de 14 %. Esto replica en todo el país, incluso en provincias que tienen más del 20 % de desempleo en mujeres menores de esa edad, y tiene que ver con la maternidad: si una mujer de 25 años va a buscar empleo y al lado tiene un varón de la misma edad, y los dos dicen que van a tener un hijo, el varón va a conseguir trabajo y la mujer no.

 

- Es lo que llamás una penalización de la maternidad.

 

- Es así y es muy fuerte, pero es donde se ven las tasas de desempleo. Hay indicadores que no necesariamente dicen algo y para que lo hagan los tenés que mover un poquito. Como los mal llamados “ni ni”: cuando se mira la composición de este grupo, se encuentra que la mayor parte son mujeres que “si-si”, que estudian y trabajan cuidando a sus hijos o a sus hermanos menores o ayudando en las tareas del hogar a sus madres. Hay un montón de datos que nos permiten tomar una dimensión del problema; lo que hay que hacer es encontrar la explicación, los hilos y conectarlos.

 

- Esos datos estuvieron siempre, pero invisibilizados. Ahora se los muestra, pero el segundo paso debería ser el de generar acciones para revertirlos.

 

- Es importante visibilizarlos. Soy economista y una de las cosas que hago en mi ratos libres es leer los presupuestos que presenta el ministerio de Hacienda al presidente y al Congreso. A partir de ahí escribí el artículo “Las mujeres, una nota al pie de las políticas públicas”, porque en el presupuesto, que tiene más de 300 páginas, si pongo en el buscador la palabra “mujer” me aparece sólo en relación con las mujeres embarazadas con algún plan de salud, o las mujeres en el programa de “Ellas hacen” que llega sólo a diez provincias. Eso lo usé para mostrar cómo en el presupuesto que es la herramienta para organizar las acciones del Estado por un período de tiempo, las mujeres no tienen un lugar prioritario, sobre todo teniendo en cuenta que sufren más el desempleo, la precarización laboral y que tienen problemas para insertarse y crecer en el trabajo. Llamar la atención sobre eso es un paso necesario porque permite tener en cuenta estas variables y empezar a pensarlas. Se dice que las variables invisibles son las primeras que se ajustan. Podemos hablar de recortes en salud, en educación y, sin embargo, hay recortes invisibles que tienen impacto: si se baja el presupuesto a Salud y hay más colas para conseguir un turno o hay que permanecer más tiempo en la sala de espera o aguardar varias semanas para un estudio, ese tiempo lo van a asumir las mujeres porque son las que acompañan a las personas enfermas en estas situaciones. Si se recorta la doble escolaridad o no hay comedores ni clubes, esa carga de tiempo extra la van a absorber las mujeres. Además, son recortes muy naturalizados y pareciera que es lógico que las mujeres se ocupen de estas tareas. En las reuniones donde participan mujeres de distintos ámbitos, desde ministras, enfermeras que trabajan en el barrio, en la educación, en la salita en el jardín maternal, todas entienden lo que es el trabajo doméstico no remunerado. Aunque tengan una empleada doméstica, van a ser ellas las que gestionen todas las tareas. Y, sin embargo, todas viven con culpa porque dejaron el hogar y no están suficiente tiempo en casa. Es como si todo el tiempo se estuviera haciendo lo indebido. Esa compatibilización de la vida laboral con la vida familiar es un factor de presión, estrés y conflicto para las mujeres de una manera diferenciada de cómo la viven los varones.

 

MARCAR AGENDA

 

- ¿Qué opinión te merecen los proyectos orientados hacia la paridad que presentó el presidente Mauricio Macri el 1° de marzo?

 

- Me parece importante que entren en la agenda parlamentaria. Sobre el discurso ante la asamblea legislativa que brindó Macri el año pasado escribí un artículo en el que decía que sólo había aparecido una vez la palabra “mujer” y ligada a la violencia machista. Pero con un presupuesto muy magro, porque eran 5 pesos por cada una para luchar contra esta violencia que se lleva una víctima por día prácticamente. Al margen, la otra palabra que no aparecía era “industria”. Este año aparece la palabra mujer y también la agenda de género: la brecha salarial, la extensión de la licencia por paternidad, el embarazo adolescente y el aborto legal que va a ser el tema legislativo de este año. Creo que es el resultado de las movilizaciones de mujeres que ocuparon las calles como nunca vi en mi vida. Quizá en una generación anterior sí ocurrió, porque acá hubo muchas capas del movimiento feminista, pero es la primera vez que veo que un movimiento de mujeres tiene tanta fuerza y logra impulsar una agenda tan amplia, y está bien que los gobiernos en todos los niveles tomen esta agenda porque es un reclamo que tiene mucha fuerza y es muy necesario. En cuanto a los proyectos que presentó Macri, el de paridad salarial me parece muy pobre; no prevé ninguna sanción a las empresas y si una ve la conformación de las cámaras empresariales, son todos varones y no tienen perspectiva de género. Apelar a la buena voluntad del empresariado local para estas cuestiones me parece un poco naif y muy de maquillaje. La licencia por paternidad que pasaría de 2 a 15 me parece muy escasa, es algo que no va a cambiar la estructura de reparto de trabajo.

 

Lo que sí me parece importante es el planteo sobre embarazos adolescentes y no planificados. La Argentina tiene tasas de embarazo adolescente altísimas, y provincias como Chaco, Misiones y Formosa tienen cifras más altas. Este tema va ligado a la campaña por educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir. Este tema tiene que estar atravesado por la educación sexual integral, y debe ser prioritario. Después hay que ver qué pasa porque, al mismo tiempo, se votó la reforma previsional que impacta de manera negativa sobre las mujeres: si se observan los datos de las reformas previsionales, en la primera moratoria el 73 % de quienes se jubilaron eran mujeres y en la segunda fueron el 86 %, lo que demuestra que quienes trabajaron de amas de casa por 15 años, se volcaron al mercado laboral y no consiguieron los 30 años de aporte para jubilarse; sin embargo son consideradas como inactivas.

 

Las moratorias previsionales muestran claramente que jubilarse para las mujeres es muy difícil y la mayoría tiene que recibir estos “perdones”. No se asume el trabajo, no solamente de las amas de casa sino de las empleadas domésticas que en un 76 % tienen un trabajo precario e informal por lo que no van a tener aportes y no van a poder acceder a una jubilación.

 

- Este año en el marco del G20 (cumbre de 19 países más la Unión Europea que se realizará en nuestro país, en noviembre), se desarrollará el Women 20, ¿qué opinión tenés de la agenda presentada?

 

- Nosotras hicimos un documento crítico exponiendo que la agenda del W20 es muy limitada: el tema de este año es el de las mujeres rurales y es fundamental porque ni siquiera se registran sus actividades; pero en esa agenda no está el trabajo doméstico no remunerado, ni salud reproductiva, ni los indicadores para la población LGTBIQ. Si estos temas no están incorporados, termina siendo un espacio incompleto. Además, el flyer en el que convocan sobre el tema de mujeres rurales presenta a una chica universitaria con anteojos, tomando notas y con un tractor de fondo. Por otra parte, las personas que están convocadas a liderar ese espacio no son las más adecuadas: Susana Balbo (presidente del foro) es diputada y empresaria, es decir que está de los dos lados del mostrador. Pero es cierto que habrá un espacio de discusión y hay que aprovecharlo. Por eso planteamos ése documento crítico para introducir nuestra visión de esa agenda.

 

LO PERSONAL ES POLÍTICO

 

- ¿Se puede comparar la situación en Estados Unidos, donde residís, con la de Argentina, que seguís muy de cerca?

 

- En términos económicos no es una agenda tan movida, pero se ve más con respecto a la violencia a partir de #MeToo, un movimiento que es casi como #NiUnaMenos. Allá tienen incorporados el concepto de que “lo personal es político” y que una experiencia particular no es algo que te pasó a vos porque estabas en una esquina con ropa escotada, sino que podés estar acá, sentada, con una túnica y una capucha e igual podés vivir una situación de violencia. Hay que entender que ésto nos atraviesa a todas y que es un momento empoderante, que permite comprender que la mujer no tiene que taparse para salir, sino que algo que está mal por fuera de ella.
 


PARA SEGUIR LEYENDO
 

 

- “Las mujeres ganamos menos que los varones en todo el planeta (y tu mamá también)”.
http://economiafeminita.com/las-mujeres-ganamos-menos-que-los-hombres-en-todo-el-planeta-y-tu-mama-tambien/
(con Magalí Brosio).

 

- “Las mujeres, una nota al pie de las políticas públicas”: 
https://www.lanacion.com.ar/2068868-las-mujeres-una-nota-al-pie-de-las-politicas-publicas.

 

- Documento sobre Women 20:
http://economiafeminita.com/por-un-w20-con-una-agenda-feminista-para-el-99
 

 

Mercedes D’Alessandro es autora del libro “Economía feminista. Cómo construir una sociedad igualitaria (sin perder el glamour)”.

 

PERFIL

Mercedes D’Alessandro, de Economía Feminista.Foto: Mauricio Garín

 

Mercedes D’Alessandro nació en Posadas, es Dra. en Economía en Buenos Aires, reside actualmente en Nueva York, dictó clases en la UBA durante más de 15 años y dirigió grupos de investigación y publicaciones. En 2005 lanzó el sitio “Economía Femini(s)ta, donde se discuten temas de economía con perspectiva de género (en la web: economiafeminita.com).
 

 


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