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Domingo 13.05.2018 - Última actualización - 17:23
17:19

Entrevista a Fabián Palo Oliver

"No hay actor de peso político en la provincia que no esté de acuerdo con la reforma constitucional"

Uno de los impulsores del Frente Progresista, Cívico y Social, el actual diputado provincial Fabián Palo Oliver, dialogó con El Litoral sobre el futuro inmediato de la reforma constitucional que impulsa el gobierno de la provincia. Defensor de la necesidad de la actualización de la Carta Magna, considera que la inclusión de nuevos derechos e institutos permite a Santa Fe tener una base política sólida frente a “circunstanciales mayorías políticas”.




Entrevista a Fabián Palo Oliver "No hay actor de peso político en la provincia que no esté de acuerdo con la reforma constitucional" Considera que la inclusión de nuevos derechos e institutos permite a Santa Fe tener una base política sólida frente a “circunstanciales mayorías políticas”. Uno de los impulsores del Frente Progresista, Cívico y Social, el actual diputado provincial Fabián Palo Oliver, dialogó con El Litoral sobre el futuro inmediato de la reforma constitucional que impulsa el gobierno de la provincia. Defensor de la necesidad de la actualización de la Carta Magna, considera que la inclusión de nuevos derechos e institutos permite a Santa Fe tener una base política sólida frente a “circunstanciales mayorías políticas”.

Guillermo Dozo

gdozo@ellitoral.com

 

—¿Cuál es la actualidad del proyecto enviado por el gobierno provincial en la Cámara de Diputados y qué elementos -en su opinión- son los puntos centrales de la reforma?

 

—En reunión de Labor Parlamentaria se decidió enviar el proyecto de reforma a cinco comisiones. Inicialmente, iba a ser destinada a tres comisiones pero se agregó la comisión de Asuntos Comunales, que es el inicio del expediente donde estoy al frente de esa comisión, y después pasaría por Educación, Derechos y Garantías, Presupuesto y Hacienda y Asuntos Constitucionales. En primer lugar, me parece que la política santafesina sigue en deuda con algo tan fundamental como lo es actualizar la Carta Magna. Todos sabemos que junto con Mendoza, somos las dos provincias que no hemos adecuado nuestra constitución a la reforma de 1994. Hay consenso unánime, es decir, no hay ningún actor político de peso en la provincia que no esté de acuerdo con la necesidad de actualizar la constitución. Si bien se reconoce que en 1962 fue una constitución de avanzada, está claro que hay que incluir nuevos derechos y adecuarla a la reformada de 1994. 

 

Desde lo personal, el proyecto del gobernador me sorprendió gratamente porque considero que es el primer intento, desde los muchos anteriores, en que se propone una reforma que no es mínima sino que, por el contrario, propone modificar bastantes artículos e incluye innovaciones que son interesantes -aunque acepto que hayan diferencias que pueden zanjarse mediante el debate-: la inclusión de los nuevos derechos como puede ser la visión de género; los derechos de niños, niñas y adolescentes; los de la tercera edad; lo vinculado con los derechos ambientales y la defensa y tutela de los derechos de los consumidores. También otros aspectos como mantener los servicios públicos dentro del Estado provincial para el caso de Aguas y de la EPE; como todo lo que tiene que ver con el Consejo de la Magistratura o con la posibilidad de tener un tribunal electoral independiente de los tres poderes ya constituidos, y que tenga rango constitucional; la figura del balotaje que garantiza la legitimidad que tiene que tener un gobierno en cuanto al caudal electoral. En este punto, la experiencia de la última elección en la que hubo tanta cercanía entre el actual gobernador y el candidato en ese momento de lo que era el PRO en la que la masa de votos se dividió en tres partes, habla a las claras de que se justifica.

 

—Desde el inicio, se plantearon dudas respecto de los plazos. Al ser tratado el mensaje en cinco comisiones, la sensación es que todo se va a estirar mucho más allá de lo que se esperaba. 

 

—En principio, desde la Comisión de Comunales vamos a tratar de darle un tratamiento ágil, lo antes posible. Hay una suerte de hipocresía de parte de aquellos que sostienen que no se dio el tiempo para debatir y, en realidad, hace 24 años que estamos discutiendo nuestra constitución desde que se reformó la CN en 1994. Desde aquella fecha para acá, todos los gobiernos lo intentaron. La propuesta que hace el gobernador es producto de la evolución no sólo de la sociedad y de la democracia en Argentina debido a que comienzan a aparecer nuevos derechos y esperamos que se consagren y que tengan rango constitucional. Que se incluya en nuestra reforma el nuevo sistema procesal penal tiene que ver con que Santa Fe dio un paso adelante y hoy hay otro modelo. Por ello, es lógico que algunos se sorprendan con algunos temas que se han incluido pero nadie puede decir: “Me levanté hoy y me encuentro con la discusión de la reforma”. La mayoría de los espacios políticos tiene posición tomada con cada uno de los puntos que están planteados en el mensaje. 

 

Desde ese lugar, si queda claro de que hay mucho temor en ciertos sectores de la oposición que legítimamente aspiran a gobernar la provincia que tienen candidatos con posibilidades ciertas de hacer un buen papel electoral, pero está claro que hay temor de enfrentar a Miguel Lifschitz ya que -más allá de las opiniones personales que cada uno pueda tener- es un gobierno que tiene una buena imagen, que tiene mucha aceptación y es un gobierno que se lo ve proactivo. Esto lo dicen la mayoría de las encuestas. En síntesis, ojalá que la reelección no sea un impedimento ya que hay dos cuestiones que son muy claras. Por un lado el gobernador lo ha dicho y reiterado en varias oportunidades que si el problema para abordar la reforma es él, que no se habilite la cláusula transitoria y algunos actores del frente estamos planteando que se trate y que si mayoritariamente se entiende que no es el momento de hacer la convención constituyente este año se ponga fecha para más adelante pero que sea esta Legislatura la que discuta la reforma. Porque hay que aclararle al ciudadano común que lo que nosotros vamos a discutir no es el contenido de la nueva Constitución. Lo que hace la Cámara de Diputados como el Senado es habilitar la reforma y cuáles son los puntos que se van a discutir. Dentro de esos puntos que se van a discutir, algunos se van a consagrar dentro de la nueva Constitución y otros no. Eso va a depender de los convencionales que sean electos y de la composición y correlación de fuerzas que exista en la asamblea.

 

—Quienes se oponen a la reforma de la Constitución sostienen que todo puede ser reformado por ley y que la constituyente no hace falta.

 

—Por ley, no se pueden reformar las autonomías municipales y por eso el mensaje va a comunales que es la primera comisión. Plantea la autonomía municipales para ciudades de primera y segunda categoría. En el primero de los casos, se trata de una autonomía plena -cosa que es un avance y no hay espacio político que lo ponga en discusión-. Hay otros derechos que sí están contemplados en distintas leyes, pero darle rango constitucional hace que una mayoría circunstancial en las Cámaras no los pueda derogar ya que reunir una mayoría para reformar la Constitución lleva tiempo y, la prueba más evidente de ello, es que hace 24 años que estamos esperando poder hacer la reforma. En el caso de mi partido, el presidente se ha manifestado contrario a dar rango constitucional a los servicios públicos. Para mí forma de ver las cosas, es todo lo contrario. Porque son servicios públicos esenciales y, en algún caso, un derecho humano es el poder acceder a esos servicios por lo que defiendo que estén en manos del Estado. No creo que sea bueno que esas empresas estén en manos de un privado que lo único que le interesa es el lucro. Por eso, estoy a favor de que los servicios públicos, si es necesario, estén subsidiados a diferencia de lo que opina el gobierno nacional y de lo que pasa en el mundo ya que Israel, Alemania o Francia, se subsidian los servicios públicos.

 

Estas definiciones pueden estar en una ley, pero insisto, con una mayoría circunstancial se pueden modificar pero al tener rango constitucional no se puede tocar hasta tanto no se conforme una nueva convención reformadora. Lo mismo digo con el balotaje. Algunos sostienen que los sistemas electorales no tienen que estar incluidos dentro de la constitución y la verdad es que si hubiese sido así, no habríamos tenido la ley de lemas en la provincia. Una ley de lemas que afectó al sistema de partidos políticos y funcionarios electos con votos de quienes no querían votarlo, que no lo habían elegido.

 

Sí a las PASO

 

—Otras objeciones tienen que ver con la forma de elegir a los convencionales porque se eliminan las Paso.

 

—En lo personal, estoy a favor de que se hagan las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias porque creo que han significado un gran avance para la selección de candidatos. Porque si no hay internas, serán las estructuras partidarias las que van a elegir a los candidatos. Saldrán entonces de la voluntad de unos pocos que tomarán definiciones entre cuatro paredes. Considero que hay que defender el sistema de internas abiertas. Si no dan los tiempos, habrá que acomodarlos para que el ciudadano pueda expresarse en el derecho del voto y que sean elegidos con claridad los convencionales.

 

La reelección no es el tema central

 

—Se repiten voces señalando que, en realidad, la verdadera intención de la reforma apunta es habilitar la reelección del gobernador.

 

—Ante el cúmulo de elementos, creo que nadie puede discutir que claramente hay voluntad reformista de parte del gobernador Lifschitz. Y me parece un egoísmo absoluto -y parte de hipocresía- respecto de algunos actores políticos que sostienen que lo que se persigue es la posibilidad de que el actual gobernador sea reelecto. En todo caso, se tendrá que habilitar una cláusula transitoria que -nobleza obliga- está incluida en el mensaje. Esto habla de la transparencia por parte del gobernador de incluir en una cláusula transitoria -porque no es la única- la alternativa de que él sea reelecto. Me parece que, en el fondo, lo que nadie quiere discutir es una situación que es inversa, que es la limitante de las reelecciones. En la provincia, el único cargo en que no es posible la reelección es el de gobernador. Los demás, todos, senadores, diputados, concejales, presidentes comunales e intendentes pueden ser reelectos y de manera indefinida. En el proyecto, sí hay un avance ya que se plantea una sola reelección para todos los cargos, solamente una reelección inmediata. En lo personal, soy un defensor de esa mirada porque permite oxigenar las estructuras partidarias y del Estado, además da oportunidad a nuevos cuadros políticos. Me parece que constituye un salto de calidad para mejorar las instituciones que nadie puede discutir.

 

Obviamente, hay una reacción hasta corporativa por parte de algunos actores que llevan muchísimos años en distintos cargos por lo que parece saludable dar esa discusión. Lo que yo no voy a permitir es que esos mismos actores después planteen que el único objetivo del gobernador es lograr su reelección y lo vamos a demostrar en el tratamiento en la Cámara de Diputados en donde se ingresó a cinco comisiones y se habilitó la posibilidad de que haya convocatorias a organizaciones no gubernamentales -tanto del mundo académico como profesionales que sean especialistas en derecho constitucional- que es un escenario más, que va a llevar tiempo en la discusión. Creo que el gobernador es consciente de esta situación y me parece que lo lamenta en términos de que en algún momento estuvimos muy cerca de tener elecciones este año. Hoy me parece más disipada esa situación porque hay que ver qué hace el justicialismo debido a que los diez diputados del interbloque de Cambiemos ya se han manifestado en contra de la reforma, por lo que va a quedar en manos del justicialismo la definición sobre si la reforma se va a hacer este año sino, lamentablemente, va a ser una nueva oportunidad perdida.

 

La Constitución no le va a mejorar la calidad de vida a los ciudadanos, pero sí mejora la calidad de las instituciones y después depende de la calidad de quienes integran esas instituciones o que tienen responsabilidad en alguno de los estamentos del Estado; pero está claro que se trata del primer sostén para tener instituciones modernas y dinámicas que den respuestas a las demandas de la sociedad.


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