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Viernes 01.06.2018 - Última actualización - 11:21
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Un hecho marcado a fuego en la historia nacional

A 40 años del inicio del Mundial 78

En lo deportivo, fue la primera consagración de la Selección, con un Kempes goleador y figura. Mientras tanto, Argentina sufría la dictadura más sangrienta de su historia.

Foto: Archivo El Litoral




Un hecho marcado a fuego en la historia nacional A 40 años del inicio del Mundial 78 En lo deportivo, fue la primera consagración de la Selección, con un Kempes goleador y figura. Mientras tanto, Argentina sufría la dictadura más sangrienta de su historia. En lo deportivo, fue la primera consagración de la Selección, con un Kempes goleador y figura. Mientras tanto, Argentina sufría la dictadura más sangrienta de su historia.

El Litoral | deportes@ellitoral.com | DPA

 

Fue el primer Mundial conquistado por el Seleccionado argentino, pero también una época muy oscura por fuera de la fronteras del fútbol. Hoy se cumplen 40 años del comienzo de la Copa del Mundo de 1978, un triunfo deportivo para Argentina en el contexto de una sangrienta dictadura militar.

 

“Bajo el signo de la paz, declaro inaugurado este onceavo Mundial de Fútbol”, expresó en su discurso de apertura el dictador Jorge Videla (1976-1980) el 1º de junio de 1978 en el estadio Monumental de Buenos Aires. 


A un kilómetro de allí, en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), principal centro de detención ilegal en la capital argentina, los opositores a la dictadura eran torturados mientras escuchaban a poca distancia los gritos de gol del Mundial. Según organismos de derechos humanos, unas 5.000 de las 30.000 víctimas fatales del régimen fueron asesinadas y desaparecidas en la Esma. 


En lo futbolístico, el Seleccionado argentino conducido por César Luis Menotti ganó la Copa del Mundo con una actuación destacada del delantero Mario Kempes, goleador del torneo con seis tantos, todos ellos convertidos en la etapa final de la competencia en la que participaron 16 equipos (fue el último que se disputó con ese esquema).


Argentina participó de la Copa del Mundo sin la que era en ese momento la aparición más deslumbrante del fútbol local, Diego Maradona, a quien Menotti decidió no incluir en el seleccionado por su juventud: tenía 17 años. “Es probable que me haya equivocado en dejar a Diego afuera del Mundial”, reconoció Menotti en diciembre pasado durante una entrevista en Radio Mitre, de Buenos Aires. 


Además de Kempes brillaron en la Argentina el arquero Ubaldo Fillol, el defensor y capitán, Daniel Passarella, el volante Osvaldo Ardiles y los atacantes Daniel Bertoni y el santafesino Leopoldo Luque.


Menotti había sido designado seleccionador en 1974. En su planificación, propuso a la dirigencia que el equipo fuera la prioridad del fútbol argentino. Para eso encaró una preparación que incluyó giras por el exterior y las provincias del país. 


Argentina había sido designada en 1966 como sede del Mundial 1978. La dictadura decidió aprovechar el desarrollo de la competencia y la actuación del Seleccionado para exaltar los supuestos éxitos del régimen por sobre las violaciones a los derechos humanos que familiares de las víctimas denunciaban adentro y fuera del país. “Aunque no quisimos hacerlo, ayudamos a un proceso genocida”, expresó años atrás Ardiles para un documental televisivo.


Argentina fue cabeza de serie del Grupo 1 de la Copa del Mundo, que también integraron Hungría, Francia e Italia. El conjunto albiceleste venció a húngaros y franceses 2-1, pero cayó 1-0 ante los italianos y eso lo obligó a dejar la sede de Buenos Aires para seguir el torneo en Rosario, la tierra natal de Kempes. 


Allí derrotó 2-0 a Polonia con dos goles de Kempes, empató sin goles frente a Brasil y protagonizó una polémica goleada 6-0 ante Perú, resultado que le permitió llegar a la final. El partido tuvo muchos condimentos para la sospecha, entre ellos la visita de Videla y el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, al vestuario de los peruanos antes y después de la goleada. “Ese partido no fue normal”, expresó años después el volante del Seleccionado peruano Juan Carlos Oblitas, aunque siempre negó que haya habido un acuerdo para que Argentina ganara.


Holanda fue el rival argentino en la final. El conjunto europeo había perdido 2-1 la definición de la Copa del Mundo de 1974 frente al local, Alemania Federal, y en Buenos Aires no contó con su figura, Johan Cruyff, que desistió de jugar por cuestiones personales. El 25 de junio de 1978 Argentina, en su segunda final en un Mundial después de la derrota 4-2 sufrida ante el local Uruguay en 1930, venció 3-1 a Holanda en tiempo suplementario después de igualar 1-1 en el reglamentario. Kempes, autor de dos goles, y Bertoni le dieron un triunfo al equipo albiceleste que provocó una alegría popular en las calles de un país dominado por el horror del régimen militar.


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