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Viernes 27.07.2018
19:38

Tribuna de Opinión (por Néstor Víttori)

Las consecuencias virtuosas del mundial de fútbol

Griezmann, Pogba Y Mbappé, tres figuras del equipo campeón del mundo. El aporte de inmigrantes y de jugadores de raza negra en el desempeño de Francia ha sido superlativo. Foto: Archivo




Tribuna de Opinión (por Néstor Víttori) Las consecuencias virtuosas del mundial de fútbol

Por Néstor Víttori


El campeonato mundial de futbol realizado en Rusia, ha puesto sobre el tapete dos temas que sin duda van a condicionar la evolución de la opinión pública occidental en los tiempos venideros.

 

La primera, sin duda es la apertura en relación a una visión sesgada que tenía en general occidente respecto del mundo ruso, identificado con el comunismo, que paradójicamente implosionó en 1989 y que a partir de allí fue transformándose rápidamente en un capitalismo de mercado, en el marco de una institucionalidad política que supuestamente es democrática, pero que conserva muchos rasgos del autoritarismo de la era soviética.


La llegada del mundo a Rusia -con cerca de 1 millón de visitantes- y la visibilización abierta a todos los medios de difusión occidentales de la realidad diaria de la vida en las ciudades en donde se desarrollaron los partidos, ponen en evidencia dos cosas que revierten claramente la oscura visión occidental: por un lado el orden y libertad cotidiana de los rusos en relación a su vida común (sin entrar en consideraciones ideológicas o políticas), lo cual desmanteló muchos de los “cucos” alusivos a una vida social reprimida y en segundo lugar, el abastecimiento normal de buena parte de las necesidades con la misma identidad de elementos que se disponen en el mundo occidental, en condiciones y precios compatibles con los distintos estratos económicos de su población.


Por otra parte pudo observarse, admitiendo la excepcionalidad de la circunstancia, la concreción de un gran esfuerzo nacional, para la puesta en valor, de todo lo representativo de su historia cultural y edilicia -que es monumental- y respecto de la cual occidente tuvo durante muchos años una visión velada por la cortina de hierro.


Sin duda esta gran puesta en escena, deberá ser convalidada en los próximos meses y años por una mayor vertiente turística del mundo hacia Rusia, que sin duda ha estado reprimida por prejuicios derivados de la visión confrontativa de la guerra fría.


Europa y la inmigración


El otro gran hecho derivado del Mundial de Fútbol, es la verificación de que el nuevo campeón del mundo, Francia, irrumpe y se alza con el título en medio de un gran debate interno en Europa sobre la cuestión inmigratoria. Quedó en evidencia para el mundo entero el hecho de que el equipo ganador está integrado por una gran proporción de hijos de inmigrantes, franceses coloniales y una importante proporción de jugadores de raza negra.


El fútbol es un deporte que requiere una gran aptitud física, por su enorme despliegue, y una gran velocidad mental para la concepción y realización de las jugadas en tiempos ínfimos. Hay que reconocer que el aporte de inmigrantes y de jugadores de raza negra en el desempeño de Francia ha sido superlativo, dando por tierra con la visiones supremacistas de sectores importantes de aquel país, que pretende vedar o rechazar la inmigración por una descalificación a priori de la aptitudes físicas e intelectuales de sus protagonistas.


El resultado del fútbol unió a Francia en una manifestación de alegría y reconocimiento verdaderamente masiva -que se observó desde todos los rincones del mundo-, sin duda suelda la identidad francesa entre la población autóctona y la de sus antiguas colonias, alejando el maléfico ejemplo del “apartheid” que tanto ha costado a África del Sur y que encuentra vías de superación a través de la grandeza y generosidad de Nelson Mandela, que también encontró y aprovechó el deporte, en este caso el rugby, para unir a blancos y negros en un proyecto común.


Suerte para Macrón, que le toca luchar en su país y desde su gobierno contra una vertiente política aislacionista, supremacista y xenófoba, que rechaza la realidad multicultural de una integración, que ha colocado en su territorio parte de la población postergada y segregada por el antiguo colonialismo practicado por toda Europa y que muchos grupos políticos -y aún gobiernos- se niegan a reconocer y asumir como precio inevitable de los beneficios extraídos en tiempos pretéritos.


La revancha de los inmigrantes a través del fútbol, es un chorro de aire fresco, para el candente debate europeo por la inmigración, y un aporte genuino del deporte a la integración del los pueblos.




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