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Miércoles 15.08.2018
8:47

Cuarteto NOP

Música para una mejor vida en comunidad

La formación camarística, formada por integrantes de la Nuova Orchestra Pedrollo de Vicenza (Italia) estuvo en Santa Fe para brindar un Curso de Perfeccionamiento de Cuerdas, que concluye esta noche con una muestra final. En diálogo con El Litoral, los artistas relataron sus experiencias como intérpretes, investigadores y docentes.

Elena Gelmi (viola), Francesca Pretto (violín), Daniele Cernuto (violoncello) y Gabriele Dal Santo (director y pianista), integrantes del Cuarteto NOP. Guillermo Di Salvatore

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Foto:Guillermo Di Salvatore
Elena Gelmi (viola), Francesca Pretto (violín), Daniele Cernuto (violoncello) y Gabriele Dal Santo (director y pianista), integrantes del Cuarteto NOP.




Cuarteto NOP Música para una mejor vida en comunidad La formación camarística, formada por integrantes de la Nuova Orchestra Pedrollo de Vicenza (Italia) estuvo en Santa Fe para brindar un Curso de Perfeccionamiento de Cuerdas, que concluye esta noche con una muestra final. En diálogo con El Litoral, los artistas relataron sus experiencias como intérpretes, investigadores y docentes. La formación camarística, formada por integrantes de la Nuova Orchestra Pedrollo de Vicenza (Italia) estuvo en Santa Fe para brindar un Curso de Perfeccionamiento de Cuerdas, que concluye esta noche con una muestra final. En diálogo con El Litoral, los artistas relataron sus experiencias como intérpretes, investigadores y docentes.

 

Ignacio Andrés Amarillo

iamarillo@ellitoral.com

 

Desde el viernes se viene realizando en la Escuela de Música del Liceo Municipal de Santa Fe un Curso de Perfeccionamiento de Cuerdas. El mismo tiene la particularidad de estar a cargo del Cuarteto NOP, un extracto de la Nuova Orchestra Pedrollo de Vicenza (Italia); el mismo está integrado por Gabriele Dal Santo (director y pianista), Francesca Pretto (violín), Elena Gelmi (viola) y Daniele Cernuto (violoncello). 

 

El lunes realizaron un concierto en el Paraninfo de la UNL junto a alumnos avanzados, al violista santafesinos Adrián Dvoracek (quien los convocó y organizó el evento en conjunto con la profesora Dorcas Lacuadra) y la clavecinista japonesa Iyo Yoshimi. El curso termina hoy, con otro concierto gratuito (desde las 20.30, en el Teatro Municipal) en el en el cual participarán todos los alumnos y docentes que asistieron al Curso.

 

El Litoral se acercó el sábado por la mañana, durante un receso del trabajo, para conocer más sobre la tarea artística y didáctica de estos maestros italianos.

 

 

Intérpretes y docentes

 

—¿Cómo se dio la llegada de ustedes a Santa Fe?

 

Pretto: —Trabajamos juntos en esta orquesta, en Vicenza. Gracias a conocerlo a Adrián, este muchacho de Santa Fe que ha estudiado tantos años en Italia (risas), hemos estado en contacto. Él organizó junto con Dorcas y otros colegas del Liceo esta gran masterclass, pensando en nosotros cuatro: violín, viola, violoncello y piano y dirección.

 

—¿Cómo es el trabajo dentro y separado de la Nuova Orchestra? Musical y didácticamente.

 

Dal Santo: —Está el trabajo con la orquesta, nosotros estamos detrás. Soy el director en un tipo de trabajo profesional, orquestal. Cuando trabajamos en cuarteto hacemos un repertorio de cámara, con el que hacemos conciertos como los que vamos en Santa Fe, en una semana en Córdoba. Vamos a salas de concierto con un repertorio clásico de cámara: Mozart, Mahler, Schumann, y autores italianos.

 

—¿Y qué autores trabaja la orquesta?

 

Dal Santo: —Es una orquesta de sólo cuerdas, por lo que hace un repertorio no sinfónico, dedicado a orquestas de cuerdas; pero sobre todo es un trabajo de búsqueda, porque nos llamamos Orquesta Pedrollo. (Arrigo) Pedrollo fue un compositor vicentino, de la primera mitad del siglo XX, por el cual se ha bautizado el Conservatorio de Vicenza. Hemos hecho un trabajo de investigación: comenzamos a tocar las piezas de este compositor que no eran conocidas.

 

—¿Qué otros compositores no tan conocidos trabajan?

 

Dal Santo: —(Giuseppe) Cambini, (Bartolomeo) Campagnoli, otros compositores italianos como Aldo Finzi, que no son del gran repertorio. Pero también hemos tocado piezas de Mozart; de Tchaikovsky, todo el repertorio.

 

Gelmi: —Vivaldi...

 

—¿Cuántos integrantes tiene la orquesta?

 

Dal Santo: —Entre 15 y 20, dependiendo del repertorio. Sumamos clavecémbalo si tocamos barroco, Vivaldi, o solistas, por ahí con algunos instrumentos de viento.

 

—En la parte didáctica, como en este curso, donde hay desde iniciales hasta avanzados, ¿qué buscan trabajar en cada nivel?

 

Dal Santo: —Todo depende del nivel de preparación de base de los chicos. Con los niños pequeños podemos hacer bella música para el repertorio de ellos. Con los más grandes sí se puede afinar el aspecto musical, no sólo de notas, tempo y técnica, sino de estilo.

 

Gelmi: —Con los chicos se trata de hacerles trabajar haciendo que se diviertan, imaginando cosas diversas, para transmitir sensaciones con la música. Hicimos un juego muy divertido tocando nosotros una obra de Mozart y haciendo que imaginen diferentes personajes, colores, fantasías, emociones, que la música les suscitaba. Es una invitación a la imaginación.

 

—¿Qué nos pueden contar de los conciertos del lunes (pasado) y el miércoles?

 

Dal Santo: —El concierto del lunes es con la orquesta de los más grandes (taller 4), nosotros seremos los solistas junto con algunos de los chicos. El repertorio incluye la Sinfonía Concertante para violín y viola en Re mayor de (Carl Philipp) Stamitz, con el basso continuo interpretado por Iyo; la Romanza en Fa mayor para Viola y Orquesta (op. 85) de (Max) Bruch; y una pequeña obra (“Canción del Don”) de Pedrollo para violoncello solista y orquesta de orquesta. Después vamos a tocar nosotros un cuarteto de (Robert) Schumann (el Cuarteto con piano Op.47).

 

La del miércoles es la muestra final, donde se exhiben todos los talleres con un bis muy particular.

 

 

Barroco y más

 

—Tanto Elena como Daniele trabajan especialmente sobre música barroca, algo muy específico.

 

Cernuto: —Sí, es muy específica porque lleva instrumentos diversos y antiguos con un estilo completamente diverso. Los estudios de música antigua se hacen con instrumentos muy particulares, con un carácter diferente. En muchos casos, se trabajan autores menos conocidos que después de tantos años se sacan a la luz.

 

—Todavía hay mucho para encontrar.

 

Cernuto: —Así como hemos hecho con Pedrollo, que no es un músico antiguo, se va a buscar a los archivos y se encuentran manuscritos que no están editados o copiados. Se copian y muchas veces se pueden grabar en un CD (como también hicimos con música inédita de Arrigo Pedrollo). Todo lo que encontramos en los archivos se recopia, se pone en partitura y se toca, y finalmente se graba un CD de esta música.

 

Gelmi: —La música barroca en mi caso ha sido un redescubrimiento, porque en Italia y Europa, en este período histórico se está haciendo desde hace un tiempo. Porque había una vieja lectura de la música barroca bastante aburrida. Porque no se trata sólo de las notas. Ahora, se está tratando de redescubrirla a través de un acercamiento filológico, buscando tratados de la época para saber cómo se tocaba en la época.

 

Esto sirve muchísimo, no sólo para el período barroco, sino para poder tocar con más gusto en todos los otros períodos sucesivos de la música, como el clasicismo, romanticismo. Y el barroco tiene un fuerte vínculo con la música contemporánea. Saber tocar la música barroca utilizando los cánones correctos de la época, los arcos correctos, el punto del arco en que se pueden tocar distintas cosas, es muy importante y hace abrir los ojos un poco sobre toda la música.

 

Da un valor que en el momento en que tengo una obra nueva delante (barroca, clásica, romántica o contemporánea) la abordo con otra mentalidad: porque además de las notas le puedo dar una búsqueda, un contorno, de todo lo que la obra dice.

 

—Compositores contemporáneos como Astor Piazzolla han trabajado la estructura de la fuga. Dialogan las épocas.

 

Gelmi: —Exacto.

 

 

Aprendizaje de vida

 

—Aparte de los saberes que pueden transmitirle a los niños y jóvenes, como artistas desarrollados y profesionales, ¿qué cosas pueden aconsejarle a los artistas en formación?

 

Cernuto: —La música abre la mente, los ojos, los horizontes. Es muy importante que hagan música. Después, los mejores, que puedan continuar, seguirán tocando y harán una profesión de su pasión, de su trabajo y su estudio. Pero al inicio debe ser un hecho bello, divertido, agradable para uno mismo, servir para el propio crecimiento personal; para ser más sistemático, más metódico en el estudio, tener disciplina. No sólo en la música: en la escuela la música ayuda a estudiar mejor, porque genera una disciplina, tener horarios y ser muy organizado.

 

Pretto: —Con lo que hacemos aquí el Liceo ya hizo un gran trabajo de formar esta orquesta, este grupo: tocar juntos afinados es la cosa más bella que se puede hacer con la música. Estos chicos ya han entendido este sentido de tocar juntos. Lo que se puede sugerir es tener siempre la curiosidad de ir a escuchar conciertos, de ver cosas qué cosas se están haciendo en el mundo, cómo es la música en otras partes. Siempre mantener esta curiosidad, nunca conformarse. La música permite conocer muchas cosas de la vida. Esta escuela hace un gran trabajo en este sentido, en un sentido social.

 

Gelmi: —La música agranda la civilidad de las personas, en un sentido general, porque el hecho de tocar juntos, encontrarse, descubrir un sonido común, son todas cosas que favorecen a la cooperación entre las personas, la amistad, la colaboración.

 

Dal Santo: —La predisposición a entrar en un juego y a convivir.

 

—A vivir en la sociedad.

 

Gelmi: —Exacto. De manera más pacífica y sin imponer las propias creencias de lo que es justo. Juntos es más bello que uno solo. Lo que decía Francesca es importante: en las masterclasses que iniciamos en este período en la Argentina hemos encontrado chicos que seguramente que desde mi punto de vista tienen una propensión mayor al hecho de viajar.

 

Es necesario recordarlo, buscar no es fácil en este continente, como es para nosotros en Europa: es mucho más simple, todo es más cercano. Pero no hay que perder el ánimo, hay que buscar la posibilidad, y no tener miedo de andar y experimentar. Lo sabemos con Adrián, que llegó a Italia un poco perdido, pero al final arribó a Vicenza, estudió con muy buenos profesores, hizo su viaje y regresó a la Argentina.


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