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Lunes 27.08.2018
20:46

Mirada desde el sur (por Raúl Emilio Acosta)

Arrésteme sargento...



Mirada desde el sur (por Raúl Emilio Acosta) Arrésteme sargento...

Raúl Emilio Acosta

 

Entre los tangos que se acomodaron en el disco rígido de mi primera juventud había (hay, todavía alguien lo canta, en todo caso los adoradores de Gardel lo ubican entre una de sus más de 600 canciones grabadas) un texto, párrafos de un tango que era y es de una inusitada gravedad. Antes sería venganza, luego crimen pasional, finalmente Violencia de Género.

 

El tango es un recipiente altamente contaminado para el paroxismo feminista. Si no avanzan tanto contra el tango es porque hay textos más modernos, con menos calidad poética y más alta toxicidad. El rap, la cumbia villera, algunos ballenatos y merengues son eso: tóxicos para la igualdad de género. No hay distracciones de sus protagonistas. La vida diaria obliga a la militancia de género de modo constante y la poesía tanguera es, si se quiere, arqueología. En todo caso reflejaba un texto y sus circunstancias (contexto) pero se insiste, de una inusitada crueldad.

 

El reciente discurso de la ex presidente y actual senadora nacional transmitido en cadena, virtualmente ha sido eso: una transmisión en cadena. Repuso en mi memoria aquel tango que Gardel y otros tantos cantasen y que encontraba (aún lo encuentro) de una crueldad que sólo Tarantino o un Almodóvar de sesgo criminal podía describir tan clara, tan cinematográficamente. Reparemos en un punto. Primeros años del siglo XX. Allí fue escrito. En el 1935 muere Gardel, desde entonces tenemos mala suerte con los ídolos. Este tango, obviamente, es anterior. Gardel, un poco obeso, soltero, sin novias y sin hijos reconocidos, lo cantaba con un dramatismo que habla de su capacidad actoral como cantante. Repasemos.

 

“¿Me da su permiso, señor comisario? Disculpe si vengo tan mal entrazao, yo soy forastero y he caído al Rosario, trayendo en los tientos un güen entripao. Acaso usted piense que soy un matrero, yo soy gaucho honrado a carta cabal, no soy un borracho ni soy un cuatrero; ¡Señor comisario... yo soy criminal!...

 

¡Arrésteme, sargento y póngame cadenas!... ¡Si soy un delincuente, que me perdone Dios! Yo he sido un criollo güeno, me llamo Alberto Arenas. ¡Señor... me traicionaban, y los maté a los dos!

 

Mi china fue malvada, mi amigo era un sotreta; cuando me fui a otro pago me basureó la infiel. Las pruebas de la infamia las traigo en la maleta: ¡las trenzas de mi china y el corazón de él!

 

¡Párese, sargento, que no me retobo!... Yo quiero que sepan la verdad de a mil... La noche era oscura como boca’e lobo; Testigo, solito, la luz de un candil. Total, casi nada: un beso en la sombra... Dos cuerpos cayeron, y una maldición; y allí, comisario, si usted no se asombra, yo encontré dos vainas para mi facón.

 

¡Arrésteme, sargento, y póngame cadenas!... ¡Si soy un delincuente, que me perdone Dios!” (*)

 

El texto es impecable en la secuencia narrativa. No hay excesos, apenas algunas licencias para sostener una rima sonante. Y la alusión a qué cosas lleva en la maleta define la cuestión de un modo, digamos, “condicionada para menores por contener escenas de excesiva violencia”. Lo dicho, Tarantino o un Almodóvar en plano cruel la filmarían de corrido, porque la escenografía está dada, el texto y el clima también.

 

Que los autores citen Rosario para resolver “el entripao” trae otra evocación de “los pagos del rosario”, ya que fue en esta ciudad, en “Rosagasario”, donde la señora dijo “Vamos por todo”. Es en esta ciudad donde Mauricio Macri no llega al 30 % de intención de voto (25, 27 %) y donde CFK, por buen nombre “la princesita”, supera el 35 % con o sin las trenzas de la china y el corazón de él en las maletas o, si así lo desean o comentan, en cualquier otra maleta que contenga lo que se les ocurra a los vendepatria, parientes del comisario, donde la criolla buena declara que los mató, pero no es criminal, porque insiste: si es delincuente que la perdone Dios. El resto nada, no tiene de qué arrepentirse.

 

Es en esta ciudad donde en una marcha pidiendo desafueros, como si eso fuese heroico, también allanamientos, como si se tratase de una condena final, inadaptados insultaron a colegas y el 6/7/8 rosarigasino definió el eje. Las agresiones fueron más importantes que la marcha en las prioridades de noticias. Ni bien ni mal. Es así.

 

Rosagasario sirve para una reflexión. Es la intendencia, como a su modo la gobernación cuando hace manifestaciones en pleno sur, la que define sus prioridades. En paralelo con el periodismo. Huevo o gallina. No importa. Ni bien ni mal, se insiste. No hay condena ni análisis ni referencia a la corrupción estructural de los años de NK y CFK y la derivación en economía, PBI, dineros públicos, energía y caminos atrasados. Nada. Como la Edith Piaf y su canción tan popular... Rien de rien (nooo, no me puedo quejar...).

 

En Rosario un reciente informe de Fundación Libertad muestra números en rojo y crecimiento del endeudamiento municipal; que el informe considera, en la última década, siempre en ascenso y muy alto.

 

Es Rosario la que se queja de que nadie cambia de caballo en la mitad del río (la quita del Fondo Soero por parte del Mauri deja estos meses finales de 2018 sin unos dinerillos que, ay, ay, ay no vendrán). Tienen Razón. El Mauri dice los municipios también deben ahorrar. También tiene razón.

 

Es en Rosario donde no crece el gobierno nacional y deja aliento a un FPCyS que no tiene candidatos con altas expectativas,pero cuidado, que esperan que el deterioro nacional quite esperanzas a un cambio en la ciudad y la región y, finalmente, es Rosario donde Antonio Bonfatti, que no tenía ni tiene los mismos números que Lifschitz, sostiene algo parecido, parecido y cierto. Enojo con el Mauri. Cierto. Olvido de la corrupción de NK y CFK.

 

El FPCyS resume. No tuvimos maletas, no hay muchos muertos en el placard y se viene la mejor época: la victimización fue el eje del crecimiento rosarigasino. Eso puede suceder. A la provincia hoy la ganaría el PJ.

 

Basados en las encuestas que achican a Macri, más allá de advertir que Omar Perotti (PJ) sigue firme (por eso comenzaron los abejorros a atacarlo, después lo harán más frontalmente) la salida del sur es darle espacio a CFK, que suele pasar de Gardel a Gilda y asegurar que ella no se arrepiente de este amor... el amor por las maletas, claro.

 

(*) “A la luz de un candil”. Música: Carlos Vicente Geroni Flores. Letra: Julio Navarrine.

 

No hay condena ni análisis ni referencia a la corrupción estructural de los años de NK y CFK y la derivación en economía, PBI, dineros públicos, energía y caminos atrasados. Nada. Como la Edith Piaf y su canción tan popular... Rien de rien (nooo, no me puedo quejar...).

 

Fue en esta ciudad, en “Rosagasario”, donde la señora dijo “Vamos por todo”. Es en esta ciudad donde Mauricio Macri no llega al 30 % de intención de voto (25, 27 %) y donde CFK, por buen nombre “la princesita”, supera el 35 % con o sin las trenzas de la china y el corazón de él en las maletas.




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