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Lunes 03.09.2018 - Última actualización - 7:48
7:44

Colón y una aspiración de protagonismo no resuelta

La firmeza de Ortiz y esa vergüenza del "viejo" Polaco

Domínguez repitió el equipo de Tucumán pero recién en el segundo tiempo pudo acomodarse en la cancha. Alan Ruiz jugó muy lejos del arco y muy cerca de la presión de los volantes rivales. Colón creó muy poco ofensivamente.

Marcado “a fuego”. Nelson Acevedo va firme sobre la marca de Alan Ruiz. El “10” rojinegro favoreció, con su excesivo retroceso, la presión de los volantes centrales de Unión. Otra vez jugó un flojo partido. Foto: Mauricio Garín




Colón y una aspiración de protagonismo no resuelta La firmeza de Ortiz y esa vergüenza del "viejo" Polaco Domínguez repitió el equipo de Tucumán pero recién en el segundo tiempo pudo acomodarse en la cancha. Alan Ruiz jugó muy lejos del arco y muy cerca de la presión de los volantes rivales. Colón creó muy poco ofensivamente. Domínguez repitió el equipo de Tucumán pero recién en el segundo tiempo pudo acomodarse en la cancha. Alan Ruiz jugó muy lejos del arco y muy cerca de la presión de los volantes rivales. Colón creó muy poco ofensivamente.

Enrique Cruz (h)

 

Si un entrenador juega con un enganche como Alan Ruiz y dos puntas, es porque pone la ambición y el riesgo por encima de cualquier actitud especulativa. Sin embargo, a Colón le costó mucho asumir el protagonismo del partido y recién lo logró en el segundo tiempo, cuando Unión mermó en lo físico y Colón pudo acomodarse mejor en la cancha y mejorar en algo que se falló durante los primeros 45 minutos: la posesión de la pelota.


Siempre partiendo del concepto de paridad absoluta y de mediocridad —también absoluta—, Colón recién se sintió cómodo en el segundo tiempo, aunque la falta de profundidad —al igual que la del rival— resultó por cierto alarmante.


Burián (6) tuvo escaso trabajo y respondió con mucha atención cuando le entregaron pelotas riesgosas, como aquella del primer tiempo que supo resolver muy bien ante la corrida de Fragapane.


En el fondo, Toledo (5) jugó un partido aceptable en lo defensivo aunque con muy pocas proyecciones ofensivas, en tanto que Godoy (5) fue un buen complemento para que Ortiz (6) se convierta en el jugador más firme y seguro de la línea defensiva, que no tuvo zozobras adentro del área y controló totalmente la situción en ese sector de definiciones. El trabajo de la línea de cuatro se completó con Escobar (5) que tuvo algunas complicaciones sobre el cierre del primer tiempo pero que, en general, respondió con acierto en la parte defensiva y tuvo algunos encontronazos fuertes con Martínez.


En la mitad de la cancha, otra vez a Heredia (4) le faltó tener un mayor protagonismo. Ocurre que como el equipo no tuvo la pelota y se exageró con el pelotazo desde el fondo, hubo sectores de la cancha que pasaron desapercibidos para el juego del equipo. Y allí estuvo, generalmente, el volante rojinegro, otro de los que también recibió la presión de los volantes rivales. Bastía (6) fue, increíblemente, de menor a mayor; a medida que pasaron los minutos, su rendimiento fue creciendo y terminó siendo de lo mejorcito del equipo.Estigarribia (6) fue el otro volante que, en determinados pasajes del partido, adquirió preponderancia. Precisamente, una jugada suya en el segundo tiempo terminó con un centro que no alcanzó a conectar de lleno Correa. Alan Ruiz (4) no encontró nunca la posición ideal para lastimar; se retrasó para buscar la pelota, pero quedó muy lejos del arco rival y muy cerca de la presión de los volantes de Unión.

 

Arriba, Leguizamón (4) terminó absorbido por los defensores rivales y no fue más allá de la voluntad y el empeño para correrlas a todas; por último, Correa (5) esperó pacientemente alguna oportunidad para desequilibrar adentro del área rival y la única que le llegó (el centro de Estigarribia) no pudo entrarle bien y la pelota se fue desviada.


Tomás Chancalay (5) entró a pararse por el sector derecho, en una posición intermedia que nunca se definió entre ser mediocampista o punta neto, algo que se vislumbró mejor cuando Christian Bernardi ingresó para sumarse al mediocampo. Entre la variante de Chancalay por Heredia y la de Bernardi por Leguizamón, hubo casi quince minutos en los cuáles Colón tuvo a Alan Ruiz, Leguizamón, Correa y Chancalay como supuesta intención ofensiva que no dejó de ser eso, una intención. De todos modos, le valió para mejorar la producción del primer tiempo y establecer alguna pequeña diferencia en el trámite a su favor. Faltando quince minutos, el ingreso de Bernardi desnudó, de alguna forma, la premisa de Domínguez de “si se puede lo gano, pero lo que no debo hacer, es perderlo”, semblante que también se podría trasladar del otro lado para llegar a la conclusión de que tanto el entrenador sabalero como el rojiblanco no veían, desde el principio, con malos ojos la posibilidad de repartir puntos.

 

A Rosario


El próximo encuentro de Colón será el viernes que viene, a las 21.10, frente a San Lorenzo en la cancha de Newell’s, por Copa Argentina. Por la quinta fecha de la Superliga, los sabaleros deberán viajar a Avellaneda para medirse con Independiente el fin de semana del 15 y 16 de este mes. El fin de semana que viene no hay fútbol de Superliga por cumplirse con la primera fecha Fifa después del Mundial de Rusia.


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