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Lunes 19.11.2018 - Última actualización - 19:42
19:41

Mirada desde el sur (por Raúl Emilio Acosta)

La maldición gitana

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La Feria de las Colectividades de Rosario reúne a más de 15 comunidades hispánicas, otro tanto de italianas, de lejanías claras como Grecia e Israel, de toda Latinoamérica. Foto: Mirador Provincial




Mirada desde el sur (por Raúl Emilio Acosta) La maldición gitana

Raúl Emilio Acosta

 

El autor pide disculpas. El tema necesitaba un título y la tentación fue muy grande. Hay sobre Rosario una “maldición gitana”. En la lectura aparecerá la explicación.

 

Los gitanos, en estos últimos 4 años, cobraron un protagonismo especial por el éxito de una serie que universalizó Netflix (cómo cambia el mundo, qué formidable velocidad) y que los tiene, a los gitanos, como protagonistas. Es, según opiniones que comparto, una de las más logradas sobre narraciones “de época”, como se menciona a las del pasado en lugar y fecha específica. “Peaky Blinders”, la banda de gitanos que, al finalizar la guerra 1914/1918, da título a la serie y refiere a una pandilla que opera en Birmingham, Inglaterra. Peaky Blinders sirve para escuchar una estupenda banda sonora que resuelve con lo más moderno los climas, no toca “gitanerías”, y los actores y la ambientación definen tanto el comienzo de las corrupciones políticas, policiales, diplomáticas, sociales de un modo tan fenomenal que uno termina por ver las 4 temporadas y queda esperando la quinta. A la vez comprende el mal que la sociedad encierra y del que es difícil apartarse. Pero esta no es una columna de moralejas, aunque se necesita otra digresión. El corte de cabello que, en estos dos últimos años ofertan muchos deportistas (rapado a los costados de las orejas y crecido en el centro de la cabeza) tiene una explicación sencilla y directa para quien mire la serie.

 

El origen de los gitanos, también conocidos como pueblo rom, roma o romaní, es todavía hoy desconocido... Algunas tradiciones los han identificado con magos caldeos de Siria, o con una tribu de Israel extraviada en el Egipto faraónico... reconocidas como tales por los propios gitanos habitan todavía en Irán con el nombre de lurios. Los Peaky Blinders son “romaní”.

 

Rosario y el origen festivo

 

Sobre noviembre se desarrolla, hace muchos años, un acontecimiento que, sin duda alguna, es el más importante del año y así, año tras año, la región muestra que puede juntar más de un millón de personas alrededor de puestos de comidas, canciones y recuerdos de las diferentes colectividades. Se lo ha denominado Fiesta de las Colectividades.

 

Apenas empezada la democracia de mil años, que inaugura el doctor Alfonsín, en Rosario un muchacho que conducía por LT 8 un programa de folclore argentino y latinoamericano, Ernesto Mariano, le pide permiso y convence a Rafael Oscar Ielpi, secretario de Cultura de la intendencia Usandizaga, que lo deje hacer un encuentro de jueves, viernes y sábado con conjuntos regionales. Los que consiga. Al aire libre, en noviembre. Conjuntos bolivianos, paraguayos, uruguayos, correntinos (el chamamé es un habitante natural, reconocido como extraño en Rosario y el Río). Se hace en aquellos años, crece un tanto, no mucho, Ernesto Mariano se va y el nombre de su programa “A país abierto”, que habíamos copiado de uno similar que realizaba Ernesto Pericovich en Buenos Aires, desaparece. No desaparece la intención: hagamos una fiesta. Ya no era sólo ceviche peruano y bebidas brasileñas, poco a poco fue más.

 

Pasados conocidos

 

Rosario, en estos días de los 445 años de la ciudad donde me crié, Santa Fe de la Vera Cruz, resulta una muestra tan diferente que es necesario destacarla. Rosario no tiene acta de fundación, fecha, lugar, familias originales. Nada. Su pasado conocido es el de alguien que llegó, es un puerto, se debe recordar el sustento básico, es un puerto y su carácter portuario, aluvional, la hizo crecer sólo por necesidad. Es la zona con los más importantes atracaderos fluviales de Argentina. Al puerto llega cualquiera de todas partes y trae eso: su pasado. Va de suyo que un encuentro de todas las colectividades, de las más disímiles regiones, fuese aceptado.

 

En su punto más alto, el Encuentro de Colectividades, la Fiesta de las Colectividades, es un reencuentro con la memoria inmigrante y demuestra que, a nuestro país, le faltan al menos 200 años de afincamiento. A Rosario al menos. Usandizaga (J. B. Molina), Cavallero (Las Parejas), Binner (Rafaela), Fein (San Nicolás) son habitantes cercanos que un día llegaron a Rosario. Lifschitz es el único intendente de la democracia que es nacido en Rosario. No es un dato chiquito. La Feria de las Colectividades es el pasado individual que se torna masivo.

 

Algo más que olvidos

 

Puestos a organizar por países y regiones, más de 15 comunidades hispánicas, otro tanto de italianas, de lejanías claras como Grecia e Israel, de toda Latinoamérica; la Feria, más allá de un puesto de comestibles y un escenario comercial fue, durante un tiempo, el lugar para que bailasen sus danzas y mostrasen sus canciones todas estas memorias que habitan la Región Rosario (es Región, ojalá los socialistas se den cuenta alguna vez, es Región).

 

Sobre principios de noviembre, inaugurada un viernes, con una primera gran noche ese primer sábado, la Fiesta de las Colectividades comenzó a tener una característica: siempre llovía. El viernes, el sábado. Temporales, aguaceros imprevistos. Vientos que se llevan carpas. A poco que se contase del año pasado y del anterior siempre una lluvia (las lluvias de noviembre en realidad). Siempre. También cayeron en una conclusión. Nunca hubo un stand, ni una carpa, ni un puesto de ventas ni una invitación para los gitanos. Actualicemos. Este año se inauguró en la semana del azote de los 400 milímetros en toda la zona. Como para que se recuerde el olvido de los organizadores. Ya sin solución posible. Invitados a la carpa de Andalucía la cuestión no cesaría. No cesó.

 

Maldición gitana

 

Los gitanos tienen una maldición conocida, que a veces tiran sobre alguien con quien se enojan y es una de las más bellas que he escuchado, como insulto y como deseo del mal a quien nos hace enojar. La he proferido. Es exacta. “Ojalá te enamores”. El enamorado, se sabe, comete las mayores locuras y la pasión, de eso se trata la maldición, quita cerebro para los negocios y la vida normal. El enamorado no conoce de riesgos ni de razones. Está enamorado. “Ojalá te enamores”.

 

La maldición de la lluvia sobre noviembre es como los fantasmas y la corrupción de los funcionarios. Uno no cree, pero que las hay... las hay.

 

Si fuese gobierno probaría hacer la Fiesta de las Colectividades en octubre o diciembre. Si llueve meto preso a todos los gitanos... O les doy un stand. Uno no sabe nada de brujerías.




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