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El Litoral
Domingo 14.01.2007
19:30

Un mal que crece

Cómo evitar picos de estrés



Un mal que crece Cómo evitar picos de estrés
Teresa Pandolfo

El 80 por ciento de las consultas psiquiátricas está relacionada con situaciones de estrés. Los médicos insisten en la necesidad de reorganizar los estilos de vida, aprender a "decir no" y realizar actividades que proporcionen algún tipo de placer. La irritabilidad, el desgano y la tristeza son algunos de los síntomas.


"Es una consecuencia de nuestra forma de vida", señala el doctor Juan Carlos Cavalasca como dando cuenta de por qué a esta patología se la observa tan extendidamente. Por su parte, la psiquiatra Gabriela De Paoli indica que el 80 por ciento de las consultas encuentran su origen en problemas de estrés. Opina que es difícil pero posible prevenirlo y recomienda dedicar una hora diaria a realizar alguna actividad gratificante para la persona y que lo "desconcentre" de aquellas que le provocan problemas.

-¿Qué es el estrés?
-En realidad, el estrés patológico es un cuadro de ansiedad. Todos sufrimos algún grado de él: es lo que llamamos "estrés bueno" porque nos sirve para adaptarnos a distintas situaciones de la vida. Cuando sobrepasa el umbral de lo saludable es cuando se convierte en estrés patológico y se vive como un cuadro de ansiedad. Hoy, el 80 ó 90% de las consultas son por síntomas derivados del estrés. Muchas veces ya es crónico o también puede ser agudo.El estrés es crónico cuando por el paso del tiempo, la situación que genera esa desadaptación lleva meses y empieza a provocar síntomas.

Actualmente, el estrés se hace crónico por el tipo de vida que llevamos. -¿Cuáles considera que son sus principales causas?
-Exceso de trabajo, exceso de responsabilidad, no poder desinvolucrarse de una actividad que genera preocupación o necesitar siempre hacer más para conseguir lo que uno quiere. Asimismo, en nuestro país, la necesidad de éxito o de consumo implica estar permanentemente buscando dar más. Ocurre, entonces, que dejamos de ver nuestro presente y nuestras posibilidades y entramos en esa desesperación o ansiedad por más. Como consecuencia, no se producen los descansos ni los momentos de ocio que todo organismo requiere y comenzamos a hacer síntomas propios del estrés: irritabilidad, mal humor, intolerancia extrema -a esto lo vemos en la calle permanentemente-, desgano; muchas veces también tristeza porque se asocia mucho con la depresión. El estrés crónico puede generar otros cuadros: depresión, sensación de pánico, cuando no, también problemas intestinales o patologías cardíacas. Estas dolencias están muy relacionadas con el estrés. Pero, básicamente, cuando la persona se siente con irritabilidad, mal humor, desgano generalizado o cuando no puede desenchufarse... Estos son los síntomas que vemos más claramente, además de todo lo que sean dolencias gastrointestinales...

Prevención

-¿Hay alguna forma de poder vivir con menos estrés?
-En realidad, vivir con un estrés que sea menos patológico es posible, resulta difícil pero es posible. Uno dice, por ejemplo, las vacaciones, pero éstas también lo producen. Uno está pensando a dónde va a ir, cómo vamos a hacer, si nos va a alcanzar el dinero, todos aspectos que no permiten el descanso.
Lo que sí es recomendable para todas las personas sin necesidad de vacaciones, incluso, es tomarse diariamente un descanso, no para dormir sino para relajarse. Entre 45 minutos o una hora en los que podamos abstraernos de la actividad que nos produce preocupación o que nos tiene inmersos todo el día: trabajo, familia, escuela o facultad. Y en esa hora hacer una actividad que nos produzca placer: física o intelectual. Algunas personas eligen pintar, otras leer, pero tiene que ser una actividad que nos concentre lo suficiente como para "desconcentrarnos" de las actividades que diariamente hacemos.

-Al principio de esta nota usted planteaba al estrés también como consecuencia de una forma de vida.
-Sí, de una forma de vida y de una estructura social. Estamos viviendo en una estructura social dentro de grandes ciudades. Hoy la gente tiende a agruparse en ellas con la necesidad de producir para no quedarse fuera de la estructura madre de una ciudad, para ser cada vez más productivo, competitivo. Difícilmente encontremos este tipo de patologías en estructuras sociales pequeñas... No digo en zonas rurales porque hoy por hoy, como está el campo, también hay personas que pueden estar viviendo solos y alejados en el medio rural pero se encuentran expuestos a todo lo que implica la productividad de la ciudad. Pero tiene que ver básicamente con nuestra forma de vida, con nuestros movimientos sociales, con la necesidad de estar permanentemente en producción o inmersos en un mundo en que si no, quedamos afuera, perdemos en la búsqueda permanente del éxito.Por eso recomiendo a cada uno dedicarse una hora diaria a sí mismo; a lo que tenga ganas de hacer y esto como una inversión. Mirémoslo en términos de dinero: es una inversión en términos de salud y dado que lo que hoy realices por tu salud, te permitirá, después, seguir ganando dinero... No podemos ser productivos y estar deprimidos o tener una patología cardíaca o gastrointestinal. El colon irritable es una patología que se ve muchísimo actualmente en los consultorios. Los cuadros derivados del estrés son el origen de la mayoría de las consultas.

-Pero el cambiar el enfoque de la vida resulta una decisión muy fuerte... requiere un trabajo retrospectivo muy profundo porque implica conocer cuáles son nuestros propios límites.
-Es un trabajo introspectivo de mucho riesgo en términos de posibilidades de éxito. La mayoría de la gente no está dispuesta a hacerlo y no está mal. No olvidemos que estrés significa adaptarse. La idea es cómo lograr adaptarse, sin que ello vaya en desmedro de la salud.Entre las posibilidades está la que señalé antes: me tomo ese rato que no es de ocio sino de reparación, de reparación química incluso. No olvidemos que la química que produce el estrés puede ser neutralizada, de alguna manera, con la que generan las cosas que me producen placer. Por eso la importancia de tener ese rato para neutralizar los efectos del deterioro que el estrés produce en mi química.

El trabajo

-Al estrés con origen en las cuestiones laborales, ¿hay algún consejo de cómo manejarlo?
-Se lo conoce como el síndrome de burn out.

-¿Es el que comúnmente se llama de la cabeza quemada?
-Exactamente. Es la presión laboral ejercida sobre un individuo -no necesariamente de maltrato- que hace que éste tenga la cabeza quemada o encendida, lo que le impide desenchufarse de la situación que le implica su trabajo, no puede dejar de pensar en él.
En términos vulgares, se "da manija" todo el tiempo y siente síntomas como el desgano intenso, sentir que no me importa más este trabajo y "sólo hay que hacerlo". De esta forma se pierde la iniciativa y, entonces, la sensación de malestar es muy grande. ¿Cómo manejarse en estas situaciones? La respuesta es bastante difícil porque uno se encuentra dentro de una maquinaria en la cual debe buscar herramientas para sí mismo. A menos que en esta maquinaria haya una actividad corporativa que permita una gratificación para el empleado, pero estas situaciones son bastante pocas.
No hay modo de escapar si estás dentro de la institución. Yo siempre digo: ¡cuidado!, dentro de la institución o del trabajo no busquemos amigos, por ejemplo. Si los encontramos, fantástico, pero tratemos de poner la mente en el lugar sólo para trabajar y dejemos los otros proyectos para afuera. El trabajo debe ser sólo un proyecto, pero no centremos todo en el trabajo. No centremos todo nuestro éxito ni nuestras posibilidades afectivas; repartamos, busquemos otras iniciativas. Eso nos permite tomar cierta distancia y de alguna manera nos preserva.
Tenemos, además, los tratamientos anti-estrés que actualmente son muchos: desde las terapias no convencionales, la relajación, las terapias corporales hasta las terapias químicas.

-A las terapias químicas deberíamos buscar evitarlas, ¿no?
-Se utilizan las terapias farmacológicas cuando los otros mecanismos fallaron, o cuando los síntomas de estrés pasaron ese umbral al que me referí y el cuerpo pone alarmas y alarmas serias... Entonces, aparecen síntomas importantes y de riesgo.Hoy sabemos que el estrés es factor de riesgo para la depresión; y la depresión es factor de riesgo para trastornos cognitivos en la vejez. Cada vez más, la gente busca no llegar a estas últimas etapas sino prevenir. Para prevenir está toda esta serie de consejos y de terapias alternativas.

Aprender a decir "no"

"Al estrés lo observamos en distintos planos: a nivel emocional (ansiedad, fluctuaciones emocionales); en ciertas ideas obsesivas (excesiva autocrítica de sí mismo o autoexigencia); en las mutaciones abruptas de conducta (reacciones impulsivas, tratamiento despectivo de otras personas, rechinar de dientes o más consumo de alcohol o de tabaco) o en los cambios físicos (contracturas, manos frías, dificultades para un buen dormir)". La apreciación corresponde al doctor Juan Carlos Cavalasca, quien resume la importancia que hoy tiene esta dolencia diciendo: "es la patología de moda".

Como médico clínico que atiende todos los días consultorio, advierte sobre la cantidad de pacientes con problemas gastrointestinales -desde gastritis a diarreas- y pulmonares, que reconocen su origen en un cuadro de estrés patológico.

"Encontramos pacientes que tienen una gran capacidad de absorción del estrés, que viven estresados y lo toleran, en tanto otros, por una mínima agresión, hacen cuadros clínicos de todo tipo", agrega.

Como recomendación, Cavalasca sostiene que "se debe buscar evitar todo aquello que nos pueda dañar física o moralmente, a fin de llevar las situaciones que se nos presentan de la mejor manera posible. Yo sé que no es sencillo pero hay que aprender a decir que `no' y tomarse tiempo para hacer aquello que a cada uno le causa placer. Cada uno sabe qué lo reconforta y concretarlo ayuda mucho; hay que encontrar tiempo para llevarlo adelante".

Otras recetas: hacer relajación, actividad física como caminar o nadar, llevar adelante una dieta saludable y evitar el alcohol, el tabaco, el café o el mate. Cavalasca señala que las vacaciones además de necesarias, "son útiles para concretar aquellas cosas que nos gratifican" y alude también a un artículo, de reciente publicación, que aconsejaba "limpiar el cuarto" para contrarrestar el estrés, "como un paso inicial para reordenar el entorno inmediato y encarar otra forma de vida".

Más sobre el "burn out"

Es una patología severa que suele derivar del estrés laboral. Es un cuadro crónico en el que se experimenta agotamiento emocional, falta de realización y la despersonalización del paciente.

El término "burn out" fue creado por el psiquiatra Herbert Freudenberg y alude a la idea de quemar, arder o consumirse que sufren las personas que se encuentran superadas por las situaciones que deben enfrentar. Las "víctimas" suelen ser personas con actitudes de hiper-responsabilidad y que en las organizaciones de trabajo cumplen funciones para tapar falencias o agujeros.

Los primeros casos se detectaron en profesionales de la salud como médicos y cirujanos pero luego, también, en profesores y personal docente se observaron síntomas.

Las investigaciones avanzaron y se descubrió que en todas las actividades existen sujetos que pueden sufrir este síntoma y que aun cambiando de actividad laboral se verán afectados por el problema.

En los últimos años se observó que quienes trabajan en compañías de tecnología, suelen pasar muchas horas ante la pantalla de la PC en soledad, también pueden ser superados y su cabeza "quemarse" sin poder manejar las situaciones de responsabilidad y trabajo.

Un síntoma perceptible para el entorno de un posible "burn out" es su aislamiento familiar. El enfermo pasa muchas más horas que las normales en el trabajo y se olvida del contacto con su familia, no puede asistir a ningún evento de sus hijos y al llegar a su casa está distraído, sin prestar atención a su entorno. Pierden la capacidad para disfrutar del ocio y sienten que nunca llegan a cumplir con su trabajo.

Factores desencadenantes
Según Horacio Cairo, serían los siguientes:
1- La falta de percepción, de capacidad para desarrollar el trabajo.
2- El exceso de trabajo, la falta de energía y de recursos personales para responder a las demandas laborales
3- El conflicto del rol y la incompatibilidad entre las tareas y conductas que se desarrollan con las expectativas existentes sobre el mismo rol.
4- La ambigüedad del rol, incertidumbre o falta de información sobre aspectos relacionados con el trabajo (evaluaciones, funciones, objetivos o metas).
5- La falta de equidad o justicia organizacional.>
6- Las relaciones tensas y/o conflictivas con los usuarios/clientes de la organización.
7- Los impedimentos por parte de la dirección o del superior para que pueda desarrollar su trabajo.
8- La falta de participación en la toma de decisiones.
9- La imposibilidad de poder progresar/ascender en el trabajo.
10- Las relaciones conflictivas con compañeros o colegas. (Fuente: Internet/Cristina Galazzo para Infobae )





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