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Domingo 20.01.2019 - Última actualización - 13.02.2019 - 13:40
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La gente se organiza desde el celular frente la inseguridad

El grupo de WhatsApp, la táctica vecinal más usada para dar alertas

Este servicio de mensajería permite a los vecinos armar grupos por cuadras y manzanas para advertir y dar alertas de eventuales hechos delictivos, “merodeos” de desconocidos, situaciones sospechosas y alarmas comunitarias que se activan. Todo se desvirtúa cuando se envían chistes o bromas que nada aportan: piden un uso correcto de la comunicación vecinal.

 

¡Atención vecinos! La red de mensajería instantánea más popular del mundo puede ser —siempre y cuando se use correctamente— un instrumento muy valioso para dar alertas y preservar la seguridad en la cuadra. <strong>Foto:</strong> Pablo Aguirre¡Atención vecinos! La red de mensajería instantánea más popular del mundo puede ser —siempre y cuando se use correctamente— un instrumento muy valioso para dar alertas y preservar la seguridad en la cuadra.
Foto: Pablo Aguirre

Foto: Pablo Aguirre



La gente se organiza desde el celular frente la inseguridad El grupo de WhatsApp, la táctica vecinal más usada para dar alertas Este servicio de mensajería permite a los vecinos armar grupos por cuadras y manzanas para advertir y dar alertas de eventuales hechos delictivos, “merodeos” de desconocidos, situaciones sospechosas y alarmas comunitarias que se activan. Todo se desvirtúa cuando se envían chistes o bromas que nada aportan: piden un uso correcto de la comunicación vecinal.   Este servicio de mensajería permite a los vecinos armar grupos por cuadras y manzanas para advertir y dar alertas de eventuales hechos delictivos, “merodeos” de desconocidos, situaciones sospechosas y alarmas comunitarias que se activan. Todo se desvirtúa cuando se envían chistes o bromas que nada aportan: piden un uso correcto de la comunicación vecinal.  

Hola vecinos. El objetivo para el fue creado este grupo de WhatsApp es dar aviso sobre alertas. Por eso, la comunicación sólo debe hacerse para urgencias y peligros: casos de salud (en casos de descompensaciones, por ejemplo); informar ruidos, y comunicar fallecimientos. Siempre deberá aplicarse el sentido común respecto al horario. Todo tipo de comunicación social se hará de manera privada fuera del grupo, para no distorsionar o confundir respecto al estado de alerta para lo cual fue armado. Muchas gracias”.

 

Ese “comunicado” es real, y lo emitió hace tiempo la administradora de un grupo de ese servicio de mensajería instantánea del que participan apenas una veintena de usuarios-vecinos de una sola cuadra de la ciudad. En el grupo se respeta la lógica para la cual fue creado: si sonó una alarma privada de un domicilio como sospecha de un robo, se avisa; si se detecta una situación sospechosa, se avisa; si alguien necesita una medicación o un favor, lo mismo.

 

La tecnología avanza sin parar, las redes sociales son siendo chequeadas por miles de usuarios a cada rato, el celular pasó a ser como una “extensión” de la mano. Pero el servicio de mensajería instantánea WhatsApp, aplicación para smartphones creada hace 10 años (fue comprada por el gigante Facebook en 2014), se masificó a límites inimaginables.

 

Pero, ¿sirven los grupos de WhatsApp vecinales como táctica y estrategia para alertar eventuales episodios delictivos, situaciones sospechosas de personas que merodean y no son conocidas, dar aviso de si se activó una alarma privada o comunitaria para anticiparse a la inseguridad de todos los días? Sí, sirven y mucho. Es la opinión coincidente de varios vecinos y referentes de vecinales consultados por El Litoral. Claro, hay una contracara: un grupo de estas características debe usarse exclusivamente para lo que se creó, y no publicar bromas, chistes, y todo comentario que genere “ruido” en la lógica del grupo (ver Para una buena convivencia).

 

Sólo información

 

Mirna Rodríguez es vecinalista del barrio Candioti sur. Impulsó la creación de un grupo de WhatsApp y es miembra activa: reúne a más de 60 usuarios de cinco manzanas de ese sector de la ciudad. Le cuenta a este medio sobre el funcionamiento de esa herramienta: “Es cierto: a veces algunos usuarios empiezan a mandar al grupo cosas que son inoportunas. Los ‘frenamos’, porque tratamos de que ese espacio sea sólo de informaciones sobre inseguridad y problemas del barrio”, dice.

 

Pese a algunos comentarios y imágenes compartidas que no son apropiadas a la finalidad de esa herramienta, el grupo “está funcionando bien. Porque estamos al corriente, al tanto de todo lo que pasa: tenemos control sobre lo que ocurre en el barrio. Es una táctica valiosa para adelantarnos a acontecimientos que nos pueden afectar como vecinos”, agrega Rodríguez.

 

¿Qué se alerta? De todo: un intento de robo o de una entradera, la presencia de personas desconocidas o en una situación sospechosa que merodean una calle del barrio; el sonido de una alarma activada; el recordatorio de dejar encendida la luz de una vivienda en caso de que el propietario no esté, y de sacarle la correspondencia (o el diario) a un frentista que está de viaje (por caso), para que no se note su ausencia. En de una persona mayor, por ejemplo, si tiene que salir de noche a visitar a un pariente y volverá tarde, en el grupo se le pide que avise cuando esté de retorno en su hogar. 

 

“Parecen cosas chiquitas pero realmente ayudan un montón, porque suman a la tranquilidad y a anticiparnos a los hechos, para dar el aviso correspondiente. Y también sirve a la cohesión de un grupo social que está expuesto por igual a la misma problemática, que es la inseguridad”, considera Rodríguez. “Siempre el vecino que se tiene cerca es el primero que va a ir al socorro de alguien que necesita ayuda. No la policía ni la ambulancia, tampoco sus familiares si viven lejos. Por eso, el vecino siempre tiene que estar comunicado”, insiste. 

 

También es verdad que no todos los vecinos de un sector se llevan bien. “Cada cuadra es un mundo, y con esto tiene mucha relación con la cuestión humana. Pero hay que estar conectados para poder ayudar, porque todos en algún momento podemos llegar a necesitar de la mano de quien está más cerca”, insiste la vecinalista. 

 

En Nueva Santa Fe no funcionó del todo bien

 

Marcos Ducrano, referente vecinalista del barrio Nueva Santa Fe —en el norte de la ciudad— cuenta que los grupos de WhatsApp vecinales en ese sector no funcionaron del todo bien: “Habíamos empezado con pautas claras de comunicación. Pero no anduvo: no se cumplió con la función para lo cual fue creado (dar alertas)”, le dice a este medio.

 

“Al principio todo bien, pero luego (los usuarios) empezaron con ‘mensajitos’, videos, las bendiciones, las bromas, chimentos y hasta discusiones entre vecinos por posturas distintas. Se desvirtuó todo, lamentablemente”, relata. Sí hay subgrupos que siguen funcionando. No obstante, “los vecinos saben cómo dar aviso ante una situación potencialmente peligrosa: llaman al 911 ante una persona desconocida en el barrio o en actitud sospechosa”, agrega Ducrano.

 

Emiliano Ortolá, de barrio Transporte (también al norte), le dice a El Litoral que en ese sector han armado grupos de WhatsApp. “Tenemos un grupo reducido donde nos pasamos informaciones de alertas sobre inseguridad y otros problemas en el barrio. Ese grupo funciona bien. Pero había otro con muchos usuarios que realmente se desvirtuó: se empiezan a comunicar cosas intrascendentes, se genera ruido y no se termina usando para lo que realmente importa: dar aviso ante una situación de alerta”, relata. 

 

En la red de vecinales

 

La Dra. Susana Spizzamiglio, presidenta de la vecinal Fomento 9 de Julio e integrante de la Red de Vecinales por la Seguridad, consideró que el uso correcto de WhatsApp como vía de información es central. Esa utilización correcta “es una recomendación permanente que hacemos cuando vamos a las asambleas barriales y charlamos con la gente”, le cuenta a El Litoral.

 

“En el grupo que tenemos de la red de vecinalistas específicamente compartimos información completa, estadísticas, noticias de todos los diarios y portales de noticias, todo lo relacionado a la inseguridad, que es el tema que nos convoca y preocupa”, explica. Los monitoreos, cámaras de seguridad, los programa (nacionales, provinciales y municipales) que abordan los hechos delictivos, la relación entre femicidios y la portación de armas: todo deriva en ese grupo reducido. “Incluso temas más complejos, como el Código Penal Juvenil, la ley de Narcomenudeo, el proyecto de baja de la imputabilidad, etc. Todo se toma y se vuelca”. 

 

Luego, muchas de esas informaciones se replican a otros de vecinos. “A veces, y es cierto, puede haber sobreabundancia de información sobre inseguridad; pero personalmente prefiero eso antes que el desconocimiento, que la gente no sepa qué pasa ni que se entere de cómo estamos trabajando por el bien de todos”.

 

También, se da información útil a los vecinos. “Por ejemplo, adónde están los centros de recepción de denuncias, cómo proceder ante un episodio de violencia familiar o cómo contactarse con las áreas que atienden casos de violencia de género. Porque todo hace a la seguridad de vecino”, 

 

“A veces, y es cierto, puede haber sobreabundancia de información sobre inseguridad; pero personalmente prefiero eso antes que el desconocimiento, que la gente no sepa qué pasa ni que se entere de cómo estamos trabajando por el bien de todos”. Susana Spizzamiglio. Presidenta de la vecinal 9 de julio.

 

 

Recomendaciones para el uso correcto del mensajero: Para una buena convivencia

Federico Cioni / Tecnología El Litoral
Twitter: @fcioni

 

Los grupos sin control pueden resultar molestos. De repente y sin darnos cuenta, WhatsApp se llenó de fotos, cadenas de oración y videos que nada tienen que ver con el fin para lo que fue creado. Aquí, recomendaciones clave.

 

Usar el grupo sólo para lo que fue creado: las fotos, videos y mensajes fuera de lugar sólo distraen y hacen que los usuarios dejen de revisar periódicamente el grupo.

 

—La figura del administrador: quien crea el grupo es por defecto el administrador del mismo, pero WhatsApp permite sumar más personas a cargo. Un administrador puede restringir quién envía y quién no envía mensajes a los grupos.

 

—Evitar responder “en manada” con un emoji o un “OK” a un mensaje. Los administradores tienen forma de saber quién leyó un mensaje y quién no.

 

—En promedio las personas están suscritas a 10 grupos. Esto hace que su atención sea limitada. No se deben esperar respuestas inmediatas por este medio.

Autor:

Federico Cioni
Luciano Andreychuk


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