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Jueves 31.01.2019 - Última actualización - 9:02
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Agustina Cortés

Una pequeña ayuda de "mis amigo"

La artista santafesina conversó con El Litoral sobre “Piñata interior”, su disco debut que contó con el apoyo de Inamu y de Espacio Santafesino, y fue gestado junto a una comunidad de músicos de la escena local.

“Siempre que canto, vuelvo a sentir la emoción o la intención de cuando compuse la canción... si no, no la canto”. Crédito: Guillermo Di Salvatore“Siempre que canto, vuelvo a sentir la emoción o la intención de cuando compuse la canción... si no, no la canto”.
Crédito: Guillermo Di Salvatore

“Siempre que canto, vuelvo a sentir la emoción o la intención de cuando compuse la canción... si no, no la canto”. Crédito: Guillermo Di Salvatore



Agustina Cortés Una pequeña ayuda de "mis amigo" La artista santafesina conversó con El Litoral sobre “Piñata interior”, su disco debut que contó con el apoyo de Inamu y de Espacio Santafesino, y fue gestado junto a una comunidad de músicos de la escena local. La artista santafesina conversó con El Litoral sobre “Piñata interior”, su disco debut que contó con el apoyo de Inamu y de Espacio Santafesino, y fue gestado junto a una comunidad de músicos de la escena local.

 

Leonardo Pez

lpez@ellitoral.com

 

Agustina Cortés está atravesada por la música desde sus primeros años. La joven santafesina de 26 años reconoce en la infancia sus acercamientos iniciales y, ya en la adolescencia, el germen del oficio de hacer canciones (junto a los primeros poemas). Más tarde, ingresó en el Liceo Municipal para formarse en saxofón y cursó la Tecnicatura en Composición con Medios Electroacústicos en la UNL (además, experimentó de modo autodidacta en la composición de canciones en piano y guitarra y tomó clases y seminarios con diversos músicos del ámbito popular y académico). Actualmente, integra los grupos Barro, Flores de Tipa y el dúo Pateando Camalotes, y participa como música invitada en Emparche Ensamble de Percusión y Emilia Cersofio y su conjunto musical, entre otros grupos.

 

Todos esos lugares de descubrimiento fueron los cimientos de su primer álbum solista, “Piñata interior”. Corría el año 2016, y Agustina se encontraba en Buenos Aires, cursando la Licenciatura de Música Argentina en la Universidad Nacional de San Martín (dirigida por Juan Falú). “Una amiga me dijo que el Inamu lanzaba un subsidio para grabar. Yo tenía canciones, incluso de más chica. En ese momento, no contaba con un grupo fijo para tocar en Buenos Aires, pero sí tenía las canciones y un montón de amigos músicos. Me inscribí y a los meses me enteré de que había sido seleccionada. Entonces, me puse a pensar en las canciones, en el concepto del disco o en por qué hago música, qué dicen mis canciones, de qué hablo. Pensé también en los amigos músicos, en relación al mensaje de la canción y a la energía de cada uno de ellos y de sus instrumentos. Fueron muchos músicos, y lo fuimos llevando de a poco y se fue dando mágicamente”.

 

Unidad en la diversidad

 

El álbum trabaja con dos metáforas: la piñata y el interior. El cuerpo y el alma. “La piñata habla de la diversidad que alberga en nuestro interior”, cuenta Agustina. “Las canciones hablan de cosas distintas y todo eso sale de adentro, desde lugares intuitivos. Si bien es espejo y refleja lo que sucede afuera, viene de adentro y hay cosas que ni siquiera sé de dónde vienen”. Además, el adorno clásico de los cumpleaños aggiornado en la época a un artefacto menos ruidoso y expresivo) remite a la infancia y, a través de ella, al juego. “Cuando escribo, algo explota y salen los colores, las diversidades, los juguetes y las golosinas. En ese momento, sigo lo que me viene y veo adónde me lleva. Después, cuando leo las letras que escribo, me doy cuenta de lo que quise decir y por qué lo quise decir”.

 

“Piñata interior” -que también contó con el apoyo de Espacio Santafesino- está integrado por siete canciones compuestas por Agustina Cortés (productora artística y ejecutiva), y una adaptación del poema de Juanele Ortiz “No te detengas alma sobre el borde”. Fue grabado y mezclado en La Casita Rodante, el home studio de Franco Bongioanni (ingeniero de grabación y mezcla) y el mastering estuvo a cargo de Nahuel Ramayo. “Fue un proceso tranquilo. Llegaba, hacíamos unos mates, y trabajamos cada día lo que yo sentía que quería grabar. Después, coordinábamos un día para que alguien vaya (previamente, habíamos tocado y probado los arreglos del tema). Para la mezcla, escuchamos mucho para ver cómo queríamos que suene, cómo hacíamos para darle unidad a esa diversidad. Cada músico puso lo suyo y eso es lo que yo quería”. Recuerda la cantante y multiinstrumentista que “lo que pasó fue muy mágico: cuando me tocaba grabar una canción, sucedía algo alrededor que tenía que ver con la letra. A veces, eran cosas muy oscuras o intensas. Me encontraba grabando con esa emoción que transmite la canción espejada a una situación que estaba sucediendo en la vida real”.

 

Pedacito de vida

 

Como su nombre lúdico invita a imaginar, el ingrediente mágico de “Piñata interior” fueron los amigo -Spinetta dixit-. “La diversidad de los músicos que participaron en el disco tiene que ver con todos los amigos y con todas las músicas que toqué hasta ahora. Cada uno de ellos forma parte de mi vida, de un proceso, de una música descubierta juntos, de un lenguaje creado. A Nahuel Ramayo lo conocía del ambiente de la música, del jazz. Con Franco y con todos los demás alguna vez he tocado y he compartido proyectos. Por esa razón decidí volverme de Buenos Aires para grabar el disco. Allá también hay grandes músicos, pero no son mis amigos. Hacer el disco fue una excusa para tocar con todos, para compartir la música”.

 

“A medida que iba grabando, me daba cuenta de que la canción era más introspectiva y la tenía que cantar suave, con el cuerpo blandito. O había otro tema que tenía que hacerlo más para afuera. Siempre que canto, vuelvo a sentir la emoción o la intención de cuando compuse la canción... si no, no la canto”. Además del registro vocal, la paleta de sonoridades se manifiesta en la instrumentación que sostiene el disco: guitarra, guitarra de siete cuerdas, guitarra eléctrica, bajo, mandolina, udu, ronroco, escobillas, vibráfono, glockenspiel, piano, flauta de armónicos, saxofón soprano, bandoneón, acordeón, pandeiro y percusión. Para Agustina, “es como plasmar un pedacito de vida en un disco. Quise hacer todo lo que estuve viviendo en estos años, y eso fue tocar el piano, el saxo, la guitarra, cantar y componer. Todo eso formó parte de mi vida, además de tocar con todos mis amigos. Pienso que después de éstos va a venir otra cosa o que voy a encarar el trabajo desde otro lugar”.

 

Fluyendo, como el río al que le escribía Juanele, sigue escribiendo su norte la artista santafesina. “Me dejo llevar... No tengo muy planeado presentar el disco, pero todos mis amigos me lo proponen y sería buenísimo, para darle vida. Ahora estoy enfocada en seguir estudiando y componiendo, tocar mucho más el piano y el saxo. Formo parte de Barro y eso también me gusta, es un espacio de creatividad muy hermoso. Por ejemplo, este año estuve tocando la flauta traversa. Me gustaría viajar, tomar la inspiración de otros lugares, otras culturas, otras formas de pensamiento, otra poesía”.


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