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Sábado 23.02.2019
8:29

Taller de lectura en el Icag

Por el placer de leer y compartir

La lectura en grupo logra una vivencia estética muy particular. Foto: Obra de Albert Anker




Taller de lectura en el Icag Por el placer de leer y compartir

 

A partir del 6 de marzo, todos los miércoles a las 17.30 tendrán lugar las reuniones del Taller de lectura (en castellano) que organiza el Instituto Argentino Germano. El espacio está destinado a reunir a los aficionados de la lectura; no se requieren antecedentes ni una especial preparación, más allá de la resolución en compartir algunas horas con buena lectura y comentarios concernientes a los textos seleccionados.

 

Las sesiones están divididas en dos partes; en la primera hora se lee sistemáticamente una obra clásica y, tras un recreo con café, hay una segunda hora dedicada a la lectura de cuentos, poemas y ensayos, de distinto origen, que preferentemente puedan concluirse en ese lapso.

 

La coordinación estará a cargo del escritor Enrique Butti, quien nos habla sobre las características y objetivos de estas reuniones: “Llamamos Taller de lectura a un grupo que se reúne para leer. Personas a menudo muy distintas, a menudo un erudito en tal materia al lado de un neófito en toda materia, todos con la simple buena disposición a escuchar leer páginas literarias seleccionadas sea con un criterio de excelencia antológica sea con uno de información y actualidad”.

 

Preguntamos si se decide en común el tenor de esas lecturas y si se leen producciones de los propios participantes. “No, no leemos cosas nuestras. Y es el coordinador quien propone siempre los textos, en general narrativa, pero a veces también poesía y crítica. A quien les habla le cabe, pues, la responsabilidad de justificar por qué ha juzgado la importancia de tal material de lectura. Mejor dicho, presentar dicho material que, se supone, sabrá justificarse a sí mismo.

 

Los objetivos principales

 

“La experiencia me enseñó que hay tres principios que son también los objetivos de estas sesiones de lectura: el primero es aspirar a una vivencia estética que es siempre una práctica emotiva. Esta condición hedonista, que suponemos en la base y meta de una obra literaria, y el encanto que de mil formas distintas nos debe inevitablemente procurar para elevarse a la categoría de arte no están reñidos con el esfuerzo que puedan exigirnos, por lo menos el esfuerzo que pueda costarnos entrar y acomodarnos en ella. Leer en grupo ayuda enormemente para encaminar y sostenernos en el curso de ese esfuerzo.

 

“Otra cosa importante atañe al material seleccionado, que tiene que ver con que un buen lector se forma ejercitando y alimentando la curiosidad. Por eso en las sesiones tratamos de repasar a los grandes clásicos decantados por el tiempo y a los famosos de nuestro tiempo, pero reparando sobre todo en textos y autores fuera de los cánones y prejuicios y circuitos de culto habituales. Todo esto bajo el principio de que un buen lector tiende a dos adiestramientos que parecieran antagónicos: el de ampliar siempre su capacidad de reconocer las inagotables maravillas que esconde la biblioteca de todos los siglos y de todo el mundo, y al mismo tiempo, refinar, depurar, evaluar el propio gusto personal, con el fin de encontrar en esa biblioteca inmensa los libros destinados específicamente a su persona. Para encontrar, en suma, el libro que quién sabe cuándo, en qué lengua y quién escribió para nosotros, únicamente para vos o para mí.

 

“Y el tercer atributo tiene que ver específicamente con lo que puede lograrse con la lectura compartida. Es notable cómo la atención ajena (el silencio, la risa o cualquier otra manifestación, incluidas las opiniones o aclaraciones que algún participante informado aporte) puede contagiarse en cada participante, despertando un grado ulterior de entendimiento”.

 

Butti concluye refiriéndose a sí mismo, bromeando con que “el coordinador, que podrá tener sus virtudes para elegir y presentar el material, pero que es más bien lerdo en la comprensión de lo que se lee, es el primero en enseñar que no hay que tener vergüenza en confesar que no se entendió algo, en que uno se distrajo, en que no ató cabos”. Y concluye: “Pero sobre todo hay algo que no sabría explicar y que debo atribuir a la magia, y que tiene que ver con la irradiación, con la suma de energía, con el hechizo, o como quiera llamarse, que sobreviene si lo que se lee vale la pena y la buena entrega del grupo lo facilita”.

 

Al inicio de este ciclo, durante la primera hora, se leerán los últimos capítulos de Don Quijote. “No importa si alguien que no haya leído la novela de Cervantes quiera sumarse, ya que al principio haremos un resumen que permita entrar sin problemas en la obra. Y apenas terminemos el Quijote, veremos, hay tanto para elegir: Las 1001 Noches, La conjura de los necios, La Ilíada. El primer cuento que leeremos en la segunda hora será “La integración secreta”, de Thomas Pynchon. 


Contacto


Los interesados en inscribirse pueden dirigirse a la sede del Instituto Argentino Germano (Juan de Garay 2957), o llamar al teléfono 4592248 de lunes a viernes en el horario de 16.30 a 20.30. 


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