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Domingo 17.03.2019 - Última actualización - 18.03.2019 - 8:44
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Daniel “Pipi” Piazzolla

Una búsqueda constante

El baterista (nieto del mítico Astor) se presentará este miércoles en el 22° Festival de Jazz, en doble programa: con su grupo Escalandrum y en el trío de Hernán Jacinto. Antes, charló con El Litoral sobre su actividad artística.

 

En el estudio, donde Escalandrum lleva la química del toque en directo (Piazzolla es el tercero de la izquierda). Gentileza producción

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Foto:Gentileza producción
En el estudio, donde Escalandrum lleva la química del toque en directo (Piazzolla es el tercero de la izquierda).




Daniel “Pipi” Piazzolla Una búsqueda constante El baterista (nieto del mítico Astor) se presentará este miércoles en el 22° Festival de Jazz, en doble programa: con su grupo Escalandrum y en el trío de Hernán Jacinto. Antes, charló con El Litoral sobre su actividad artística.   El baterista (nieto del mítico Astor) se presentará este miércoles en el 22° Festival de Jazz, en doble programa: con su grupo Escalandrum y en el trío de Hernán Jacinto. Antes, charló con El Litoral sobre su actividad artística.  

 

Daniel “Pipi” Piazzolla no es sólo portador de apellido: de la mano de su proyecto Escalandrum abordó las búsquedas musicales más diversas, desde la creación de un sonido propio hasta la reinvención de repertorios clásicos (desde su abuelo Astor a Mozart); al mismo tiempo, se mantiene activo en diversos proyectos.

 

Justamente, el miércoles llegará al Centro Cultural Provincial Paco Urondo (Junín 2457) en el marco del 22° Festival de Jazz desde las 21 en doble programa: primero tocará con el Hernán Jacinto Trío y cerrará la noche con Escalandrum. En la previa, dialogó con El Litoral sobre su actividad y sus desafíos musicales.

 

 

Continuidad

 

—Escalandrum está cumpliendo 20 años con la misma formación. ¿Cómo se logra sostener un proyecto de estas características y una formación de sexteto durante tanto tiempo?

 

—Lo primero y principal es que antes de que yo forme Escalandrum ya éramos amigos, con lo cual ya es positivo en cuanto a la duración. Porque a veces uno arma grupos y elige a los músicos con el dedo según sus preferencias, y después a la hora de convivir estás conociendo un tipo nuevo que no sabés si te va a caer bien o no a la larga.

 

Nosotros ya nos habíamos elegido como amigos, después decidí formar un grupo, y lo que se dio fue (que es lo raro y difícil) que todos se comprometieron al 100 % con el grupo: sale un show con Escalandrum y se dan de baja otros compromisos, que siempre están avisados de que si pinta algo con Escalandrum vamos a tener que ir.

 

La convivencia tanto en este grupo como en las demás bandas donde toco o tocan ellos siempre fue de mucha comprensión, aliento, y eso hizo que el grupo dure un montón. Lo que tiene también es que todo el tiempo estamos haciendo músicas nuevas; ensayamos todos los martes desde hace 15 años, y seguimos ensayando algo nuevo: eso también nos mantiene motivados.

 

 

En Londres

 

—El último disco, “Studio 2”, lo grabaron justamente en el Studio 2 de Abbey Road, con temas propios. ¿Cómo fue la experiencia de grabar donde lo hicieron Los Beatles y mucha gente prestigiosa?

 

—Fue increíble. Fui sin muchas expectativas porque ya estoy grande y me ha pasado de que me digan que un lugar es increíble, llegar y que no me lo parezca tanto. Fui tranqui, y la verdad es que desde que entramos hasta que salimos (estuvimos grabando un día y medio) fue todo magia, todo espectacular. El estudio existe desde 1930, grabaron la música de casi todas las películas que conocemos, un montón de gente que no teníamos la más mínima idea (la referencia que teníamos era Pink Floyd y Los Beatles).

 

Te tratan muy bien, suena muy bien; hay un olor (que es lo que más me llamó la atención) a viejo y nuevo a la vez que te cautiva. Fue una experiencia muy linda para un grupo, y la primera vez en mi vida que grabo un disco y no me tengo que volver a casa a preparar la comida, llevar a los chicos a la escuela al otro día. Concentrado como un jugador de fútbol en una copa.

 

—Si grabaron en poco tiempo es porque llegaron muy aceitados con una música inédita.

 

—Fuimos muy preparados, grabamos todo prácticamente de una. Le digo a mis amigos que la mística te encuentre preparado: “Ese lugar tiene mística”; sí, pero si no te sabés los temas, la mística se va al tacho. Por suerte antes de salir de gira a Europa (que fue lo que nos permitió cruzar el charco, ir de París a Londres) ensayamos muchísimo para por lo menos tener control de lo que íbamos a grabar.

 

 

Clásicos

 

—Hablando de grabar en directo, hicieron la experiencia en los Estudios Ion con W. A. Mozart y Alberto Ginastera en el disco anterior. ¿Cómo salió la decisión de abordar ese material, que era muy para otro lado?

 

—Fue muy loco, porque Mozart y Ginastera con nuestra vida musical interpretativa no tenían ningún tipo de relación. Nos llamaron del Konex para tocar en un festival barroco la música de Mozart. “¿Pero cómo Mozart?”, era un festival muy prestigioso. “Sí, pero quiero que lo onda ‘Piazzolla plays Piazzolla’”, como que lo hagamos a nuestra manera. “Ah, bueno, entonces sí”. A los diez días nos llaman de un festival de Ginastera, que no tenía relación con lo del Konex. “¿Pero cómo Ginastera?”. “No, tipo ‘Piazzolla plays Piazzolla’” (risas). Cuando nos dejan ser lo que somos nosotros nos prendemos. No sabés lo que tuvimos que ensayar: teníamos que preparar dos repertorios.

 

Cuando los presentamos me llama Osvaldo Acedo, el dueño de Ion, y me dice: “Me gustaría grabarlos con solamente dos micrófonos”. Le dije a los muchachos, les gustó, y propuse hacer Mozart y Ginastera, porque tal vez no lo tocábamos nunca más (de hecho después no la tocamos casi nunca). Ahí quedó otros disco más.

 

—¿Cómo se va manejando esa alternancia entre abordar otros repertorios, como la música de tu abuelo, y la necesidad de trabajar los materiales propios?

 

—Es todo medio al azar, porque seguimos teniendo un montón de música nueva, las cosas se van dando. Lo de Ion me pareció interesante porque tal vez nunca lo íbamos a grabar, y para experimentar con los dos micrófonos todo el ensamble me parecía el repertorio adecuado: ese sonido más vintage.

 

Después con este repertorio nuevo se dio que seguimos tocando un montón Piazzolla junto a Elena Roger, pintó justo que ella se estaba presentando en un club, y el próximo objetivo era la música propia; que la veníamos tocando en los clubes de jazz, donde por lo general hacemos nuestra música. En los teatro grandes nos piden que hagamos Piazzolla, en Sudáfrica pidieron Piazzolla y Mozart. La gente pide, y si podemos hacerlo obviamente es trabajo.

 

Ahora estamos para el próximo disco estamos viendo de qué va a ser: tenemos un montón de material con orquesta sinfónica, ya con los arreglos preparados; también tenemos ganas de hacer algo nuevo con Elena Roger; también tenemos ganas de hacer algo en sexteto. Ahora estamos festejando los 20 años, estaría bueno que pinte un compilado. No es fácil: tenemos que ir de a una cosa por vez y al que le interese sacarlo tenemos que ver qué onda. No le vamos a dar la espalda a todo lo que hacemos nosotros.

 

 

Desafíos

 

—¿Hay una búsqueda del desafío en lo artístico como renovarse en la composición y los arreglos, o va saliendo de la propia química entre ustedes?

 

—Cada compositor trata de ir mejorando su papel, la música que escribe. Yo sigo practicando todo el día: quiero ser mejor baterista, mejor instrumentista, y todos andamos en lo mismo. Siempre hacer música nueva nos renueva, siempre tenemos ganas de que suene cada vez mejor y la música es cada vez más desafiante.

 

Lo que sí queremos tratar de que Escalandrum suene urbano, de Buenos Aires. Antes tal vez sonaba más argentino, con algunos ritmos folclóricos, pero la verdad es que todos nacimos acá, y la música de mi abuelo (cuando hicimos “Piazzolla plays Piazzolla”) fue una gran influencia, aprendimos mucho tocándola. Queremos que escuches Escalandrum y te imagines un colectivo que te está por pisar.

 

—En unos días se van a estar presentando en el festival Lollapalooza. ¿Qué expectativa tienen de este marco diferente al habitual?

 

—La mejor, vamos a tener la posibilidad de que nos escuche otro público; creemos que tenemos algo para aportar, algo diferente bastante laburado de un grupo que graba y toca en vivo, que improvisa y toca siempre diferentes versiones de manera espontánea. Está buenísimo que ese mismo días está Kamasi Washington, con un ensamble grande: va a ser un día bastante jazzero dentro del Lollapalooza, me pone muy contento.

 

 

Diversidad

 

—¿Para Santa Fe qué van a traer?

 

—Vamos a hacer un repertorio de nuestros 20 años: vamos a arrancar por el disco “Estados alterados” y vamos a ir recorriendo; incluso algún par de temas de mi abuelo, va a haber para todos los gustos. Elegimos por votación los temas que más nos gustan a nosotros.

 

—Ese mismo día vas a actuar con el trío de Hernán Jacinto. ¿Qué propuesta traen?

 

—Con Hernán hacemos música suya, y también alguna de otros compositores, temas muy buenos. Es un trío en el que hace varios años que estoy, que funciona muy bien, con mucha improvisación y un nivel alto de virtuosismo (sobre todo lo que toca Hernán). Va estar mortal, tuve la suerte de que se me dio de hacer las dos fechas, lo voy a disfrutar a pleno.

 

—¿Qué otros proyectos estás haciendo?

 

—Estoy con el Pipi Piazzolla Trío, con el que ya tengo dos discos, grabé el otro día en Ion el tercero, todo en un día; va a salir en mayo por El Club del Disco. Estoy tocando con Lucio Balduini Cuarteto. Terminé de grabar las baterías de Fernández 4, eso es un poquito más rockero, se graba primero batería, después bajo y así: es un grupo que está pegando mucho, es muy creativo. Estoy tocando en el Ensamble Real Book Argentina, también con Pájaro de Fuego, presenté el disco de Rodrigo Agudelo.

 

Así que estoy muy activo: toco todos los días con alguien distinto, y con músicas que me obligan constantemente a cambiar mi encare como baterista: un día hay que tocar rock fuerte, al otro día algo más jazzero, después más free, e incluso tener que leer partituras a primera vista en vivo. Todo tipo de exigencia me mantiene joven y al día, está buenísimo.

 

Autor:

Ignacio Andrés Amarillo


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