https://static.ellitoral.com/img/logo-litoral.png El Litoral
El Litoral
Lunes 22.04.2019
22:59

Mirada desde el sur (por Raúl Emilio Acosta)

Farándula y comparsa



Mirada desde el sur (por Raúl Emilio Acosta) Farándula y comparsa

Raúl Emilio Acosta

 

Vamos con las definiciones. Según RAE (Real Academia Española) Farándula: “Grupo ambulante de actores” y, en general, “ambiente nocturno y bohemio relacionado con el mundo del espectáculo”. Tomada del provenzal, esta voz se ha usado siempre con acentuación esdrújula, única, por tanto, admisible.

 

Según la misma fuente (RAE) Comparsa: Grupo de personas que desfilan juntas en una fiesta popular disfrazadas, a menudo con trajes del mismo tipo... “las comparsas de carnavales; las comparsas de la feria de un pueblo; algunas comparsas tocan música con instrumentos de percusión”. Pero con la Comparsa aparecen líos que la RAE advierte, especifica, pero no aclara: “Conjunto de personas que representan papeles de poca importancia en una obra de teatro o cinematográfica o en otro espectáculo y aparecen en escena sin apenas hablar”.

 

“Farandulización”

 

Sobre el final del siglo XX (Já, se acuerdan del “efecto YK2” de la tontería de las computadoras enloqueciéndose y una Secretaría de Estado para tratar el tema, con una bellísima titular de dicha Secretaría: Claudia Bello que gastó millones de dólares...) el tema de la farándula adquirió notoriedad por los papelones de Fernando de la Rúa en el programa de Tinelli (ya incidiendo claramente en la política activa del país porque incidir siempre se incide para bien... o no).

 

Un hombre de provincia de Buenos Aires, radical convicto y confeso, que acompañaba al presidente de los fracasos y el helicóptero difundió una frase que, si bien no era propia, la usaba correctamente. El doctor Baylac hablaba de “farandulización” de la política.

 

El uso, como el enojo, refería a que no era serio que se tratasen los temas (serios) en los programas de televisión y no en los escritorios del poder.

 

Fukuyama (sobre 1980) avisaba del fin de la historia que, en rigor, siempre es el comienzo de otra. Ya no había temas serios y no serios, ya no había secretos en los escritorios del poder, y este, el poder, andaba desnudo en las bolsas y los camastros. Comenzaba la información universal. Llegaba el gendarme mundial (Robocop) y Argentina atrasaba en todo aquello avanzaba, sobre inteligencia artificial y lenguaje mundial, y progresaba en la artesanía mediática. Un claro contrasentido: avanzábamos hacia atrás. Citando a Bauman: nos desnudábamos en Facebook inútilmente.

 

De la Rúa chocó un siglo. Era el presidente de Shakira. Era la campaña donde, para que lo voten, reconocía que era aburrido (televisivamente hablando). Argentina fue un país de las patillas de Menem, los ridículos bigotes de Alfredo Palacios y su peluquín, de Evita y de una pésima cantante de Ópera: Regina Pacini. Fue. Parecía el fin de un ciclo. Transmitimos el default por cadena nacional.

 

Farándula al poder

 

El país donde un periodista llenó una Plaza de Mayo (Bernardo Neustad), donde Nito Artaza fue Senador Nacional, donde un revolucionario dirigente agrario terminó como panelista de un programa que se define solo: “Intratables”.

 

Un país donde Scioli y Reutemann reformularon su vida y allí están, con un destino diferente que pone un diferencial y lleva a darles una cuota de esperanza en la provincia a Jatón, Susana Rueda, Amalia Granata, Marcelo Lewandowski, el cantante de Caniche, Alejandrito Grandinetti, Norma López, porque esta es la provincia en la que un Midachi en el 2015 no fue gobernador por menos de 1.500 votos distraídamente recontados; sin 20.000 votos de la policía que no estuvieron y donde otro Midachi, en el mismo momento y por el mismo canal decía y dice que Cristina es la mejor del mundo y todos, además, le dieron el pésame a la ex diputada provincial, clarividente y quiromántica mamá de Natasha Jaitt.

 

En Rosario Aldo Pedro Poy define el fútbol de barrio (de palomita vale tres) y va por su tercer período como concejal. Todos lo quieren. Habla poco.

 

El crédito a la farándula está abierto y es honesto. Sensibilidad popular y raciocinio para las decisiones, eso se pide de un representante popular o mejor: un representante del pueblo. El grado de instrucción todos acuerdan que es necesario pero no imprescindible. Muchos lo demuestran a diario.

 

Delegados gremiales, médicos, maestros (dos Amsafe con altísima exposición mediática fueron diputados, Ediberto Sánchez y José María Tessa) y aquel mitológico “rabanito” Barrionuevo también fue diputado, gremialistas del Estado dialogando con el Estado y por el Estado. Así son las cosas.

 

La farándula no humilla

 

No debe asombrar / enojar a nadie. Trump era / es un magnate que tenía un show televisivo. Ronald Reagan un actor mediocre, modelo de belleza para las alumnas de bellas artes.

 

No es el origen de Susana Rueda y/o Amalia Granata el que definirá qué cosa serán en sus cargos, porque sería presunción, prejuicio y discriminación negarles la posibilidad de trabajar por el pueblo a ellas como en su momento al Midachi, A Jatón o al cantante de Caniche.

 

Con la comparsa las dudas son otras, más claras, más permanentes. Personas que acompañan a la obra, con poco o nulo parlamento, texto, participación.

 

En la democracia lo primero que se pide, por ser el gobierno del pueblo, es que el pueblo hable, delibere y gobierne por medio de sus representantes. Vengan o no vengan de la farándula, que eso importa poco. Que no sean comparsa. Eso importa mucho. El mejor ejemplo es un diputado / senador comparsa que dice que sí a todo lo que viene del ejecutivo. Eso no es útil al gobierno del pueblo. Ojalá en las próximas elecciones no aparezca ninguno con ese defecto. Ni uno solo. Del género que sea.

 

Nota final. Acompañar, en el sur, al “Padre Ignacio” y su “Vía Crucis de Corpus Cristi” en Viernes Santo (300.000 fieles) y sacarse una foto y subirla a las redes, también es farandulizar, verbo inventado para un pecado muy vandálico. Amén.

 

En la democracia lo primero que se pide, por ser el gobierno del pueblo, es que el pueblo hable, delibere y gobierne por medio de sus representantes. Vengan o no vengan de la farándula, que eso importa poco. Que no sean comparsa. Eso importa mucho.

 

El crédito a la farándula está abierto y es honesto. Sensibilidad popular y raciocinio para las decisiones, eso se pide de un representante popular, o mejor: un representante del pueblo. El grado de instrucción todos acuerdan que es necesario pero no imprescindible. Muchos lo demuestran a diario.




Lo más visto
Acusados de violentos asaltos seguirán presos -  -
Sucesos
Caso Pinos: Colón insiste en que hubo fraude deportivo -  -
Actualidad Sabalera
El Frente se queja y repudia las "agresiones" de miembros del PJ -  -
Política
La inflación de octubre fue de 3,3%  -  -
El equipo de Perotti pidió información  -  -
#Temas de HOY: Senado de Santa Fe  El Litoral Podcasts  Colón  Unión  Copa Sudamericana  Evo Morales  100 años de la UNL  

Recomendadas

Descargá gratis la aplicación de EL LITORAL, ¿Desea Instalarla?