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Sábado 27.04.2019
11:37

ESTRENAN “TRANQUILO, PAPPO, TRANQUILO”

"Hay cosas sobre las cuales sólo se puede hablar con eufemismos"

La obra de José Ignacio Serralunga, quien además dirige y encabeza el elenco, sube a escena el LOA el viernes 3 de mayo. Los realizadores la anticipan como un muestrario en tono risueño de lo “peor de nuestra actualidad”. El propio autor destacó a El Litoral que se permitió abordar temas polémicos desde una óptica políticamente incorrecta. 

 

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José Ignacio Serralunga escribe, dirige y protagoniza una comedia que buscará provocar risas y reflexiones. Foto: Gentileza producción




ESTRENAN “TRANQUILO, PAPPO, TRANQUILO” "Hay cosas sobre las cuales sólo se puede hablar con eufemismos" La obra de José Ignacio Serralunga, quien además dirige y encabeza el elenco, sube a escena el LOA el viernes 3 de mayo. Los realizadores la anticipan como un muestrario en tono risueño de lo “peor de nuestra actualidad”. El propio autor destacó a El Litoral que se permitió abordar temas polémicos desde una óptica políticamente incorrecta.    La obra de José Ignacio Serralunga, quien además dirige y encabeza el elenco, sube a escena el LOA el viernes 3 de mayo. Los realizadores la anticipan como un muestrario en tono risueño de lo “peor de nuestra actualidad”. El propio autor destacó a El Litoral que se permitió abordar temas polémicos desde una óptica políticamente incorrecta.   

 

“Cachito acaba de ser descubierto in fraganti en ocasión aparente de robo. Pero no tardará en acudir en su ayuda el Dr. Buitrago, quien hace honor a su apellido, para entablar una denodada lucha legal con el Inspector, echando mano de cuanto artilugio se pueda imaginar. El desafío está planteado ¿Quién ganará la contienda? La justicia, seguro que no”. Tal es la sinopsis de “Tranquilo, Pappo, tranquilo”, la obra teatral de José Ignacio Serralunga que se estrenará el viernes 3 de mayo a las 21 en LOA Espacio AGM y permanecerá en cartel hasta junio en la sala ubicada en 25 de mayo 1867. 

 

Anticipada por sus propios hacedores como una “comedia políticamente incorrecta” propone observar a través del cristal del humor distintas conductas y actitudes viciadas que se naturalizaron en nuestra sociedad relacionadas con la corrupción, la agachada y la viveza. “En esta puesta no se salva nadie de sus culpas. Bien le cabría la sentencia de Molière: corrige las costumbres riendo”, advierten. El elenco está compuesto por Desiderio Penza, Hernán Rosa, Sebastián Terentino, Marcelo Alarcón y el propio Serralunga, quien detalló los orígenes del texto y los criterios que siguió para trasladarlo a escena.

 

—¿Cómo fue el origen de esta obra y el proceso de escritura?

 

—Estábabamos por empezar una de las funciones de “La colección”, en 2014 ó 2015 y justo se había producido una andanada de hechos policiales y de corrupción. Una serie de casos muy sonados de “delito fácil y justicia muy difícil”. Y me acuerdo que la primera imagen que tuve fue un juicio en el que había un tipo de punta en blanco y el otro estaba hecho pelota. El que estaba hecho pelota, era la víctima del delito, el otro era el delincuente, porque tenía todo el esquema de la Justicia y de las instituciones en su defensa. Si vos hacés algo y te ponen un defensor público, pero si sos la víctima lo tenés que pagar vos. Es una cosa muy loca. Ese fue el primer disparador. Y creo que coincidió con el anuncio de la convocatoria del Concurso Nacional de Obras de Teatro de Humor de la biblioteca Hueney. Así que directamente me senté, lo escribí, lo mandé y ganó el primer premio. Esa fue la secuencia. 

 

—¿Cuánto tiempo te llevó escribirla?

 

—Honestamente no recuerdo, pero normalmente una obra me lleva unos 45 días entre el momento que me siento y el que está lista. Porque en realidad yo me siento y nunca tengo la historia escrita antes. Lo que hago es empezar con un dialogo. En este caso, puse “Bueno viejo, confiese”. Y no sabía que tenía que confesar el otro, ni quien era. Sólo por preguntarle surge la respuesta, la contrarespuesta, una nueva pregunta. La historia va avanzando sola sin que yo la tenga lista. Me voy sorprendiendo a medida que voy escribiendo, no se que va a aparecer. A tal punto que después que la obra gana el premio y cuando decidí montarla acá, ya la habían llevado a escena en Ushuaia, en Zapala y en Mar del Plata.

 

—¿Con qué repercusión?

 

—Muy buena. Porque habla de un tema actual que involucra mucho a la gente. No es una historia de amor ambientada en 1840. Es un tema que lo escuchás en la televisión y en la radio todo el tiempo. Y como está hecho en tono de comedia, es digerible. 

 

Mostrar

 

—¿Es complicado escribir sobre temas de actualidad, distanciarse lo necesario para poder hacerlo?

 

—Hay que lograr distanciarse, si no no aparece el humor. Pero le puse como subtítulo “comedia políticamente incorrecta” y eso me sirve como aval para decir todas las bestialidades que se me ocurran. Todas las cosas incorrectas que si las llegás a escribir en el diario o decir en la calle te pueden pegar un palazo en la cabeza por ofensivo. Hay muchas cosas sobre las que no se puede hablar o se puede hablar con eufemismos. Cuando más libertad parece que hay, en realidad más atados estamos. Hay temas a partir de los cuales, digas lo que digas, sos “xenófobo”, “homófobo”, “razófobo”. Todo lo que decís demuestra que tenés alguna fobia o que sos facho. Y eso es lo más rico que tiene esta obra: al advertir que es una obra políticamente incorrecta, tengo permiso, aval y obligación que los personajes hagan y digan todo eso que está mal porque es lo que en realidad sucede. Yo no puedo dar un discurso, pero lo puedo poner en personajes. Es lo lindo del teatro. A mi no me pueden decir “vos dijiste”, porque lo dice el personaje. 

 

—La finalidad sería poner sobre el tapete determinados temas para que la gente reflexione.

 

—Es exactamente así. Creo que Chesterton explicaba que para hablar de algunos temas uno puede desarrollarlos. Pero si quiere realmente hablar, por ejemplo, de injusticia, tiene que poner en escena un tipo cometiendo un acto injusto. Si quiere hablar del valor de la vida, debe poner un tipo matando a otro. No decir que está mal, porque verlo ya sensibiliza. Estará el que diga ‘que mal que estuvo’ y también aquél que diga ‘que bien que estuvo’. No se puede entrar en la cabeza del espectador para decirle “hay que pensar esto”. Hay que mostrar personajes y situaciones. 

 

Búsqueda y crecimiento

 

—¿Cómo fue tu encuentro los personajes de “Tranquilo, Pappo, tranquilo”?

 

—Me gusta empezar a trabajar con los actores sin dar indicaciones. No me gusta decir este personaje es así o asá. A veces el mismo texto puede generar un personaje querible, ameno, divino o un monstruo. Depende de lo que proponga el actor. Entonces el trabajo de ir encontrando a los personajes tiene que ver con ir amalgamando lo que va a apareciendo para que haya una cohesión entre el modelo de actuación y su moral interna. En esta obra nos hemos tomado un trabajo interesante. Porque si leés el texto orignal, vas derechito y de cabeza a la farsa. Pero en ese caso perdería lo que tiene de crítica social. Entonces la puesta fue ir amalgamando y adecuando textos, agregados, cortes, modificaciones, para que el humor apareciera por las situaciones y no por la búsqueda de un chiste o porque el personaje es gracioso. No quiero personajes graciosos. El que sufre, quiero que sufra a morir y el que es malo, que sea malo. Pero eso va a apareciendo en la interpretación de los actores. Hubo que encontrar incluso muchas secuencias y situaciones que justificaran cosas que aparecían no muy justificables en el texto. 

 

—¿Qué evolución viste en la obra desde el momento en que la propusiste a estos actores?

 

—El principal cambio es haber consensuado, aceptado y trabajado que no sea una farsa, sino una comedia dura. Casi como un “drama cómico”. El trasfondo de la escena es durísimo pero a la vez te causa gracias, porque está extremada la situación y casi se va a un grotesco, por decirlo de alguna manera. Es una comedia crítica, áspera e incorrecta. Extremamos la incorrección y pusimos en escena todo lo que la gente opina pero no lo puede decir en público. Pasamos de una farsa ingenua a una comedia más áspera.

 

Detrás de escena

 

Los créditos se completan con escenografía y utilería de Desiderio Penza y José Serralunga, vestuario del grupo, con la colaboración de Delfi Serralunga en el atuendo de la Dra. Mili, fotografía de Constanza Maraglia, diseño gráfico de Moranda y coordinación de prensa de Julieta Oberlin. A su vez, el espectáculo cuenta con apoyo del Instituto Nacional del Teatro.

 

Autor:

Juan Ignacio Novak


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