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Viernes 03.05.2019
22:43

Tribuna política (por Pablo Mandrile)

PASO 2019: sobre números, interpretaciones y posibilidades



Tribuna política (por Pablo Mandrile) PASO 2019: sobre números, interpretaciones y posibilidades

Pablo Mandrile (*)

 

Al vértigo de estas horas, cuando aun los resultados provisionales no están del todo cerrados, en infinidad de redacciones periodísticas, oficinas públicas, sedes partidarias y charlas de café comienzan a multiplicarse los más variados análisis e interpretaciones respecto a los números arrojados tras las PASO celebradas en nuestra provincia. Vayan entonces algunos trazos gruesos que propongo aquí a modo de posibles claves de lectura sobre lo acontecido en materia electoral el pasado domingo.

 

En primer lugar, y para hacer honor tanto a la ley como al sentido común, no está demás recordar que el formato de las elecciones PASO persigue como objetivo central definir las candidaturas internas de los diversos partidos y/o frentes inscriptos, mediante la participación obligatoria de todo el electorado provincial (2.669.708 ciudadanos habilitados para sufragar). Pero -siempre hay un pero- además de su cometido principal, el formato sirve indiscutiblemente como censo de las preferencias políticas de los santafesinos y santafesinas, hecho criticado por muchos al entender que la selección de candidatos debería quedar confinada dentro de las estructuras partidarias con sus respectivos afiliados. Más allá de esta discusión, la realidad marca que si bien los resultados pueden variar de cara a los comicios definitivos del próximo domingo 16 de junio, los números de estas PASO marcan un escenario más que probable para las elecciones definitivas. Pasemos a los resultados.

 

Un dato salta a simple vista: la fractura del voto no peronista complica seriamente las aspiraciones del socialista Antonio Bonfatti de volver a la gobernación que dejara allá por 2011 y darle continuidad al gobierno del Frente Progresista Cívico y Social. El promedio histórico de votos del universo no peronista -desde 1983 a las elecciones del último domingo-, asciende al 49% de los sufragios para la categoría gobernador. Desde 2007 en adelante el Frente Progresista capitalizó las fuerzas conjuntas del socialismo y la UCR, aunando esta masa de votantes anteriormente dispersa y logró hacerse así de tres gobernaciones consecutivas. Sin embargo, la ruptura infringida por el radical José Corral -pase a Cambiemos mediante- rompió la unidad del Frente Progresista y amenaza con facilitarle el escenario al candidato victorioso del PJ, Omar Perotti.

 

Bonfatti cosechó pocos menos de 500 mil sufragios (con el 97,5% de mesas escrutadas), esto significa aproximadamente un 31,15% de los votos afirmativos, contra el 42,7% que reunieron conjuntamente Bielsa y Perotti. La pregunta por lo tanto se impone de suyo ¿de dónde podrá obtener Bonfatti los votos necesarios para crecer y acrecentar sus chances? Aquí algunas de las opciones que aparecen disponibles para el ex gobernador:

 

* Recuperar votos no peronistas que en estas PASO acompañaron al candidato de Cambiemos José Corral. No es disparatado suponer que una significativa parte de los más de 300 mil votantes que optaron por el candidato de la Casa Rosada vuelvan al redil frentista y analicen sesudamente la posibilidad de votar a Bonfatti, en una clara decisión de lo que la ciencia política denomina como voto útil.

 

* Captar votantes de María Eugenia Bielsa (perdió la interna del PJ) que decidan no acompañar a Perotti en junio. Sin embargo, a diferencia de elecciones anteriores, el peronismo santafesino parece haber aprendido la lección y estar trabajando muy bien la unidad puertas adentro.

 

* Convencer algunos ciudadanos que votaron en blanco para que lo apoyen en las generales y a otros que no fueron a votar en las PASO y sí lo harán para las elecciones definitivas de junio.

 

En cuanto al justicialismo santafesino está en condiciones inmejorables de volver a comandar la provincia, como no sucedía desde hace más de una década. Saldada aparentemente la fractura interna entre kirchneristas y sectores afines al justicialismo más tradicional, sus principales referentes parecen haber hilvanado -con el pulso de artesano de Ricardo Olivera- un delicado equilibrio de fuerzas que hoy le abre un panorama alentador al peronismo de cara a la contienda por la gobernación ¿Tiene la victoria asegurada? De ninguna manera, pero cierto es que el PJ cuenta con muchas chances. Capitalizarlas depende en gran parte de cómo sigan trabajando al interno la unidad entre sus distintos sectores. Negociaciones, acuerdos, charlas y una necesaria cuota de generosidad entre los equipos de Perotti y Bielsa galvanizará -o no- las posibilidades concretas de retorno al sillón del brigadier.

 

En un distante tercer puesto en la carrera por la gobernación finalizó José Corral (Cambiemos), actual intendente de la capital provincial, con un 19,7% de los votos afirmativos. El ex presidente del partido radical a nivel nacional y cabeza del grupo universidad aparece seriamente dañado y en condiciones pésimas de supervivencia política luego de diciembre. La decisión de romper lazos con el oficialismo provincial en 2017 y encolumnarse detrás de la Casa Rosada parece no haber rendido los frutos esperados, crisis económica mediante. Corral lo sabe y por estas horas, más allá de las declaraciones públicas, seguramente vuelva a su cabeza una y otra vez aquella decisión. Al traspié provincial hay que sumarle el dato, para nada menor, que Cambiemos perderá seguramente su bastión más preciado por estas tierras, la intendencia de la municipalidad de Santa Fe, la cual quedará a manos del socialismo. Pese a este panorama desalentador, Corral y sus promotores no podrán tirar la toalla en estos meses y deberán trabajar arduamente para hacer un papel decoroso en las generales de junio -presiones de la casa Rosada mediante-.

 

Tres apostillas

 

* La cámara alta provincial, compuesta por 19 senadores departamentales, parecería encaminarse a una nueva mayoría del PJ, con la reelección de la inmensa mayoría de sus integrantes. Baluarte inestimable del peronismo durante estos años de gobiernos socialistas, hoy en día parece una quimera vencer a un senador en su territorio, habida cuenta del gran caudal de dineros públicos que dispone cada uno de ellos para distribuir discrecionalmente.

 

* En cuanto a la cámara baja, de diputados, la estrategia de enroque ensayada por el Frente Progresista en 2011 y repetida en estas PASO parece tener nuevamente gran éxito. De este modo la lista encabezada por el actual gobernador, Miguel Lifschitz, resultó por lejos la más votada por los santafesinos, obteniendo el 36,3% de los votos, con una amplia ventaja sobre sus contendientes tanto del PJ como de Cambiemos. De este modo el FPCyS parecería asegurarse nuevamente la mayoría automática de 28 diputados para la próxima legislatura. Un dato llamativo constituye la performance de la mediática Amalia Granata al frente de la lista Unite por la familia y la vida, la cual -hasta el momento- obtuvo la nada despreciable suma de 146.600 votos, lo cual le estaría asegurando una banca como diputada. Lejos de reducirlo a un fenómeno propio de la farándula, su desempeño parecería explicarse en gran parte por la irrupción de un voto pro-vida con un fuerte respaldo del electorado cristiano, dinámica que también se replicó en numerosas boletas en ciudades y pueblos al calor del debate legislativo por la despenalización del aborto.

 

* Por último, al ya mencionado resultado en la capital provincial, hay que sumarle el cambio de equilibrios internos en el oficialismo de la municipalidad de Rosario, fortaleza histórica del socialismo y ciudad más importante en términos electorales de la provincia. El referente de la Coalición Cívica e histórico dirigente del Frente Progresista, Pablo Javkin, logró imponerse sobre la candidata socialista Verónica Irizar, en lo que constituyó sin lugar a dudas un realineamiento más que importante luego de décadas de dirección del PS. Javkin consigue así posicionarse de manera muy favorable en la carrera por la intendencia rosarina, para lo cual deberá enfrentar al edil justicialista Roberto Sukerman y al candidato de Cambiemos, Roy López Molina.

 

(*) Politólogo

 

Para hacer honor tanto a la ley como al sentido común, no está demás recordar que el formato de las elecciones PASO persigue como objetivo central definir las candidaturas internas de los diversos partidos y/o frentes inscriptos, mediante la participación obligatoria de todo el electorado provincial.

 

Además de su cometido principal, el formato sirve indiscutiblemente como censo de las preferencias políticas de los santafesinos y santafesinas, hecho criticado por muchos al entender que la selección de candidatos debería quedar confinada dentro de las estructuras partidarias con sus respectivos afiliados.


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