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Martes 07.05.2019 - Última actualización - 7:11
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El volumen de la demanda es clave para calcular tarifas

Santa Fe estudia anotarse en la licitación del Gnea

La decisión aún no esta tomada. Se suceden reuniones entre funcionarios de la Casa Gris para definir una estrategia.

 

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Luego de 6 meses de terminada la obra, el gobierno nacional licitó la operación y el mantenimiento del Gasoducto del Noreste Argentino. Costó 1.500 millones de dólares. Foto: Archivo El Litoral




El volumen de la demanda es clave para calcular tarifas Santa Fe estudia anotarse en la licitación del Gnea La decisión aún no esta tomada. Se suceden reuniones entre funcionarios de la Casa Gris para definir una estrategia.   La decisión aún no esta tomada. Se suceden reuniones entre funcionarios de la Casa Gris para definir una estrategia.  

El gobierno santafesino estudia la posibilidad de constituirse en oferente para la operación, el mantenimiento y la explotación del Gasoducto del Noreste Argentino (Gnea), que ha licitado el gobierno nacional.

 

La decisión aún no fue tomada por el gobernador Miguel Lifschitz, pero ya se hacen evaluaciones y estudios para avanzar en esa dirección. Por estos días, se suceden reuniones entre funcionarios de la Secretaría de Energía de la Provincia encabezados por su titular, Verónica Geese y sus colaboradores, con otros miembros del gabinete provincial.

 

Cabe recordar que la provincia ya obtuvo, mediante la empresa Enerfe (Santa Fe Gas y Energías Renovables) la autorización nacional para la construcción y explotación del futuro Gasoducto de la Costa, para llevar el gas natural a San José del Rincón y con posterioridad poder extenderlo a otras localidades del norte.

 

Ahora, de presentarse en la licitación, la provincia contará con un aliado estratégico para su oferta: su poder para fijar tarifas razonables, aún sin un volumen de compra alto.

 

El ejemplo de Vaca Muerta

 

Por estos días, se supo que hay cinco interesados en la licitación para la construcción y explotación de otro gasoducto: el que llevará parte de lo obtenido en Vaca Muerta al área más industrializada del país.

 

La licitación tuvo una particularidad: el gobierno nacional decidió asegurarles a los oferentes un volumen de consumo alto, mediante un compromiso de Cammesa (la Compañía Administradora del Mercado Mayorista) para que las centrales térmicas que producen electricidad ya no quemen caros combustibles líquidos durante el invierno (cuando falta gas natural).

 

Los sitios especializados en el sector de la energía eléctrica y el gas sostienen que Cammesa (que es conducida por el gobierno central) contratará 7 millones de metros cúbicos diarios por la tubería a contratar.

 

Lo que ocurre con el gasoducto de Vaca Muerta sirve para explicar una de las claves de la licitación nacional para el Gnea.

 

Tarifas

 

¿Cómo se calculan las tarifas por el transporte de gas y su distribución a los usuarios finales? Según los costos de la obra que permite ese servicio, prorrateados en el tiempo y los consumidores.

 

Un ejemplo es más gráfico. Alguien construye un cine y diseña la sala para mil personas, pero solo consigue instalarle 100 butacas. Obviamente: las entradas de cada proyección (más allá del costo de la película a exhibir) serán 100 veces más altas que si el cine pudiera vender mil entradas.

 

Un problema parecido puede presentarse en la licitación del Gnea, que no cuenta como el gasoducto de Vaca Muerta con un cliente que asegure alto consumo (Cammesa).

 

Cifras y leyes

 

El Litoral consultó a un experto en el tema, que explicó que el Gnea puede transportar 12 millones de metros cúbicos por día. Pero advirtió que hoy solo pueden consumirse 2 millones, porque para los otros 10 antes hay que instalarle las plantas compresoras.

 

El problema -explicó el experto- es que eso ocurrirá cuando haya una demanda dispuesta a contratar un “tope firme” por diez años o más.

 

Las tarifas (T) deben ser calculadas en base a la relación entre la inversión (I) y el volumen de consumo (V). Así T es igual a I sobre V.

 

Obviamente, siempre una fórmula matemática puede ser alterada por quien hace los números. En este caso, el Estado nacional, que proyectó, construyó e invirtió en la obra. Y es perfectamente posible que se asuma que la inversión fue a pérdida y así se podrían bajar las tarifas finales hasta hacerlas razonables, santafesinos y chaqueños postergados por décadas se lo merecen.

 

Sin embargo, esa posibilidad presenta una dificultad: la ley. El marco regulatorio vigente para el sector del gas en la Argentina, aprobado por el Congreso en 1992, no permite que se altere esa fórmula.

 

En tres años cumplirá 30 la Ley 24.076 que nació bajo el impulso de las privatizaciones peronistas de los ‘90. La venta de Gas del Estado -que era una empresa integrada desde la compra de gas en boca de pozo hasta la llave de paso de los hogares, las industrias y los comercios- creó diferentes actores privados, por regiones, para la distribución y el transporte del gas.

 

El menemismo no previó que el Estado -como ahora ha hecho el gobierno de Mauricio Macri- construyera gasoductos.

 

Con decisión política todo es posible. Y si el gobierno nacional no la adopta es Santa Fe quien puede (¿dentro de la licitación como oferente?) hacer posible la transición de los actuales dos millones de metros cúbicos de gas a los doce: vender solo cien entradas, hasta que el cine pueda funcionar a sala llena.

 


Una obra y tres sorpresas 


Hace un año, el gobierno santafesino ofreció a las autoridades nacionales ocuparse del Gnea. Lo hizo primero verbalmente, de manera informal, y luego mediante una propuesta por escrito.

 

El Litoral lo informó el 22 de abril de 2018, mientras la obra a cargo de la empresa estaba en pleno desarrollo y se calculaba que -tal como ocurrió- la obra estaría lista para el tercer trimestre de ese año.

 

En efecto, en agosto del año pasado estaba lista la cañería para proveer de gas al centro norte santafesino y el sur de la provincia del Chaco.

 

Sorpresa 1: La obra había sido diseñada, presupuestada y licitada por el gobierno nacional de Cristina Kirchner. Iba a costar unos 3.000 millones de dólares. La gestión de Mauricio Macri bajó su costo a la mitad, mediante el simple trámite de iniciar un proceso de renegociaciones contractuales, rubro por rubro, con las oferentes que habían ganado e iniciado las obras.

 

Sorpresa 2: Contra lo que se había diseñado, el Gnea no se alimentará con gas de Bolivia, sino desde el sur, con gas argentino. El Litoral tituló, con ambas sorpresas, en abril de 2017: “Gnea, el gasoducto que se usará al revés y costará la mitad”.

 

Sorpresa 3: El gobierno nacional que se anotó los méritos de construir la obra y terminarla, no se ocupó de darle un destino de inmediato.

 

Pasaron 6 meses desde que se completaron las pruebas hasta que se publicaron los pliegos para licitar la operación y el mantenimiento de una inversión millonaria. (En ese período hubo daños a la infraestructura que aún no han sido evaluados).

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