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Viernes 10.05.2019 - Última actualización - 9:46
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“Epifanía”

Un aporte a la deconstrucción

El unipersonal interpretado por Yanina Bileisis, con dramaturgia y dirección compartidas con Viviana Quaranta, se verá este sábado en el Foro Cultural Universitario. Aquí un adelanto, en palabras de la protagonista.

 

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“Fui recopilando material para crear el universo de la obra y su personaje”, dice la creadora, “sobre qué nos pasa a las mujeres cuando la mirada del varón se nos vuelve imprescindible”. Foto: Gentileza Mauro Arce




“Epifanía” Un aporte a la deconstrucción El unipersonal interpretado por Yanina Bileisis, con dramaturgia y dirección compartidas con Viviana Quaranta, se verá este sábado en el Foro Cultural Universitario. Aquí un adelanto, en palabras de la protagonista.   El unipersonal interpretado por Yanina Bileisis, con dramaturgia y dirección compartidas con Viviana Quaranta, se verá este sábado en el Foro Cultural Universitario. Aquí un adelanto, en palabras de la protagonista.  

 

Este sábado, en la Sala Maggi del Foro Cultural Universitario (9 de Julio 2150) se presentará “Epifanía” obra-instalación a cargo de Yanina Bileisis, con dirección y dramaturgia a cargo de Bileisis y Viviana Quaranta. Se presenta como “una obra que pone movimiento y voz a diferentes condiciones y vidas de mujeres de distintas culturas y épocas (mandatos, roles, división sexual del trabajo) como punta de iceberg del sistema de género instaurado”, a partir de “retazos de historias de vida de mujeres reales”. Las entradas tendrán un valor de $ 150 generales, $ 100 estudiantes y jubilados.

 

En la previa, la intérprete y codirectora le contó a El Litoral sobre la gestación y contenido de esta propuesta.

 

 

Gestación

 

—¿Cómo surgió la idea de este trabajo?

 

—La idea de este espectáculo comenzó hace casi tres años. Quería hacer una obra que abordara cuestiones de género en relación con los varones, sobre vínculos heternomados. Fui recopilando material para crear el universo de la obra y su personaje: textos de diferentes autoras/es, canciones, cartas, registros de situaciones personales, imágenes de algunas escenas que podía visualizar con más desarrollo, todos fragmentos. Tenía la idea de integrarlos en una obra en clave de clown. Básicamente, una propuesta que pudiera aportar a la deconstrucción, desde el humor y la ternura, sobre qué nos pasa a las mujeres cuando la mirada del varón se nos vuelve imprescindible, cuando vivimos una dependencia psicológica y emocional con los varones, por supuesto, devenida de cuestiones culturales, aprendidas.

 

Convoqué entonces a dos compañeras para materializar estas ideas: Naná Municoy y Viviana Quaranta. Comenzamos a desarrollar la idea, a pasarla por el cuerpo. En ese momento Naná no pudo continuar y seguimos con Viviana. Estuvimos trabajando aproximadamente un año, llegamos a cierto desarrollo de varias escenas, de dramaturgia física y escrita, incluso a construir vestuario y utilería, pero no terminaba de cerrar.

 

Mientras tanto profundizábamos el debate sobre cuestiones como mandatos culturales que nos atraviesan como mujeres y sus implicancias para nuestras vidas. Hasta que, a uno de los ensayos llevé unas notas de afirmaciones sobre “deber ser” de las mujeres, que había registrado en mi cuaderno. En ese momento decidimos que estas notas iban a ser parte de la obra pero, de ninguna manera podía integrarse a la propuesta” clownesca” que veníamos trabajando. Mauricio Kartún dice que “el teatro decide” y, este fue el preciso momento en el que lo hizo con “Epifanía”. Recomenzamos sobre este punto de partida y desde aquí el espectáculo fue creciendo en todos los aspectos teatrales.

 

La temática elegida para este unipersonal tiene que ver con intereses y preocupaciones profundas que compartimos con Viviana. Fue gestada desde el interés y la necesidad más honda de entender nuestros malestares y dolores, desnudar nuestros miedos y prejuicios y, poner voz y cuerpo poético a situaciones de inequidad que algunas ya no podrán hacerlo.

 

 

Momentos

 

—¿Cómo articularon la estructura fragmentaria de la obra?

 

—Después de la decisión de suspender (porque tengo la idea de retomarlo) el trabajo que veníamos investigando, recomenzamos a partir de algunos mandatos y la estructura fue construyéndose con bastante fluidez durante el proceso creativo. 

 

Determinamos tres momentos bien diferenciados, un primer momento de danza que simboliza la carga de trabajo reproductivo y productivo que asumimos culturalmente las mujeres, más la doble y triple jornada laboral en el sistema de género imperante, un segundo momento en el que comienzo a montar la instalación desde los mandatos y un tercer momento en el que le ponemos voz a varias historias de vidas de mujeres. La obra finaliza con la instalación de un dispositivo que convoca a reflexionar sobre profundas cuestiones de la vida cotidiana.

 

—¿Qué historias eligieron para esos retazos?

 

—Nuestras vidas están hechas de muchas otras vidas de mujeres: madres, abuelas, hermanas, amigas, maestras, referentes. Muchas son las historias que nos pueblan, nos construyen, nos sostienen, por lo que no resultó fácil escoger.

 

Seleccionamos retazos de historias de vida de mujeres reales de diferentes tiempos, la mayoría muy cercanas: madres, abuelas, amigas, compañeras de trabajo, protagonistas de noticias que nos han impactado y, hasta retazos de nosotras mismas.

 

—Hablan de obra-instalación. ¿Cómo se plasma eso en escena?

 

—La instalación no es “a priori”, se va construyendo con el desarrollo de la obra.

 

Este espectáculo se gestó para espacios no convencionales. La estrené en el marco del Tinku teatro 2017 “Encuentro de teatro callejero” en Tafí Viejo, Tucumán, y lo continuamos presentando en diferentes espacios representativos de militancia como el Centro Cultural La Toma-Rosario, El Solar de las Artes, Acto de la marcha “Ni una menos”, Encuentro de Teatro y Transformación Social en el Espacio Cultural “La Grieta” (Rosario), inauguración de la plaza de las mujeres en la ciudad de Santo Tomé y tuvimos el privilegio de ser convocadas por la Subsecretaría de Políticas de Género, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia para presentar “Epifanía” en las rondas de reuniones de los cinco concejos regionales para prevenir, asistir y erradicar la violencia hacia las mujeres.

 

Así es que presentamos el espectáculo en cinco ciudades del norte, sur y centro de la provincia, como dispositivo artístico disparador del trabajo de los concejos. Para nosotras es altamente gratificante haber sido partícipes del trabajo en pos de aportar a la construcción de otras miradas para pensarnos.

 

 

Construcción

 

—¿Cómo se desarrolló la colaboración con Viviana Quaranta en la dramaturgia y la dirección de puesta final?

 

—No es una colaboración sino que somos un equipo de trabajo que construyó la obra. Con Viviana formamos parte de la Compañía de Artes Escénicas Rojo Cardumen con la que hicimos “Eco, el lugar en que acontece” inspirada en el universo literario de la obra de Juan José Saer (ganadora de la Convocatoria Trayectoria El Cuerpo Todo de UNL, 2015) y actualmente “Hechos a medida” basada en la novela “Las Varonesas”, de Carlos Catania.

 

Nos encontramos en la conformación de Rojo Cardumen. Venimos de recorridos diferentes, yo del teatro y la danza y ella, de la literatura y el trabajo de base con mujeres campesinas. Compartimos intereses en cuanto a problemáticas y situaciones de inequidad de género, nos complementamos, formamos equipo y construimos amistad. Dirigí Eco y después la convoqué para que construyéramos “Epifanía”.

 

—¿Construyeron algún marco teórico especial para la mirada de género?

 

—Nos basamos en marcos teóricos de referentes de género como: Dora Barrancos, Diana Maffía, Claudia Korol y Rita Segato, entre otras.

 

Tomamos los siguientes ejes: la relación del patriarcado con el capitalismo, las asignaciones de género, el trabajo productivo y reproductivo, el aporte invisibilizado de las mujeres a la economía familiar y nacional y, la cosificación de los cuerpos de las mujeres y de los vínculos.

 

 

Aportes

 

—¿Qué entrenamiento especial te demandó de parte de Mauro Arce?

 

—Venía de continúo participando del espacio de entrenamiento que desarrolla Mauro Arce en el espacio cultural Siambretta en esta ciudad. Comenzamos a trabajar en forma específica sobre el montaje de escenas danzadas para “Epifanía”, en las que se hacía necesaria la búsqueda de diferentes calidades de movimiento para expresar, coreográficamente, la carga de trabajo rutinaria de las mujeres en el mundo privado, su repetición.

 

Mauro Arce también participó con la fotografía y diseño de programa de la obra. 

 

—La música es de Vicky Barlasina y Edu Figueroa. ¿Les plantearon consignas específicas?

 

—Sí, por supuesto. Las consignas tuvieron que ver con modificar algunas canciones cuyos significados queríamos destacar y fortalecer y, sobre todo con producir un universo sonoro que recree situaciones de la cotidianeidad atribuida culturalmente al mundo femenino.

 


Ficha técnica

 

Entrenamiento: Mauro Arce.

Coreografía: Mauro Arce y Yanina Bileisis. 

Maquillaje: Yanina Bileisis.

Vestuario: Fernanda Goncálvez.

Música: Vicky Barlasina y Eduardo Figueroa.

Planta de luces: Sergio Robinet.

Fotografía: Mauro Arce.

Espectáculo gestado en “Rojamoreno” Espacio de Ideas.

Autor:

Ignacio Andrés Amarillo


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