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Martes 14.05.2019 - Última actualización - 7:18
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Sergio Palazzo

"El gobierno que venga va a tener serias dificultades"

El dirigente bancario sostuvo que el diálogo político debe empezar por “cambiar el modelo económico”.

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Foto: Pablo Benito




Sergio Palazzo "El gobierno que venga va a tener serias dificultades" El dirigente bancario sostuvo que el diálogo político debe empezar por “cambiar el modelo económico”. El dirigente bancario sostuvo que el diálogo político debe empezar por “cambiar el modelo económico”.

Pablo Benito

 

Sergio Palazzo, Secretario General de la Asociación Bancaria, es el sindicalista de confianza de Cristina Fernández, a pesar de haber liderado el gremio que más paros realizó durante el último gobierno kirchnerista. 

 

Pasó por Santa Fe para participar, en la Legislatura santafesina -junto con Antonio Bonfatti y Griselda Tessio- de un emotivo homenaje al cumplirse el 60 aniversario de la histórica huelga bancaria de 1958-59. 

 

-Cristina Fernandez volviendo a la presidencia ¿Es caos o previsibilidad?

-Para los los sectores populares estoy seguro de que la mayor garantía la da Cristina. Tiene la experiencia de 12 años de un gobierno de inclusión, en el cual se mejoró la situación social de la Argentina. Néstor Kirchner tomó el país con el 60 % de pobreza y si bien terminó, en 2015, con un 30 %, la bajó 30 puntos. Eso es así y es innegable. 

 

Si se miran los indicadores sociales, el proceso de inclusión es incontrastable. Hablamos de la jubilación de nuestras compañeras amas de casa y los trabajadores, en paritaria, discutíamos la distribución del ingreso y no despidos. Creo que es ella quien da garantías al pueblo de una mejor conducción. 

 

Los mercados deberían repensar esa posición de que “si gana Cristina es el caos”. Hoy la conflictividad social que tiene este modelo, no les garantiza la calle para evitar el caos. Cuando hay un gobierno popular, garantiza también la calle y los inversores necesitan tener la calle garantizada, si es que algún día quieren asegurar que Argentina no vuelva al default.

 

-Ese punto aparece en el acuerdo al que llamó el presidente

-Cuando el gobierno hoy llama a los partidos políticos al dialogo social, a tres meses de las elecciones, lo que deberían hacer todos los partidos es sentarse y decir “sí, queremos un diálogo social, el único punto a tratar - y después hablamos de lo demás- es el cambio de modelo económico de la argentina”. Es este modelo el que nos trajo a esta situación. Creo que de eso nunca va a querer dialogar el Presidente Macri.

 

-¿Y los partidos de la oposición desean realmente un cambio de modelo?

-Creo que hay candidatos, en todo caso, que están más preocupados por hablarle a los mercados y al establishment de la Argentina que hablarle al pueblo. A los mercados internacionales les ha bastante bien.

 

-El cambio estructural de la economía y la sociedad que se vive ¿da espacio de maniobra a la política para torcer este rumbo?

-El gobierno que venga, independientemente del signo político que sea, va a tener serias dificultades. En principio, porque no hay un solo indicador macroeconómico y social que favorezca al gobierno y que demuestre que haya mejorado la calidad de vida de los argentinos. Por el contrario, la ha desmejorado. 

 

En segundo lugar, quien tome el gobierno va a tener una sequía de financiamiento. El sector privado agotó el financiamiento y no le tiene confianza al país. Paralelamente, el FMI le ha entregado, a Macri, la asistencia financiera más grande que tenga conocimiento la historia del organismo. Con lo cual nos quedamos sin recursos y con el mismo o mayor déficit fiscal porque vas a tener que incrementar las partidas sociales, por la propia crisis generada. Tampoco vas a tener grandes reservas, inclusive para pagar los propios pagos de la deuda, porque te están dejando un país vacío -el BCRA informa que el al día de hoy no hay más de catorce mil millones de reservas disponibles, los demás son encajes, o plata que ingresa para la fuga de capitales a partir del préstamo del Fondo Monetario Internacional. 

 

Hay dos posibilidades de salir de las crisis.  Una es por la vía del ajuste, que es la ejecución de activos, como fueron las privatizaciones y como pueden ser, hoy, los recursos naturales. Esta sigue siendo la receta del Fondo Monetario Internacional y de los grandes. 

 

Pero también tenés la posibilidad de transformar el esquema político y, a partir de eso, cambiar el sistema económico por el lado de mayor volumen de crecimiento y así poder cumplir, razonablemente, los compromisos externos que tengas. Hablamos de dinamizar el mercado interno, generar empleo y mejorar la calidad de vida. 

 

Apelo a que un gobierno popular tome ese camino y no la entrega de activos a cambio de deuda. Eso nos llevaría a un círculo vicioso que termina en más ajuste de manera exponencial.

 

-Teniendo en cuenta la realidad de la región, incluso del mundo ¿cree que un gobierno popular tiene margen para revertir ese espiral?

-Los procesos en la historia son cíclicos. Y la historia demuestra que no hay dos procesos idénticos ­ pueden ser similares, pero no iguales- también es notable que, cada 10 años, hay un corrimiento hacia la izquierda o la derecha en la región. 

 

Hoy, si tenés un Bolsonaro es porque tenés un Trump en EEUU y si tenés un Piñera es porque existe un Macri o viceversa. Son procesos que se agotan, que se desgastan y vienen nuevos aires. Nosotros estamos transitando, ya, la mitad de un ciclo conservador con grandes posibilidades de lograr una interrupción de ese proceso, por lo menos en la Argentina, con un proceso electoral que puede discutir la hegemonía de ese ciclo. 

 

Cuando los vientos cambian, las políticas se transforman y hay otra mirada.

 

El rol de los gremios

 

-En este contexto social en el que lo que falta, ya, es comida, y en donde hay ciudadanos que dejaron de ser trabajadores ¿Cuál le parece que debe ser el tipo de organización gremial para esta coyuntura?

-En primer lugar, sostener el modelo sindical argentino, aún con las deficiencias de representación que hoy ejerce, producto de que no todos tenemos la misma idea de lo que es confrontar con este gobierno. Pero hay que decir que es gracias a este modelo sindical que el gobierno no ha podido avanzar más. Modelos más divididos, más segmentados, que existen en otros países de la región no han podido resistir el embate de las corporaciones como lo es en Brasil con Bolsonaro, que ha motorizado leyes laborales perversas y altamente regresivas. 

 

En segundo lugar, el movimiento obrero argentino está llamado a ser el articulador de la protesta social en tiempos de crisis. Sí, es cierto que muchos de los compañeros nuestros, del movimiento obrero, no toman esa responsabilidad, porque interpretan que la resolución del conflicto es político-partidaria y se dá en octubre. En el fondo de la cuestión no es desacertado el análisis, pero en el día a día, nosotros, somos elegidos para representar a los trabajadores y las necesidades de los trabajadores lo tienen hoy. No tienen un plato de comida hoy, no es que no lo tienen en octubre. Ahí es donde tiene que aparecer la fibra, el temperamento, el coraje y la valentía de la dirigencia para hacerse cargo del mandato histórico y hacerse sentir para que se realicen correcciones inmediatas en este modelo que avanza sobre la integridad, incluso física, de los trabajadores. De esta manera si vamos a poder llegar a octubre con un proceso electoral que corone a un nuevo gobierno popular en la Argentina.




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