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Sábado 08.06.2019 - Última actualización - 12:12
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“Monzón”

Luces y sombras de un mito santafesino

El jueves se presentó en sociedad la serie de 13 capítulos que se estrenará el 17 de junio por Space. La misma recorre la historia de los puños que conocieron la gloria y acabaron con la vida de Alicia Muñiz. El Litoral pudo dialogar con parte del elenco y el equipo de producción de este producto de gran calidad artística.

Jorge Román y Mauricio Paniagua: el Monzón maduro y el de la juventud.

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Jorge Román y Mauricio Paniagua: el Monzón maduro y el de la juventud.




“Monzón” Luces y sombras de un mito santafesino El jueves se presentó en sociedad la serie de 13 capítulos que se estrenará el 17 de junio por Space. La misma recorre la historia de los puños que conocieron la gloria y acabaron con la vida de Alicia Muñiz. El Litoral pudo dialogar con parte del elenco y el equipo de producción de este producto de gran calidad artística. El jueves se presentó en sociedad la serie de 13 capítulos que se estrenará el 17 de junio por Space. La misma recorre la historia de los puños que conocieron la gloria y acabaron con la vida de Alicia Muñiz. El Litoral pudo dialogar con parte del elenco y el equipo de producción de este producto de gran calidad artística.

 

El pasado jueves, en el Centro Cultural Kirchner de la Ciudad de Buenos Aires, se presentó “Monzón”, serie de 13 capítulos producida por Disney Latinoamérica con Pampa Films para Turner Television (con apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales). La serie, que se estrenará el lunes 17 de junio, cuenta con Jesús Braceras como director y un elenco conformado por Jorge Román, Celeste Cid, Carla Quevedo, Soledad Silveyra, Florencia Raggi, Diego Cremonesi, Gustavo Garzón, Paloma Ker y Mariano Chiesa, entre otros. Para “calentar motores”, la señal ya estrenó el documental “Furia: las peleas de Carlos Monzón”.

 

Chiesa, quien interpreta a Tito Lectoure en la ficción, ofició como maestro de ceremonias en el encuentro de elenco y productores con la prensa: “Millones de espectadores en toda Latinoamérica. El nivel de producción que tiene Monzón es realmente altísimo: cada detalle, cada locación buscada, desde el casting, es muy minucioso todo el trabajo que hizo la gente de producción”, destacó.

 

 

Hacedores

 

Mariano César, vicepresidente de contenido y portafolio de marcas de Turner (a cargo de Space, TNT, Warner Channel y otras marcas de la televisión paga), amplió: “Es un orgullo para Space ser el puente entre una serie tan esperada y de tan alta calidad y la audiencia. Vamos a ser la primera ventana de exhibición para la Argentina y otros países de Latinoamérica. Con Disney tenemos una alianza estratégica de muchos años: hemos estrenado muchos de los proyectos desarrollados en Latinoamérica, como la biopic, de Juan Gabriel, “Hasta que te conocí”; con Pampa es la primera vez, estamos muy entusiasmados.

 

Sobre el contenido reflexionó: “Tengo muchas preguntas sobre el caso Monzón: ¿Cómo fue visto en esa época y cómo sería visto ahora? Cómo la sociedad argentina encumbre a sus ídolos, cómo les da mucha impunidad; pero este también es el primer caso que empezó a visibilizar la violencia de género, el comienzo del fin de esa impunidad. Creo que uno de los principales logros de la serie es generar esas preguntas en la audiencia, y creo que lo hace de manera magistral. El éxito es construir un gran personaje de ficción sin perder el rigor histórico”.

 

Fernando Barbosa, vicepresidente senior de Distribución y Producción de Disney Media, comentó: “Venimos haciendo biopics, algunas de ellas concentradas en el boxeo; hace un tiempo hicimos una basada en la vida del gran campeón mexicano Julio César Chávez, fue un gran éxito. No dudamos en reproducir la vida de Carlos Monzón; soy enfermo del boxeo, para mí es uno de los grandes (si no el más) boxeadores de peso mediano de la historia. Por otro lado, una vida dramática, llena de controversia. Creo que tiene una fórmula comercial increíble: tiene a muchos seguidores y fans por el lado boxístico, y muchos detractores que lo odian”. Y destacó: “El festival de series más importante del mundo, Series Mania de Francia, y ésta fue la única serie latinoamericana escogida para estar ahí, de la mano del Incaa”.

 

Por su parte, Agustín Bossi de Pampa Films arrancó con números (“Hacíamos las cuentas y calculamos que trabajaron directa o indirectamente 4.000 personas), para luego adentrarse en los dilemas de la realización: “Contar cualquier historia es siempre un desafío; cuando se trata de la vida de una persona más todavía; y la de Monzón no fue la excepción. Debatimos días, semanas, casi meses, qué enfoque le dábamos: si la gloria deportiva o su trágico final; si Alicia, Susana o Pelusa; si Montecarlo o Santa Fe. La conclusión a la que llegamos es que había que contar todo, porque Monzón es una vida llena de contradicciones, un chico que nació en San Javier, en una familia humilde, que se comprobó que en las manos por la mala alimentación tenía síntomas de desnutrición infantil; y terminó teniendo la derecha más potente del boxeo en ese momento (campeón mundial, 14 coronas, se retiró campeón); y esa misma mano terminó con el trágico final de Alicia Muñiz”.

 

Chiesa resaltó el entrenamiento de Paniagua, el Monzón de juventud (el mayor lo interpreta Román): “No saben el esfuerzo y el tiempo que tenía que pasar boxeando Mauricio. Le preguntábamos si estaba cansado y decía: ‘No, estoy entrenando, estoy bien’ ”. El joven misionero le respondió: “Gracias al equipo me sentí muy solidarizado con vos y todo el elenco: fue la experiencia del pibe”.

 

 

Amor violento

 

A Paloma Ker le tocó ponerse en la piel de Pelusa, la primera compañera del sanjavierino, y con ella dialogó El Litoral.

 

—Quizás no había tanto material para reconstruir tu parte. ¿Cuáles fueron tus guías?

 

—Es verdad que a nivel investigación había muy poco, sobre todo de ella en esa época. Hay un par de entrevistas donde cuenta sobre su vida, cuando era joven, cuando vivía con él. Encontré una pequeña entrevista que le hicieron a la familia cuando volvieron de un viaje: dice dos o tres palabras, ahí me pude guiar un poco.

 

Y hay un video de cuando él está en la cárcel y lo fue a visitar; ya no estaban en pareja, le dicen: “Pelusa, vos habías dicho que por Carlos atravesabas paredes”. Y a esa mujer se le ilumina la cara, los ojos se le ponen brillosos, genera una cosa de amor profundo por ese hombre, después de todo lo que había hecho. Y me agarré de eso: de una mujer que entendía el amor con violencia y que estaba profundamente enamorada.

 

—En los orígenes, la violencia era cotidiana.

 

—Los dos salieron del mismo lugar: el hermano de ella era amigo de él, así se conocen. Una historia muy dura, viviéndola con mucho compañerismo.

 

—Por lo que vimos, sos la más santafesina en el acento. ¿Cómo encontraste las marcas de habla?

 

—¡Vamos! Lo laburé un montón. Practiqué mucho, escuchándola a ella primero. Tenía un compañero de teatro de Santa Fe y le pedí: “Mandame audios de tu tía, de tu mamá”. Es muy difícil porque hay muchos acentos y formas de hablar. Tenía que recolectar toda la información y en el momento de actuarlo confiar en que todo eso está en tu cabeza y dejarlo ser.

 

Creo que es un momento oportuno, creo que va a dar que hablar. Como dice Jesús queremos contar realidades. Después ya quedará en cabeza de cada uno, hay gente a la que le gustará y a la que no. Creo que también es de generaciones pasadas excusarlo ante todas las atrocidades. Pero también me gusta que en la parte del pasado se intenta mostrar de dónde viene. El hermano ejercía violencia sobre Pelusa, Monzón había recibido violencia de su madre.

 

 

Convicciones

 

Florencia Raggi interpreta a la abogada de Monzón, inspirada en la defensora de Patricia Perelló. “Los actores estamos acostumbrados a hacer papeles controversiales, más o menos. No lo dudé, me pareció súper interesante la propuesta”, afirma.

 

—¿Cómo recordás aquella época en que pasó lo de Muñiz?

 

—Era chica cuando sucedió. Recordaba la tapa de la revista Gente, también fue el verano de Alberto Olmedo. Estaba al margen. Y cuando me llaman también, por lo cual me interioricé. Empecé a averiguar las cuestiones de la historia sin juzgarlo, como una defensora, para llegar más fácil al material. Después de la serie te digo qué puedo opinar o no.

 

También me junté con Patricia, la defensora real, más allá de que no hago exactamente de ella, porque tiene otra situación familiar, otra personalidad; me parecía más que interesante que me contara su visión.

 

—Un buen trabajo de campo...

 

—Lo hago siempre, haga de Heidi o la historia de un femicida. Ella sigue diciendo después de 35 años que fue un accidente, que no fue intencional, que hubo pruebas que se tergiversaron. Lo defendió desde la convicción: que la lastimó y la ahorcó está comprobado, pero que no quiso matarla intencionalmente. Después tuvimos miles de charlas con el director, para hacer carismático a este personaje; tal vez el personaje de Garzón lo hace más por rutina, pero ella le dice al hijito: “Si yo no tuviera una esperanza de que fuera un accidente no lo podría defender”.

 

—Los juicios eran escritos, los abogados eran menos mediáticos...

 

—Recién pensaba: “¿Habría tantos periodistas buscando al fiscal?”. Seguramente sí porque era Monzón.

 

—Fue el primer femicidio mediático de la Argentina.

 

—El primero notorio, que juzgó la sociedad antes que la Justicia. Veo muy bien que se pueda hablar de esto ahora, y darnos cuenta de que estamos en un momento distinto de la sociedad: es la vida de alguien que fue ídolo para mucha gente y fue un femicida. Más allá del empoderamiento de las mujeres, en estos seres tan relevantes de la sociedad todas las cosas que no son ejemplo.

 

 

Investigador

 

Diego Cremonesi es el responsable de llevar varios tramos del relato desde la piel del fiscal Gustavo Parisi. Al respecto cuenta que “fueron cuatro meses de rodaje: empezamos a mitad de julio y terminamos en noviembre”.

 

—Tuviste que rodar en invierno escenas de verano...

 

—Eso te pasa con las series: ahora filmé en Pol-ka y terminé con camisas térmicas, calzoncillos largos, porque mantenés la ropa de verano. Pero es una bendición filmar.

 

—Este fiscal tiene que dejar el fanatismo de lado.

 

—Me parecía lo más interesante del personaje: esa cosa de tener que correrse a sí mismo para poder objetivar un poco, algo que en general nos cuesta como sociedad cuando se esperanza de que no sea verdad. Lo más difícil era encarnar un fiscal que no genere una imagen solemne de la Justicia, pura, sino un tipo que labura de eso y se encuentra en la difícil tarea de interpelar a este ídolo popular, que vemos que tiene un peso tan trascendente para los medios y la sociedad. Y este personaje lo tenía que sufrir este peso también.

 

—¿Conociste al fiscal de la causa?

 

—No, y soy honesto: tiene muchos permisos ficcionales, sobre todo en lo que no son los personajes principales. El fiscal original de la causa fue (Carlos) Pelliza, este es el fiscal Parisi, es otro tipo: no hay una pretensión de ser fiel a su historia biográfica. Pero sí a lo que sucedió a nivel investigación de la Justicia. Para mí era un desafío, porque no había hecho personajes de este tipo, que tengan que ver con la legalidad, con un discurso jurídico.

 

—Hiciste personajes del otro lado de la legalidad...

 

—En general me tocan del otro lado. Y además con una responsabilidad narrativa en la serie: esta cosa del “detective” de las películas yanquis, nosotros no tenemos esa figura, entonces el fiscal es un poco el que hace eso. Con él acompañás un poco el caso, carga el peso de ser la columna vertebral del relato.

 

—También es el que milita la legalidad en los dos sentidos, también para el campeón, haciendo lo que es correcto.

 

—Totalmente, está bien esa síntesis. No es su voluntad, lo correcto es ir a fondo con lo que pasó, cuáles son las pruebas. No voy a decirle a nadie los diferentes caminos que tiene la Justicia; teníamos que estar a la altura de esa realidad y no mostrar una Justicia de cotillón. Es un chabón que eligió la fiscalía y no un estudio privado, porque hay un interés en que se ejecute la justicia, y en ese camino se encuentra en el caso más importante de su carrera. Choca todo el tiempo con las dificultades burocráticas, las limitaciones, la falta de voluntad, la Policía y la Justicia corrompidas, y con lo cholulo.

 

 

La caída

 

Gustavo Garzón celebra la oportunidad de trabajar en una producción de estas características: “Bienvenido sea, ojalá hubiera más de esto; con el poco trabajo que hay es una bendición. Pero yo trabajo igual para Disney que para un canal local; lo que cambia por ahí es la proyección internacional, o que un jamaiquino te invite a hacer la vida de Bob Marley, ojalá”.

 

—Tu personaje es un abogado.

 

—Soy “el” abogado, pero viste que terminó preso (risas). La serie cuenta todo, desde el comienzo en una choza de paja, de indio, y terminó con Alain Delon hasta terminar en la cárcel. Hago de un abogado que trata que lo declaren inocente, y todo el tiempo le pide que no declare, porque cada vez que hablaba la embarraba. Él mismo se da cuenta que está condenado, porque las pruebas demuestran que fue Monzón.

 

—¿Cómo recordás la época de la muerte de Alicia Muñiz?

 

—No me acuerdo mucho. Fue una época en Mar del Plata en que estaba todo convulsionado; había mucha cocaína dando vuelta en la farándula allá, también fue el año en que murió Olmedo. Fue bastante triste, porque son ídolos, y da mucha pena que un ídolo termine así. Bueno, mucho más pena por la mujer. Pero para él también fue el final. Y el ídolo que no puede manejar las riendas de su vida y termina autodestruyéndose me sensibiliza. Víctimas de su propio estrellato, y de cómo el periodismo los pone en situaciones incómodas: se agranda todo, pasan a ser más importantes que el presidente de la República; está muy sobredimensionada la pasión por el deporte, al punto de lo patológico. Tenés cuatro canales hablando todo el día de la derrota de Independiente, pero no ves uno que te ponga una canción de Mercedes Sosa, Caetano Veloso o Jaime Roos.

 

 

Autor:

Ignacio Andrés Amarillo


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