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Miércoles 19.06.2019 - Última actualización - 19:52
19:51

Más argentinos que paraguayos, esta vez, en un estadio lleno de mito

Clima de primavera en una noche que se hizo caliente

No faltaron presencias santafesinas, repetidas historias y un fervor que se renueva en cada partido y en cada ciudad del mundo donde juegue Messi. A propósito, fue su partido número 11 en tierras brasileñas y el cuarto en el Mineirao.

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Foto: El Litoral




Más argentinos que paraguayos, esta vez, en un estadio lleno de mito Clima de primavera en una noche que se hizo caliente No faltaron presencias santafesinas, repetidas historias y un fervor que se renueva en cada partido y en cada ciudad del mundo donde juegue Messi. A propósito, fue su partido número 11 en tierras brasileñas y el cuarto en el Mineirao. No faltaron presencias santafesinas, repetidas historias y un fervor que se renueva en cada partido y en cada ciudad del mundo donde juegue Messi. A propósito, fue su partido número 11 en tierras brasileñas y el cuarto en el Mineirao.

(Enviado Especial a Belo Horizonte, Brasil)

 

Se hace muy rápido de noche, o en todo caso muy temprano. Y eso acelera los corazones y hace crecer la ansiedad. A las 5 de la tarde, el sol empieza a caer como por arte de magia. Y antes de las 6 ya es de noche. Pero faltan más de tres horas para que empiece el partido y las puertas del estadio no se abren. La gente espera con impaciencia y quiere ya mismo entrar al estadio, porque es de noche. Pero falta mucho. Y se matiza con cantos, bebiendo algunas bebidas –la temperatura no es tan alta como en Salvador de Bahía pero supera los 20 grados- y espiando lo que pasa con Colombia y Qatar, el otro partido de la segunda fecha del grupo, que se juega en un estadio despoblado, una vez más.

 

Para ser claros también con este tema: Brasil tiene estadios modernos, adaptados a la época, en ciudades muy populosas. Son estadios grandes, todos con capacidad que supera ampliamente las 40.000 localidades. Y todos sentados y cómodamente instalados. La razón es muy sencilla: la gente va a las canchas en Brasil, el promedio de asistencia a los estadios es muy alto y ese es el motivo por el que han crecido considerablemente en infraestructura.

 

Pero de cara a la Copa América del año que viene, habrá que estar preparados. Ya a la gente es muy difícil seducirla con partidos que no entusiasman, salvo a los compatriotas que llegan para alentarlo. Quizás, hace 30 años podría haber sido más atractivo para la gente ver un partido entre dos selecciones por más que no esté la de Brasil, si es que hablamos de esta Copa América en particular. Pero en estos tiempos de globalización televisiva, donde se puede ver todo y a toda hora, ¿qué interés puede despertar un Perú-Bolivia para un brasileño y mucho más si tiene que pagar casi el 10 por ciento de su sueldo para comprar una entrada?

 

Por eso, la Copa América del año que viene en la Argentina tendrá quizás este mismo matiz. No se pueden esperar estadios llenos, mucho menos si se ponen tan altos los precios de las entradas o se informa que ya no quedan, como casi siempre ocurre en este tipo de campeonatos y luego se comprueba que no fue así.

 

 

No es la misma ebullición de los mundiales, pero florece el nacionalismo en la gente cuando se trata de alentar a la celeste y blanca. Así fue en Salvador de Bahía y se repitió en Belo Horizonte. Con ocurrencias, como no podía ser de otra manera tratándose de argentinos, y con mucho fervor, la gente también matizó el tiempo de espera divirtiéndose. En la sala de prensa del Mineirao, nos encontramos con Emanuel Villa, aquél delantero que tuvo un paso por Atlético de Rafaela (donde se fue al descenso), por Huracán y Rosario Central, antes de emigrar y desarrollar gran parte de su carrera en México.

 

 

El VAR ha llegado definitivamente para quedarse en el fútbol y es a lo que tendremos que acostumbrarnos, aún quiénes bregábamos por mantener esa asociación con el error que todo deporte conlleva. Pero el fútbol se ha alineado detrás de una idea general de otros deportes que han incorporado la tecnología con más rapidez y sin tantos cuestionamientos ni polémicas.

 

De todos modos, en esta Copa América están ocurriendo algunas cosas que se tienen que mejorar, mucho más pensando en una inminente implementación en paises como el nuestro, en donde la histeria aflora cuando de fútbol se trata.

 

Las demoras en las comunicaciones hacen que los partidos se deban detener durante largos minutos. Sin ir más lejos, el caso testigo fue el de Brasil-Venezuela, donde la aplicación del VAR en las jugadas de dos goles anulados por posición adelantada, hizo que el árbitro tuviese que adicionar luego un total de nueve minutos de descuento.

 

También entiendo que para la aplicación del VAR, es necesario el perfeccionamiento de los árbitros que deberán aplicar la tecnología (en esta Copa América, alternan en el manejo del VAR y en la conducción de los partidos en clara señal de experimentación). Y también creo que el árbitro no debe perder su independencia de criterio y su libertad para manejar el partido sin que, inconscientemente, esté siempre pendiente de lo que pueden señalarle desde el VAR.

 

Como toda cosa nueva, necesita perfeccionamiento y estudio hasta que se pueda llegar a una aplicación natural y racional. No todas las jugadas son pasibles de VAR y esto es lo que todos vamos a tener que entender.

 

 

Cristian y Mónica son santafesinos, de barrio Transporte, hinchas de Colón y llegaron hasta Belo Horizonte junto a su hijo Elián. “Fuimos a San Pablo a visitar a una tía y de paso nos llegamos hasta esta ciudad para ver a Argentina”, cuentan entusiasmados, varias horas antes del ingreso al Mineirao. “Es la primera vez que vamos a ver a la selección en vivo y en directo… Y a Messi, por supuesto”, señalaron en la charla con El Litoral. Son tres santafesinos que tomaron las vacaciones en este tiempo para viajar a Brasil y no perderse el partido de la selección.

 

 

Ya desde hace mucho tiempo que muchos planifican salidas en familia para ver a a la selección. Lo hemos comprobado en mundiales y Copa América. “Ver a la selección y con mi hijo, es un sueño cumplido”, es una de las tantas frases que El Litoral ha escuchado en diálogos con argentinos que viajan, algunos incorporando también al resto de la familia, máxime en estos tiempos en que la mujer se ha convertido en una futbolera más del grupo. Un ejemplo de esto, lo comprobó el enviado de El Litoral en pleno centro de Belo Horizonte, cuando se cruzó con un grupo de amigos que viven en distintos lugares del país pero que se organizaron para encontrarse en Brasil. Los hay de Mar del Plata, Tandil y hasta de Viedma. “Viajamos tres días para llegar a Salvador de Bahía, ahora vinimos para acá y luego nos vamos a Porto Alegre”. Toda una travesía, casi una aventura que se animan a llevar adelante y forjando lazos de unión familiar.

Autor:

Enrique Cruz


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