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Domingo 23.06.2019 - Última actualización - 8:34
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Un estadio de ensueño para un solo objetivo: clasificar…

Scaloni, como un "arquitecto", habló de "equipo en construcción"

Dijo también que “ni piensa” en la posibilidad de quedar afuera. Foyth entra por Pezella y es la gran sorpresa final. En el medio, tres volantes de juego y con poca marca. Todo al ataque buscando un solo objetivo: ganar.

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Foto: @Argentina




Un estadio de ensueño para un solo objetivo: clasificar… Scaloni, como un "arquitecto", habló de "equipo en construcción" Dijo también que “ni piensa” en la posibilidad de quedar afuera. Foyth entra por Pezella y es la gran sorpresa final. En el medio, tres volantes de juego y con poca marca. Todo al ataque buscando un solo objetivo: ganar. Dijo también que “ni piensa” en la posibilidad de quedar afuera. Foyth entra por Pezella y es la gran sorpresa final. En el medio, tres volantes de juego y con poca marca. Todo al ataque buscando un solo objetivo: ganar.

(Enviado Especial a Porto Alegre, Brasil)


 

La modernidad ha llegado al fútbol brasileño. Estadios modernos, amplios, en algunos casos hasta lujosos. El Arena do Gremio fue terminado hace apenas algo más de seis años: se inauguró en diciembre de 2012. Llegó para reemplazar al Olímpico de Porto Alegre, pero no en el mismo lugar. Se buscó una zona menos poblada, pero está en un lugar pobre de esta ciudad, obviamente identificada con el Gremio. Parece un plato volador, es imponente, iluminado de azul (uno de los colores, junto al negro y el blanco, de la camiseta de uno de los clubes tradicionales de esta ciudad), con una sala de conferencias realmente estupenda, con capacidad para algo más de 200 personas y que se convierte en un pequeño teatro.

 

Es todo lujo este estadio en el que entran 60.000 personas y que tiene una particularidad: una de las cabeceras presenta sólo tribunas, sin butacas. Sería algo así como el sector popular, en el que se permite que la gente vea el partido de parado, como ocurre en la totalidad de las canchas de nuestro país, pero no tanto en estos estadios modernos que Brasil ha logrado construir y renovar, empezando por el mítico Maracaná.

 

Se habla de 10.000 argentinos, pero serán muchos más. Se nota ya en el movimiento de la ciudad, por más que lejos estamos de aquellas manifestaciones interminables por las calles de Moscú, Nizhny, Kazán o San Petersburgo. Pero hay una movida importante y de todas partes y rincones de nuestro país. La ilusión no se pierde y ahí estamos, congraciados por la gran victoria –histórica por cierto- de Brasil sobre Perú, pero esperando que se den las dos cosas que se vienen pidiendo desde el miércoles: ganarle a Qatar y que Colombia no pierda con Paraguay. Si esto se da, el viernes jugamos en el Maracaná contra Venezuela, que ya ha dejado de ser sorpresa y se potencia en el fútbol como no lo logra internamente en un país signado por las divisiones.

 

Habló Scaloni. En realidad, es poco lo que deja Scaloni y a esto ya lo hemos expresado. Insiste en no referirse a la ausencia de volantes centrales de corte defensivo. Hasta parece molestarse ante la pregunta de un colega, sobre este tema, y dice que “el problema es cuando se pierde la pelota y hay que lograr el equilibrio. Eso se consigue entre todos los volantes. No es sólo el volante central el que tiene que marcar, sino que son todos los que deben colaborar”. Es cierto, no se discute, pero convengamos que por más que juntes volantes, si no hay capacidad de recuperación se hace más complicado. Amontonar volantes es una opción de estorbo, pero no implica eficacia en la recuperación.

 

Habló de Qatar ante la pregunta de El Litoral: “Es un equipo difícil, ganó la Copa de Asia, tiene opciones y variantes. Contra Paraguay tuvo la iniciativa, contra Colombia jugó a defenderse un poco más y contragolpeó. Soy un tipo de respetar a los rivales pero al margen de eso y de que el fútbol, estoy convencido, se emparejó, Qatar es un rival difícil”.

 

El colega Claudio Giglioni, de Rosario, le hizo una buena pregunta. Todos vimos a una Argentina estática en el segundo tiempo, de poca movilidad. “Es que nosotros somos un equipo de tenencia, no somos un equipo que vaya a atacar el espacio. Todo depende de cómo se quiera jugar. Yo no necesito que mis jugadores ataquen el espacio, porque tengo jugadores de buen pie y pases filtrados. Por eso no me preocupa, porque el estilo de juego es el de tenencia”.

 

Definió a la Argentina como “un equipo en construcción” y que “en esta clase de torneos, los equipos se van encontrando a medida que transcurre el campeonato”. Y dijo que “mi objetivo es que el equipo pueda jugar más minutos como aquellos 25 iniciales del segundo tiempo con Colombia” y agregó que “con Paraguay quisimos meter muchos pases filtrados y nos equivocamos mucho. Tenemos que ser más pacientes, jugar como lo hacíamos en las inferiores, con simpleza. Los mejores momentos fueron cuando pasamos la pelota sin perderla. Y a eso tenemos que apostar”.

 

Luego, otro de los colegas santafesinos que están en esta Copa América, Néstor Clivati, le hizo una comparación con lo vivido el año pasado en el Mundial. Y Scaloni respondió que “esto es diferente” y agregó que “ese equipo tenía experiencia, estaba curtido, y muchos de estos muchachos recién están empezando”, queriendo restarle presión a los jugadores, en vísperas de un partido trascendente.

 

Por último, Scaloni reconoció que “ni pienso” en quedar afuera de la Copa. Es una manera de defenderse, es cierto, pero no deja de ser una posibilidad que ojalá no nos toque atravesar ni tampoco sufrir.

 

Y Scaloni se fue, posiblemente a buscar refugio en su cuerpo técnico y en ese plantel que este domingo tiene la responsabilidad de responderle a la historia del fútbol argentino. Es cierto que con la camiseta no se gana, pero cuesta creer que Argentina, con el mejor del mundo, pueda quedarse afuera de la Copa América en primera fase. Sería todo un papelón.

 

Buen roce con la gente

 

Los argentinos le arrimaron afecto a la selección y no sólo hubo algarabía en el hotel, cuando los jugadores salían para el estadio del Inter para entrenarse, sino también en el propio Beira Río, lo cuál le cayó muy bien al plantel y devolvieron esas demostraciones.

 

El día anterior, o sea el viernes, habían cenado con los familiares. Cerca de 70 personas se acercaron a saludar a los jugadores y también ese momento fue clave, de contención y para tratar de descargar tensiones naturales por la gran presión que tendrá este plantel a partir de las 4 de la tarde de este domingo, momento en que llegará la hora de la verdad en el Arena do Gremio de Porto Alegre.

 

Su relación con Menotti

 

Scaloni no esquivó a la pregunta sobre su relación con Menotti y dijo que “el sólo hecho de saber fechacientemente que está enfermo, me exime de cualquier debate. No hay problema con él, todo lo contrario”, señaló el DT de la selección.

 

También admitió que “mantengo contactos con él, no hay ningún conflicto e insisto que, en ese sentido, no hay dificultades. Si hizo declaraciones, está en su derecho y las habrá hecho desde su casa. No necesita otra cosa que eso, no tiene nada que ver con su enfermedad”, dijo Scaloni.

Autor:

Enrique Cruz


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