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Sábado 27.07.2019 - Última actualización - 18:43
12:27

Actualmente hay 73 mujeres trans en lista de espera

Entre 2015 y 2019 se realizaron en Santa Fe 88 vaginoplastías

Sólo en dos ciudades del sur provincial, Rosario y Granadero Baigorria, se realizan las cirugías de reasignación de sexo de hombre a mujer, tanto en sectores públicos como privados. Es una práctica reconocida por todas las obras sociales desde 2012, con la sanción de la Ley de Identidad de Género.

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Foto: Archivo El Litoral

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Actualmente hay 73 mujeres trans en lista de espera Entre 2015 y 2019 se realizaron en Santa Fe 88 vaginoplastías Sólo en dos ciudades del sur provincial, Rosario y Granadero Baigorria, se realizan las cirugías de reasignación de sexo de hombre a mujer, tanto en sectores públicos como privados. Es una práctica reconocida por todas las obras sociales desde 2012, con la sanción de la Ley de Identidad de Género. Sólo en dos ciudades del sur provincial, Rosario y Granadero Baigorria, se realizan las cirugías de reasignación de sexo de hombre a mujer, tanto en sectores públicos como privados. Es una práctica reconocida por todas las obras sociales desde 2012, con la sanción de la Ley de Identidad de Género.

Lo primero para reafirmar los aspectos físicos del género que una persona autopercibe, distinto al asignado en el nacimiento, es la realización de tratamientos de hormonización durante años. En mujeres trans se administran estrógenos y antiandrógenos: estos últimos son fármacos que bloquean o reducen los efectos fisiológicos de la testosterona y se administran por vía oral. En los varones trans se coloca testorena inyectable, aunque también existen geles.


Al administrar hormonas para feminizar disminuye la masa muscular, se detiene el crecimiento del vello, la piel se vuelve más suave, disminuyen también las erecciones espontáneas y la producción de esperma. Respecto a la voz no hay cambios, pero sí se pueden hacer tratamientos con fonoaudiólogos. Al masculinizar, en cambio, crece el vello facial y corporal, aumenta la masa muscular, cesa la menstruación, se agranda el clítoris, se produce atrofia vaginal y se engrosa la voz.


Pero en los tratamientos de hormonización no termina el camino de muchas personas trans por verse como se autoperciben. Les falta la cirugía de reafirmación sexual, decisión que no es fácil. En la provincia, las cirugías de reasignación de sexo sólo se realizan en Rosario y en Granadero Baigorria —sur provincial— tanto en ámbitos públicos como privados. Únicamente se hacen vaginoplastías, es decir cambios de hombre a mujer. Las de mujer a hombre aún no se realizan (sólo Buenos Aires cuenta con muy pocos profesionales que la practican). En Santa Fe, de 10 consultas, 8 son por vaginoplastías y 2 por metaidoplastías (modelaje del clítoris hipertrofiado por hormonoterapia) o por faloplastías (confección de un neopene con prótesis).


La cirugía de reasignación de sexo es una práctica reconocida por todas las obras sociales desde 2012, con la sanción de la Ley de Identidad de Género, que incluyó la práctica dentro del Programa Médico Obligatorio (PMO).


El médico y urólogo Daniel Fernando Lizzi es uno de los dos profesionales de la provincia que realiza las cirugías de readecuación sexual. Reside en Rosario, y las lleva a cabo en ámbitos tanto públicos como privados. Fue en 2015 cuando Lizzi comenzó a realizar estas cirugías en la provincia, a nivel público (Hospital Provincial del Centenario, en Rosario) y privado (Sanatorio Americano, Hospital Español y Sanatorio de La Mujer). En total tiene 45 pacientes operadas, de distintas provincias del país y del exterior. Todas con resultado satisfactorio: las pacientes están felices de su cambio y de poder disfrutar su nueva genitalidad. 


El otro profesional es Aníbal Obaid, cirujano plástico. Su primera vaginoplastía fue realizada en 2015, y hasta el momento lleva realizadas 43 (también en el sector público y en el privado). En lista de espera por estas cirugías, el total de pacientes asciende a 25. En una entrevista con El Litoral, el Dr. Lizzi explicó en qué consisten las operaciones de reasignación de sexo.

 

Foto: Infografía El Litoral

 


—¿Cuál es el planteo del o de la paciente trans en la primera visita? ¿Qué piden y por qué?

 


—En la primera visita, los pacientes plantean que quieren completar su proceso de adecuación corporal con el cambio a nivel de sus genitales. Muchos vienen derivados por su médico de cabecera, habitualmente es el endocrinólogo que los hormoniza, mientras que otros pacientes consultan de manera espontánea. Solicitan que se les explique cómo va a ser el proceso de la cirugía, las probables complicaciones y el tiempo quirúrgico, y cuánto tiempo tardará su recuperación. Es frecuente también que pregunten cómo va a ser su sexualidad después de la cirugía, cambios, sensaciones, placer, orgasmos.


La cirugía es la etapa final de un largo proceso, donde la anatomía se adecuará a su género. Son pacientes que presentan un trastorno de la imagen de su cuerpo y ya no desean verse como se ven (con los genitales con que han nacido) y deciden operarse para adecuar su aspecto. Un 80% consulta para la realización de una vaginoplastía, mientras que el 20% restante para faloplastía o metaidoplastía.


—Antes de la cirugía, ¿reciben algún tipo de asistencia psicológica?


—Sí. Desde ya es lo más recomendable. Lo ideal sería que las pacientes estén bajo asistencia psicológica, pues el impacto del día después de la cirugía es muy fuerte emocionalmente. Y este impacto es más y mejor tolerado en aquellas pacientes que han tenido asistencia psicológica previa. 


—¿Existen casos de arrepentimiento antes o después de la cirugía?


—Sí, está descripto en la literatura internacional, aunque en mi casuística la gran mayoría de las pacientes, al llegar con asistencia psicológica previa y con toda la información necesaria, están muy seguras de lo que quieren, sin presentar dudas. Yo no he tenido pacientes arrepentidas.

 

 

—¿En qué consiste la vaginoplastía?

 


—Hay dos técnicas: la técnica de Mac Millan, un procedimiento en el cual se realiza la extirpación del pene, conservando un segmento del glande para crear el neo clítoris, y se extraen los testículos (si no se ha realizado en un procedimiento quirúrgico previo). Posteriormente, la piel del pene y escroto se modela y se construye un tubo que dará origen a la neo vagina y adaptando la uretra a su nueva ubicación para poder orinar sin dificultad y de forma sentada. Y la técnica con intestino: aquí se realiza una neo vagina a partir de un segmento de colon. Es una técnica más compleja y de mayor duración de tiempo quirúrgico. Solamente se utiliza en casos muy seleccionados.


—¿Cuánto dura? ¿Hay condiciones especiales para llevarla a cabo?


—Actualmente, con el perfeccionamiento de la técnica que utilizo, la duración de la cirugía es de alrededor de 4 horas, aunque a veces menos. El tiempo quirúrgico es muy importante, ya que a mayor tiempo de cirugía aumentan las probabilidades de lesiones neurálgicas (o de los nervios) en los miembros inferiores debido a la posición en la que debe estar ubicada la paciente. Para poder acceder a la cirugía se realizan estudios pre quirúrgicos que consisten en análisis completos de sangre, evaluación cardiológica y preanestésica. Pacientes HIV positivas, o con hepatitis B-C o alguna otra enfermedad infecto-contagiosa se solicita evaluación por su infectólogo de cabecera.


—¿Cómo es el post operatorio?


—El post operatorio completo es de unos 60 días, alrededor de 4 días de internación en sala general con sonda vesical para derivar la orina, y al día 10 se retira la sonda. A las 2 semanas se retira un tapón vaginal dejado en la cirugía para fijar las paredes laterales de la misma y se comienza con calibraciones vaginales con tutores teflonados. Los mismos van progresivamente aumentando el diámetro para darle a la neovagina profundidad y dimensiones adecuadas, para poder mantener actividad sexual después del día 60. No es un post operatorio doloroso, sí molesto, por la presencia de la sonda y el tapón vaginal.


—¿Tiene pacientes en lista de espera?  


—Tengo 48 pacientes en lista de espera (entre el ámbito público y privado), 3 de ellas del extranjero. Las pacientes en lista de espera para su cirugía a nivel público carecen de obra social. Es un trabajo que realizo ad honorem. 


—Por el momento no se realizan en Santa Fe, pero ¿cómo es la cirugía de mujer a varón?


—Las metaidoplastías o las faloplastías yo no las estoy realizando aún, aunque he participado en Chile junto a Mac Millan en 3 cirugías de este tipo. Es de mi interés completar la capacitación en San Pablo (Brasil) para realizarlas aquí. De todos modos, puedo decir que son menos frecuentes por ahora y que son la última fase de readecuación de género de mujer a hombre luego de la extirpación de mamas, útero, ovarios y trompas de Falopio. Lo que se hace es confeccionar un neo pene que incluye prótesis peneana y testicular o el modelaje del clítoris hipertrofiado.


—¿A futuro podría pensarse en la posibilidad de trasplantes de pene, o sería imposible?


—Es algo que hoy no podría responder. Se han reportado casos muy esporádicos en la literatura mundial, que han sido noticia. Pero quién dice que la ciencia evolucione y logremos hacerlo de forma cotidiana.

 

Volver a nacer a los 34 años

 

Foto: Archivo El Litoral

 


Por Alejandra Ironici (*)

 


“La cirugía de afirmación del género (no de reasignación porque no se usa más) significó en mi vida un antes y un después. Fue dejar atrás una vida de angustias, de discriminación, de sufrimientos; dejar atrás mis amores no correspondidos y empezar a sentir que mi cuerpo buscaba encontrarse a sí mismo. Significó sentir que no iba a sufrir más burlas hacia mi persona, ni hostigamientos; que dejaba atrás parte de mi vida y que volvía a nacer; que empezaba a caminar después de mis 34 años... En definitiva, que me daba lo que el espejo reflejaba: Alejandra.


Después de 10 años de tratamiento de hormonización, me operaron el 18 de mayo de 2012, en La Plata. Estuve 45 días internada luego de la cirugía y 15 días de pos operatorio. Nunca tuve miedo a la cirugía. Siempre fui por mi destino y seguí lo que sentían mi corazón, mi pensamiento y mi alma; era eso lo que quería toda mi vida: sentirme y amar como toda mujer, entregarme a alguien tal cual era. Mis miedos pasaban más por si en algún momento alguien se enamoraría de mí, no por operarme sino por quién era.


Mi consejo a todas aquellas mujeres trans es que sean felices, que no se dejen persuadir por nadie, que disfruten y vivan libremente su sexualidad, bien y con responsabilidad. Porque lo peor es vivir engañado y engañando a quienes los quieren y aman de verdad; que si vivís en el clóset, a la larga o la corta eso termina por asfixiarte y matando lentamente.

 

(*) Primera mujer trans que recibió por vía administrativa su DNI en el que se le respeta su identidad de género, la primera de la provincia en acceder a un empleo público y en realizarse la operación de reasignación de género.

Autor:

Mónica Ritacca




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