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Sábado 27.07.2019 - Última actualización - 18:18
18:14

Peisadillas

Bombón hace sino

Marcos Camino y Rubén “Cacho” Deicas. <strong>Foto:</strong> Ilustración Lucas CejasMarcos Camino y Rubén “Cacho” Deicas.
Foto: Ilustración Lucas Cejas

Foto: Ilustración Lucas Cejas



Peisadillas Bombón hace sino

Carlos Mario Peisojovich (El Peiso)


Mis sueños transitorios y fugitivos; celestiales de selenita condición; fisgones de profesión y curiosos por oficio, van hurgando en mi memoria huidiza, buscando entre mis sueños risueños, a veces huraños y ya arrugados por los años. En mi vocación de soñador consuetudinario, hago el intento, sin desfallecer, para ir editorializando los re-cuerdos y potenciando las re-locas reminiscencias que proliferan azarosas en mi ya desgobernada y casi anárquica memoria. La acción de ordenar los sueños no es fácil, ellos son etéreos, insustanciales. La memoria es megalómana, tiende a maximizar, a engrandecer, a agigantar lo pequeño y nimio para convertir un simple hecho en algo grandilocuente, titánico y ampuloso. Son los juegos de la memoria, unos se esconden en la oscuridad por años y reflotan en algún momento o nunca, y hay otros recuerdos que nos acompañan siempre, y que con el paso de los años se enriquecen, florecen, sufren transformaciones coloridas, se amalgaman y atraen, como un magneto, elementos que los enjoyan y van pariendo otros pequeñísimos recuerdos que a su vez desencadenan una serie de evocaciones alternas que se añaden y enredan a otros, que hacen de sí ya no solo una anécdota o simple remembranza, sino una rica historia para compartir.


Todos estos recuerdos devenidos en historias tienen un comienzo, y el origen de esta Peisadilla tiene una introducción matizada de acordes de acordeón, tumbadoras y timbales.


A finales de la década del sesenta y principios de los años setenta, en las radios santafesinas comienzan a escucharse los sonidos de las primeras cumbias interpretadas por conjuntos locales, como también los sonidos tropicales de los grupos colombianos como el “Cuarteto Imperial”, entre los más renombrados, o el multinacional grupo creado en la ciudad de La Plata, “Los Wawancó”, por muchos considerados los primeros exponentes de la cumbia por los lares del sur.


En el ‘72 seis músicos santafesinos se reunirían para crear un grupo que sería la base de lo que años después se convertirían en “Los Palmeras”; el nombre le viene de su primer vocalista, Yuli, que usaba el seudónimo de “Yuli Palmeras”; negociaciones mediante, se quedarían con el nombre “Sexteto Palmeras”. A los meses se unió el acordeonista Marcos Camino, que luego sería su director, y pasan a llamarse “Grupo Palmeras”. Con el tiempo la gente los terminaría bautizando simplemente “Los Palmeras”, nombre con el que pasarían a la fama y posteriormente al reconocimiento. Después del año 78 se sumaría Rubén “Cacho” Deicas, quien marcaría la impronta de su caudalosa voz; voz que desde hace más de 40 años es el sello característico del grupo.


La palabra “Sino” utilizada como sustantivo significa ventura, predestinación, hado. Proviene de la palabra latina “signum”, que significa señal, presagio, es decir, algo ineludible, que no se puede evitar. Los Palmeras estaban destinados a triunfar, a base de trabajo, constancia, sacrificio y gestión responsable.


Marcos Camino, Cacho Deicas y sus músicos llevan más de 40 años juntos, en la dédada del 80’ impusieron lo que sería casi un himno: “La suavecita”. Corre una anécdota, contada por el propio Marcos, dice que en una fiesta por el Litoral argentino, el jefe comunal le pidió que tocasen solamente esa canción en toda la presentación; terminaba “La suavecita” y comenzaban a tocarla otra vez, así por 45 minutos. Si bien ya tenían muchos temas exitosos a nivel nacional, fue con el “Bombón asesino” cuando pegan el salto absoluto de popularidad, no por lo que ellos venían haciendo de hacía tiempo, reconocidos y respetados en el circuito de la música tropical, sino a nivel colectivo, saltando las capas sociales del público habitual de la cumbia, consumida preferentemente por la población de bajos recursos y hasta menospreciada por la gran mayoría de los exponentes de otros estilos musicales. Es con el “Bombón” que la gente se enteró que la cumbia era alegría, era festejo, era baile y era para todos. Meteóricamente fueron lanzados al estrellato nacional e internacional; muchos de los que antes ignoraban la música tropical y a Los Palmeras en particular, comenzaron a cantar sus canciones y a sentirse atraídos por el gran repertorio de Los Palmeras. Pero ellos fueron más allá, y nos conmovieron, no sólo a santa Fe, sino a todo el país, recorriendo con la Filarmónica e intrepretando todas sus joyas musicales con los arreglos y la dirección del Maestro Rubén Carughi. Es emocionante ver al coro y a los músicos de la Filarmónica emocionarse y cantar cada uno de los temas de Los Palmeras como si estuvieran en el más popular de los bailes de cumbia. Pero ellos siguen haciendo historia, el espíritu inquieto de sus integrantes nunca deja de moverse al sonar de los timbales, artistas del rock, del folklore y de la música popular, disfrutan en los estudios de grabación meta bailoteo y regalando sonrisas y camaradería juntos a ellos. Artistas de la talla de Andrés Calamaro, Soledad, Marcela Morelo, Coti Sorokin, La Mona Giménez y Axel le dieron otra vuelta de tuerca al camino plagado de éxitos y satisfacciones.


Ellos regalan música y alegría, miles y miles de sus fanáticos y seguidores saben qué es lo que quiere la Chola; que para saber bailar la cumbia hay que mirarla, seguirla y acosarla, porque la cumbia se tiene que bailar suavecita, abriendo los brazos y que por más que sean del negro y parranderos, sufren el embrujo de su amor, y que teniendo una doble vida, aun no pueden olvidarla, ya que aprenderán a llorar, con esa cumbia sobre el mar, mirando a esa perra por primera vez, moviendo ese bombón asesino, sin diferencias, porque ellos son la cumbia de la gran bestia Pop. Ellos son representantes y embajadores de nuestra música, ellos son Santa Fe, ellos son el Puente Colgante, los alfajores y el liso. Son la cumbia, son Los Palmeras.




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