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Martes 30.07.2019 - Última actualización - 6:53
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Dos robos en dos meses

Nuestra Casa, un espacio de contención que pide apoyo

Es el centro de día de la asociación civil Generar, donde se aborda, entre capacitación y talleres, la violencia de género. Su presidenta Liliana Loyola, repasa la historia de la institución y los temas que le dieron origen.

El taller de cocina funciona dos veces por semana y permite aprender nuevas técnicas además de posibilitar una salida laboral. <strong>Foto:</strong> Guillermo Di SalvatoreEl taller de cocina funciona dos veces por semana y permite aprender nuevas técnicas además de posibilitar una salida laboral.
Foto: Guillermo Di Salvatore

Foto: Guillermo Di Salvatore



Dos robos en dos meses Nuestra Casa, un espacio de contención que pide apoyo Es el centro de día de la asociación civil Generar, donde se aborda, entre capacitación y talleres, la violencia de género. Su presidenta Liliana Loyola, repasa la historia de la institución y los temas que le dieron origen. Es el centro de día de la asociación civil Generar, donde se aborda, entre capacitación y talleres, la violencia de género. Su presidenta Liliana Loyola, repasa la historia de la institución y los temas que le dieron origen.

El miércoles en Nuestra Casa se cocinaron tacos. La frase podría corresponder a cualquier vecino o vecina que haya decidido innovar en su rutina gastronómica. Pero no: “Nuestra Casa” es el centro de día de la asociación civil Generar que funciona desde hace tres años en 4 de Enero 6681 y contiene en sus talleres a un centenar de mujeres de todas las edades y de distintos barrios de la ciudad, para brindar, además de pautas para una posible salida laboral, herramientas para abordar la violencia de género.

 

El taller de cocina es uno de los que se concreta en el edificio enclavado en barrio Belgrano y ese día, para poder preparar la masa de los tacos hubo que salir a comprar harina, un dato que podría ser menor pero que, como se verá, tiene enorme relevancia. Es que el fin de semana largo del 9 de julio, desconocidos ingresaron al edificio y se llevaron todo lo que pudieron, incluida la mercadería (harina, azúcar, yerba, huevos) que se utilizan para la cocina, pero también insumos para los talleres de fotografía (una cámara profesional que se compró en 2018 con la asignación del programa Ingenia), tres cabinas para estética de uñas (flamantes, recién adquiridas), enseres de cocina, una netbook, la bicicleta que iba a ser sorteada en agosto, y una larguísima lista de elementos.

 

Es el segundo robo en dos meses. El primero fue a principios de mayo, pero en este caso hubo un ensañamiento mayor: una puerta rota y otros daños sorprendieron a las referentes de la casa que ahora decidieron instalar una alarma con monitoreo y salieron a pedir colaboración a la comunidad (ver aparte).

 

La institución funciona de lunes a viernes, de 9 a 12 y de 14.30 a 17.30 y está abierta en esos horarios para mujeres del mismo barrio pero también de San Agustín, Loyola, Santo Tomé, Centenario y de tantos otros puntos de la ciudad y la zona.

 

Es una casa donde “todas pueden sentirse parte”, asegura Antonella Valdes, trabajadora social, una de las integrantes del equipo junto a su par Mariana Suárez, las psicólogas Fiorella Giorgi y Carolina Bengochea, y la abogada Belén Haller. Ellas componen el plantel profesional junto con el personal administrativo y las talleristas. Como Graciela, la “profe” que el miércoles estaba a cargo del grupo de cocina, donde la práctica semanal termina, en más de un caso, en un emprendimiento personal: varias de las integrantes del taller aprenden y luego fabrican alimentos para la venta.

 

Un largo proceso

 

Liliana Loyola preside la asociación civil Generar que tiene personería jurídica desde el año 2008 pero fue creada mucho antes, desde que se consideró necesario “visibilizar temas como la violencia de género que siempre estuvo en primer lugar, el abuso sexual infantil y la trata de personas, tema que logramos instalar y en el que llegamos a impulsar la creación de una unidad específica”.

 

El primer espacio de Generar fue en calle Crespo y Rivadavia, donde se hacía asesoramiento, acompañamiento y capacitación. “Pero para nosotras fue un impacto terrible lo que pasó en aquella Semana Santa de 2013 en Santa Fe, cuando hubo tres mujeres quemadas, y a eso se sumó el acompañamiento a Susana Montes (cuya hija, Griselda Correa, fue asesinada en agosto de 2013). Eso nos motivó a pensar desde dónde podíamos generar una acción de mayor impacto”.

 

“Nos involucramos mucho porque consideramos que no se cumplía con la ley de violencia familiar y no se asignaba presupuesto a esa problemática. Fue así como luchamos por la adhesión de la provincia a la ley nacional, que se logró, y luego tuvo mucho impacto el acto que hicimos en la plaza 25 de mayo en 2014 donde plantamos 27 cruces por femicidios, un concepto que todavía no estaba en la ley”, explica Loyola.

 

Ahí se empezó a gestar la alternativa, que está en la ley, de un centro de día para mujeres en situación de violencia “que no es un hogar donde las mujeres van a pernoctar en el momento en que toman la decisión de huir de su casa, sino que es un espacio de acompañamiento en ese proceso complejo, difícil, doloroso, lento que es fortalecerse cuando se ha tomado la decisión de cortar una relación violenta”.

 

Sin embargo, algunas mujeres que estuvieron en los hogares de contención después conectan con Nuestra Casa y continúan allí “porque trabajamos en forma coordinada con los organismos del Estado, aunque entendemos que no vamos a reemplazar al Estado”. En la casa se realizan entrevistas y se deriva a las áreas específicas para que se gestionen las decisiones correspondientes, sea el botón de pánico o una medida de distancia.

 

El trabajo continúa con el acompañamiento del equipo interdisciplinario. “Muchas mujeres no tienen internalizado que padecen violencia. No piensan que es violencia económica que su marido o su pareja les saquen la tarjeta para cobrar la Asignación Universal, la cobre él y se quede con la plata”. “Todo eso lleva tiempo” -reconoce Loyola-. y para eso están los talleres que son de formación laboral “pero también de empoderamiento y socialización donde se logran espacios de pertenencia”.

 

“Por mi, por todas”, dice uno de los carteles que, más que ornamentar, interpela desde las paredes de Nuestra Casa. “Sin ESI no hay ni una menos”, advierte otro, justo al lado de una lista de leyes que contemplan los derechos de las mujeres. Porque en ese espacio, el aprendizaje de un oficio es apenas una parte de la tarea que tiene como objetivo recuperar la dignidad.

 

Talleres

 

Fotografía (lunes y jueves por la mañana), Estética (martes y jueves por la tarde), Cocina (miércoles y viernes de mañana), y Artesanías (martes por la mañana y miércoles por la tarde).

 

Cómo colaborar

 

- A través de donaciones de electrodomésticos (estufa, ventilador, cafetera, pava eléctrica, balanza digital, minipimer, batidora, procesadora y pastalinda), enseres de cocina (termos, pava, jarros, ollas diversos tamaños, sartén, platos, tazas, cubiertos, moldes y fuentes para horno), elementos de botiquín y de oficina (notebook, impresora, monitor, abrochadora y resmas de papel).

- Cuota bimestral de $ 200.

- Bono contribución de $ 100.

- Eventos: el 8 de agosto se hará una venta de pastas frescas y para el 14 de septiembre está previsto un té bingo.

Nuestra Casa está en 4 de Enero 6681, tel. 4695926, en Facebook e Instagram: generarsantafe.

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