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Lunes 05.08.2019
8:58

NUEVO CICLO

"La conjura de los necios" en el Taller de Lectura del Germano

Ignatius Reilly, el personaje de la novela “La conjura de los necios”, según la ilustración de una de las portadas del libro. <strong>Foto:</strong> Gentileza organizadoresIgnatius Reilly, el personaje de la novela “La conjura de los necios”, según la ilustración de una de las portadas del libro.
Foto: Gentileza organizadores

Foto: Gentileza organizadores



NUEVO CICLO "La conjura de los necios" en el Taller de Lectura del Germano

 

A partir del 14 de agosto comenzará un nuevo ciclo en el Grupo de Lectura del Instituto Argentino-Germano, cuando se prevé concluir con “Don Quijote de la Mancha” e iniciar, en la primera hora de cada reunión de los miércoles a las 17.30, con la lectura de la novela “La conjura de los necios”, de John Kennedy Toole. Como siempre, en la segunda hora de cada sesión se leerán cuentos, ensayos y poesías.

 

“La conjura de los necios” es una novela inclasificable, ligada a cierta tradición picaresca, filtrada por las culturas y contraculturas actuales. Desfilan por ella una galería inolvidable de personales, a la cabeza de quienes marcha el mayor antihéroe que haya inventado la literatura contemporánea, Ignatius Reilly, devoto de Boecio, rebelde a todos los manifiestos, consignas, correcciones políticas y expresiones éticas y estéticas de la modernidad. Y alrededor de ellos brilla el principal personaje: Nueva Orleans, esa ciudad que según preconiza un epígrafe de la novela pareciera en el Nuevo Mundo formar parte del Mediterráneo y de la civilización helenística.

 

La historia misma de “La conjura de los necios” es novelesca. Su autor, John Kennedy Toole nació en Nueva Orleans en 1937; estudió en Nueva York, fue profesor e hizo su servicio militar enseñando inglés en Puerto Rico, donde empezó a escribir su gran novela. De regreso a su tierra intentó infructuosamente publicar su obra, y ante las negativas empezó a dar signos de depresión y paranoia. Le habían robado su novela, aseguraba. Finalmente, en 1969, a los 31 años, se peleó con su madre, abandonó el trabajo y vagabundeó con su auto durante semanas. Un día dejó la ruta, se internó en un camino lateral y se suicidó. Y fue gracias a la tenacidad y a la entrega de su madre, Thelma, que la novela llegaría a nosotros.

 

Durante años Thelma envió la única copia de “La conjura de los necios” a las mayores editoriales de los Estados Unidos, teniendo a menudo que insistir para que le devolvieran el manuscrito, que no pocas veces corrió el riesgo de perderse. Algunas de esas editoriales tuvieron la gentileza de agregar algún comentario a sus negativas de publicación, tipo: “La novela tiene estilo literario, pero las novelas cómicas no se venden”.

 

Thelma persistió hasta “acosar” un día al escritor Walker Percy, que acababa de ganar un premio importante y estaba dando un seminario en la Universidad de Loyola. Lo llamó por teléfono, sin éxito. Y entonces obligó a su hermano a disfrazarse de chofer y se calzó sus mejores galas, “con una buena dosis de polvos para el acabado final”, como cuenta Cory Maclauchlin en su biografía de Kennedy Toole. A Percy, esa emperifollada señora mayor le pareció una descendiente de alguna vieja familia sureña que hubiera conseguido mantener una parcela de plantación de algodón o de café. La anciana le entregó el paquete atado con sogas sin que Percy, caballero sureño al fin y al cabo, atinara a rechazarlo. Cuando llegó a su casa dejó el paquete librado al juicio de su esposa. Días después ella le dijo que valía la pena que leyera esos papeles. Percy declararía que leyó la novela con una constante incredulidad: “No era posible que fuera tan buena”.
Percy envió después el manuscrito al director de publicaciones de la Universidad de Loyola, y los dos primeros capítulos se publicaron en la New Orleans Review. Fue el primer paso hacia la publicación completa en la Universidad de Louisiana, en 1980. Pronto la crítica comenzó a repetir como un loro que esta novela era comparable a las obras de Dickens, Cervantes, Joyce, Rabelais, Chaucer, Shakespeare y Waugh. Desde entonces no ha dejado de ser con justicia un best-seller en todo el mundo. En 1981 se le otorgó el Premio Pulitzer. Lo recibió, radiante, Thelma.

 

Los miércoles

 

Las reuniones del Grupo de Lectura del Instituto Argentino Germano, bajo la coordinación del escritor y crítico Enrique Butti, se realizan todos los miércoles, a las 17.30, en Juan de Garay 2957. Los interesados pueden inscribirse llamando al teléfono 459-2248, de lunes a viernes, de 16.30 a 20.30.

 


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