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Sábado 10.08.2019 - Última actualización - 7:12
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Una aventura de emprendedorismo Made in Argentina

Por la celiaquía de sus hermanos creó galletas sin TACC, y hoy son un boom

Verónica Smith ideó hace unos años una línea de galletitas sin Trigo, Avena, Cebada y Centeno (TACC) para celíacos. Hoy llegan a las principales provincias del país y están en las góndolas de los grandes hipermercados. Hay proyectos para exportarlas. Dio una charla en el lanzamiento de Innpacta 2019.

 <strong>Foto:</strong> Gentileza
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Una aventura de emprendedorismo Made in Argentina Por la celiaquía de sus hermanos creó galletas sin TACC, y hoy son un boom Verónica Smith ideó hace unos años una línea de galletitas sin Trigo, Avena, Cebada y Centeno (TACC) para celíacos. Hoy llegan a las principales provincias del país y están en las góndolas de los grandes hipermercados. Hay proyectos para exportarlas. Dio una charla en el lanzamiento de Innpacta 2019. Verónica Smith ideó hace unos años una línea de galletitas sin Trigo, Avena, Cebada y Centeno (TACC) para celíacos. Hoy llegan a las principales provincias del país y están en las góndolas de los grandes hipermercados. Hay proyectos para exportarlas. Dio una charla en el lanzamiento de Innpacta 2019.

“Hoy mis hermanos se ríen, ya están un poco cansados de que los mencionen”, bromea al teléfono Verónica Smith (43), emprendedora del barrio de Belgrano (CABA). Su pasión por la pastelería y ese hecho familiar la motivaron para lanzarse a la inquietante aventura del emprendedorismo. Así, creó una línea de galletas para celíacos (sin TACC, es decir sin Trigo, Avena, Cebada y Centeno, cereales que contienen gluten y que las personas con celiaquía deben evitar en sus dietas).


Sus productos, como ocurre pocas veces, se convirtieron en un boom de inmediato: ya se distribuyen en las góndolas de las principales cadenas de hipermercados del país (en la provincia, llegan a Rosario), y hay proyectos para exportar las galletas a países limítrofes (Uruguay, Chile, Paraguay), y e incluso a Estados Unidos. 


“Nina Felicidad” se llama la marca de esta empresa que nació como un start up —proyecto emprendedor pequeño pero que sube de rango una vez que crece—, que al principio arrancó con tres líneas de galletas y hoy llegó a nueve, todas sin gluten y llenas de sabores caseros: canela, chocolate, arándanos rojos, free (sin azúcar) más los sabores clásicos.


La iniciativa creció, y creció mucho: “El salto creo que fue pasar a otro tipo de superficies, a supermercados, porque son otros volúmenes. Desde hace un año que estamos en las principales firmas. Los procesos de ingreso en las góndolas son lentos y no es fácil: hay que soportar la financiación, las entregas que te piden, con todos los controles sobre el producto, etc.”, le contó Smith a El Litoral.

 

Durante el lanzamiento de Innpacta 2019 -que impulsó Cervecería Santa Fe y Endeavor—, Smith visitó la ciudad para contar su experiencia como fundadora de "Nina Felicidad" a los emprendedores locales.Foto: Pablo Aguirre



Cómo surgió


La emprendedora trabajaba en marketing digital y en áreas relacionadas con la tecnología. Pero su pasión era cocinar pasteles, y también estaba presente ese excitante desafío de lanzarse a tener algo propio. “Haciendo un curso de pastelería me dio un ‘patatús’ al hígado, y me di cuenta de todo lo malo que estaba consumiendo: harinas, grasas. Entonces, uno de mis hermanos celíacos me dice: ‘Ponete a hacer algo para celíacos porque en las góndolas hay muy poco; sólo nos queda tener que ir a las dietéticas’”, relató. Esa fue la génesis de todo.

 

Lo que se busca es que el producto sea accesible al consumo masivo. “Y que la gente no deba ir a las dietéticas (mis hermanos celíacos no iban). Que no está mal (ir a una dietética), pero por los criterios de consumo de hoy la gente busca todo en un solo lugar, en un súper. Entonces, una de las claves fue lograr que el producto tenga acceso (al público) en forma más directa, desde las góndolas”, explicó la emprendedora. 


Smith asegura que las galletitas —en sus distintas líneas— son ricas para cualquiera, independientemente de que las consuman las personas con celiaquía. “No sólo consumen cosas sin harina los celíacos: lo hacen las personas que empiezan una dieta, o quienes tienen tendencia a colesterol alto”. Y habló del concepto de “etiqueta limpia” de sus galletas: “Es decir, no hay colorantes, ni conservantes ni grasas hidrogenadas. Las galletas se hacen con productos frescos, como el limón que es genuino. El azúcar que se utiliza es orgánica. Se trata de no ‘ensuciar’ el producto con cosas que se usan en las grandes industrias para abaratar costos”.

 

Y puso un ejemplo que intenta diferencia a “Nina Felicidad” con otros alimentos de los llamados saludables: “El alfajor de arroz es un producto con una oferta saturada. Pero no tiene demasiada elaboración, de pastelería no tiene mucho. En cambio, nuestras galletas están dentro de lo que lo que sería la pastelería tradicional, pero con la ventaja de que no tienen TACC”. 


El proceso de producción


“No estuve en mi casa cocinando todo el día, haciendo galletas y vendiendo —aclaró la emprendedora—, pero fue un proceso semimanual”. En el principio del emprendimiento, el lugar para elaborar las galletitas fue una fábrica que se alquiló por dos años (cocinar para celíacos tiene muchos condicionamientos y controles, para evitar la contaminación cruzada). Las galletas se amasaban con un rodillo a mano, se cortaban una por una y se ponían en una bandeja.


“Ahora tenemos una máquina que hace todo eso”, cuenta Smith. “Antes metíamos (al horno) de a seis bandejas; hoy van 70 bandejas en una tanda de horno. Se industrializó, pero ojo: sigue siendo todo semimanual. Hay una persona que hace la mezcla, y a mano pasa los huevos, y pesa el azúcar, y revuelve, etc.”. La empresa salió al mercado con todo. Hoy tiene gente en cada una de las instancias de la cadena de elaboración y distribución.


¿El secreto del éxito? “Ganas e incentivo todo el tiempo. Pero principalmente, mucha ‘garra’”, no duda en afirmar. “Creo que para la cocina hay recetas y fórmulas, pero para la vida y para aprender, no. Se va aprendiendo todo el tiempo: si hay humedad ambiente, eso te puede cambiar la forma de elaborar. También determinada temperatura del día. Esos factores se van aprendiendo. De todos modos se puede hacer una planificación de negocios, y llevarlo adelante”, dice la emprendedora. 

 

Las claves


Para sostener en el tiempo un emprendimiento “hay que ponerle mucha garra”, insistió en ese concepto Smith. “Algunos hablan de pasión: yo creo que se trata de mucho temple, porque ‘cualquier viento te voltea’. Hay que tener cierta frialdad para manejarse en el mercado, y más en un país como el nuestro donde las reglas del juego cambian constantemente, y eso dificulta planificar a largo plazo. Hay que estar todos los días diciendo: ‘Bueno, seguimos, seguimos y seguimos’. Eso implica mucho compromiso y temple”.

 

“Para sostener en el tiempo un emprendimiento hay que ponerle mucha garra. Hay que estar todos los días diciendo: ‘Bueno, seguimos, seguimos y seguimos’. Eso implica compromiso y temple”, asegura Smith.


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