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Lunes 19.08.2019 - Última actualización - 12:48
12:47

Un paso en falso en Rosario que no se debe permitir

Unión trastabilló en lo que nunca negocia: su capacidad de lucha

Esas fueron las “cosas que no me gustaron” de las que habló el técnico. Un rival lo puede superar jugando mejor, pero nunca “comiéndoselo” en la cancha como ocurrió el sábado. La respuesta a la adversidad y el amor propio siempre fueron un sello, pero esta vez no aparecieron.

La imagen de la derrota. Bou, Acevedo, Corvalán, Moyano, Bonifacio, Troyansky y Méndez se retiran del campo de juego luego del 0-2. La imagen es elocuente de la desazón que quedó después de un flojísimo trabajo. <strong>Foto:</strong> Marcelo ManeraLa imagen de la derrota. Bou, Acevedo, Corvalán, Moyano, Bonifacio, Troyansky y Méndez se retiran del campo de juego luego del 0-2. La imagen es elocuente de la desazón que quedó después de un flojísimo trabajo.
Foto: Marcelo Manera

Foto: Marcelo Manera



Un paso en falso en Rosario que no se debe permitir Unión trastabilló en lo que nunca negocia: su capacidad de lucha Esas fueron las “cosas que no me gustaron” de las que habló el técnico. Un rival lo puede superar jugando mejor, pero nunca “comiéndoselo” en la cancha como ocurrió el sábado. La respuesta a la adversidad y el amor propio siempre fueron un sello, pero esta vez no aparecieron. Esas fueron las “cosas que no me gustaron” de las que habló el técnico. Un rival lo puede superar jugando mejor, pero nunca “comiéndoselo” en la cancha como ocurrió el sábado. La respuesta a la adversidad y el amor propio siempre fueron un sello, pero esta vez no aparecieron.

(Enviado Especial a Rosario)

 

Muchos hinchas de Unión pensarán hoy, por esto que un solo resultado cambia y condiciona la óptica del análisis que se hace de un equipo o de un jugador, que se extraña a Fragapane, Zabala y Mauro Pittón. Y para colmo de “males”, Acevedo no juega de titular. Conclusión: casi todos los volantes que formaron parte de un equipo que en ese sector se repetía de memoria, ya no están; y el único que quedó, al menos hasta ahora, es suplente.


Desde ya que no será sencillo que se reemplace a Zabala y a Fragapane porque se amoldaron enseguida al juego del equipo, entendieron lo que les pedía el técnico y marcaron goles. Tampoco será fácil que alguien pueda suplir lo que aportaba un Mauro Pittón al que Madelón moldeó durante varios años de trabajo. El mayor pecado se cometió con Fragapane, por no renovarle el contrato. Pero en su lugar llegó un jugador como Gabriel Carabajal, que está en condiciones no sólo de hacerlo olvidar sino también de superarlo.


Los dos primeros partidos dejaron buenas sensaciones. Hoy, es cierto que Racing y Defensa y Justicia no son ni la sombra del torneo pasado (campeón y subcampeón, respectivamente), pero a priori no era beneficioso el comienzo del campeonato para Unión y la cosecha de resultados, en esos dos primeros encuentros, fue buena. Con Racing, hubo un libreto que se cumplió a medias (bien en lo defensivo y casi inexistente en lo ofensivo) y frente a Defensa, se vieron pasajes interesantes y la victoria resultó inobjetable.


El problema fue el sábado. No tanto por la derrota en sí, sino por la respuesta que tuvo el equipo y por esa ausencia y falta de reacción que lo llevó a ser ampliamente desbordado por el adversario.


No es que Unión haya ido con un libreto defensivo como el que tuvo ante Racing, porque en ese partido en Avellaneda, el equipo hizo muy bien esa parte de la estrategia, con mucho sacrificio y entrega. El problema es que, en Rosario, ni siquiera se supo a qué quiso jugar y dónde lo quiso plantear porque lo de Unión fue indescifrable, neutro, flácido, de una levedad tal que molestó mucho a su entrenador, quien luego del partido prefirió pasar largos minutos en soledad y fuera del vestuario para no decir algo de lo cuál después se tenga que arrepentir.


“Esto ya no tiene arreglo”, dijo Madelón. Y sí, es así. Pero de ninguna manera se puede soslayar este partido, sino que hay que hurgar urgentemente en lo que pasó para que no vuelva a suceder. Aún jugando mal —algo que puede ocurrir—, si Unión se distinguió siempre por algo fue por esa sensación de que la capacidad de lucha se mantenía intacta en la adversidad. El sábado no. Unión pareció un equipo rápidamente entregado y sin reacción. Por eso el enojo del técnico.


El correr de los partidos hará que se puedan sacar conclusiones válidas sobre el potencial. Si bien se han ido jugadores importantes, llegaron otros que también lo son. Por ejemplo, Carabajal y Bou, a priori, vinieron a jerarquizar al equipo, a darle un salto de calidad. Cavallaro también está en condiciones de sumarse a este grupo, pero todavía no jugó y hay que ver de qué manera lo hace jugar Madelón, teniendo en cuenta que sus características son las de un enganche o un media punta, funciones que no son habituales en el esquema del técnico tatengue.


Después, Bonifacio, Jalil Elías y Milo deberán demostrar también si pueden aportar soluciones. Pero de lo que no hay dudas, es que todos los que llegaron (falta incluir en la lista a Moyano, el arquero de buen trabajo en los tres partidos que se jugaron) saben que vinieron a un equipo que tiene un funcionamiento, una identidad de juego. Y que deben amoldarse a esto, más allá de que puedan agregarle su propia impronta individual. El ejemplo claro es el de Gabriel Carabajal, alguien que se lo reconoce como un jugador de buen pie, importante a la hora de manejar la pelota y de aportar claridad de tres cuartos de cancha hacia adelante, pero que no puede desentenderse de las cuestiones defensivas, del retroceso y del ida y vuelta que necesariamente debe tener el volante que juegue por el costado en Unión.


La derrota con Newell’s debe ser un alerta. No por el resultado en sí, sino por la imagen que dejó el equipo. El rival lo superó, lo absorbió y literalmente se lo “comió”. Seguramente, nada de lo que hizo Newell’s pudo haber sorprendido táctica o estratégicamente a Unión. El problema fue Unión, fue propio, fue de una pasividad que llama la atención. Esa imagen desconocida es la que este plantel no se puede permitir, porque no forma parte de su idioscincracia, de su estilo, de su actitud. Y es lo que habrá provocado el fastidio de su entrenador.

 

 


Carabajal tiene un desgarro


Para recibir a Lanús, el domingo a las 13.15 en la avenida, Madelón no contará con Gabriel Carabajal, quien se constató que presenta un desgarro que lo marginará por este partido con el Granate y del choque de la quinta fecha ante San Lorenzo, en el Nuevo Gasómetro (luego vendrá un parate de quince días por la fecha Fifa que servirá para que se recupere y pueda estar en la sexta ante Arsenal).


Por su parte, Nicolás Mazzola integró el banco de relevos y tiene chances de ser titular. Madelón no se fue conforme con el rendimiento de Cuadra y allí podría haber algún retoque. Una alternativa es Troyansky y la otra es el propio Mazzola.


Por último, también la semana arrojará novedades en cuanto a las chances que pueda tener Cavallaro de integrarse al plantel que firmará planilla. El futbolista llegó sin pretemporada y la puesta a punta le provocó algunas pequeñas contracturas que se debieron manejar con mucha prudencia para evitar alguna lesión mayor. Si Cavallaro reacciona favorablemente a la exigencia del trabajo semanal, tiene posibilidades de ser tenido en cuenta para el banco de suplentes.


También habrá que esperar si Acevedo juega, por fin, como titular. Hasta ahora fue al banco, pero el sábado jugó un rato más que ante Racing y Defensa y Justicia. Después del flojo trabajo que, ante Newell’s, tuvieron todos los mediocampistas, su inclusión como titular es algo muy factible.


Respecto de esta lesión de Carabajal, una de las alternativas que tiene el técnico fue la que utilizó el sábado: Lucas Ríos. La realidad indica que no estuvo cómodo en esa posición y que posiblemente busque otra chance dentro del plantel. ¿Cuál?, una puede ser la de Braian Alvarez, que ya está recuperado de la lesión y tiene características para jugar en esa posición de volante por izquierda, inclusive con el mejor perfil para esa posición. Otra alternativa es la de Federico Milo, el hombre que entró por Ríos en el segundo tiempo ante Newell’s. También es zurdo y ha jugado bastante de volante, más allá de que su posición natural es la de marcador por ese sector.
 
 

Un “record-man” que jugó en Unión


Los tres goles en algo más de 2 minutos que marcó River el sábado ante Racing, no constituyen un record. La mejor marca la consiguió Eduardo Maglioni, jugando para Independiente, en 1973 en un partido del Metropolitano de ese año, ante Gimnasia en Avellaneda. En esa oportunidad, Maglioni conviertió tres goles en apenas 1 minuto y 50 segundos para sellar el 4 a 0 definitivo con el que concluyó aquél encuentro jugado el 18 de marzo de ese año.


Independiente atravesaba por un gran momento, sería campeón de la Libertadores y jugaría luego la recordada final intercontinental ante la Juventus, en Roma, el día de la pared Bochini-Bertoni.


La particularidad es que Eduardo Maglioni jugó en Unión, pero no en Primera División sino en primera de la Liga. Nacido en Reconquista, llegó a Santa Fe para hacer el Servicio Militar. Por eso, en ese año estuvo en Unión y compartió plantel con Toyé, Fredes, Pulcini, el “Pocho” Algosino, entre otros.


Volviendo a aquel encuentro del 73, Independiente ganó con un gol del “Chivo” Pavoni en el primer tiempo y los tres de Maglioni en menos de dos minutos: un record muy difícil, casi imposible de superar.


Independiente formó con Santoro; Commisso, Miguel Angel López, Sa y Pavoni; Martínez, Montero Castillo y Semenewicz; Balbuena, Maglioni y el “Loco” Mendoza. Por su parte, Gimnasia alistó ese día a Guruciaga; Gonzalo, Gottfrit, J.C. García y Carnevale; Pedraza, Della Savia y Palacios; Pignani, Bulla y Villagra.


Como dato anecdótico, Maglioni fue reemplazado por Merlo en el segundo tiempo, después de haber convertido los tres goles, que se dieron entre los 4 y los 5 minutos 30 segundos de la parte final.

 

“Obvio que el objetivo de mínima es no descender y eso está clarísimo. Después tenemos que hacer una temporada para clasificar a copas continentales, que es estar entre los siete u ocho primeros del campeonato. Y creo que tenemos plantel y nos reforzamos para ello. Sin olvidarnos de nuestra realidad que hoy es lidiar con el promedio”. Sebastián Peratta, Director deportivo de Newell’s.

“Tuvimos la pelota, fuimos claros en la circulación y generamos varias situaciones ante un rival que por momentos estaba replegado y era difícil llegarle. De todos modos, fuimos justos ganadores”. Lucas Albertengo, Delantero de Newell’s, autor del segundo gol ante Unión.


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