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Miércoles 21.08.2019 - Última actualización - 21:07
21:06

Tribuna política (por Emilio Rosatti)

P.A.S.O. vs. Partidos Políticos y sentido común



Tribuna política (por Emilio Rosatti) P.A.S.O. vs. Partidos Políticos y sentido común

Por Emilio Rosatti (*)

 

Sabido es que la vida interna de cada agrupación política es resorte exclusivo de ésta, y sólo sus miembros -afiliados- pueden decidir sobre la misma.

 

Una serie de cambios en la normativa legal infra-constitucional (principalmente la sanción de la ley 26.571 -Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral- en el ámbito nacional y la ley 12.367 en la esfera provincial santafesina) permitieron que cualquier elector participe en la toma de decisiones de los partidos políticos eligiendo a las personas que serán los candidatos a competir en las elecciones generales. Es el sistema llamado P.A.S.O.

 

A partir de estas modificaciones legales, la decisión de quién representará a cada partido político en una contienda electoral queda en manos de la totalidad del electorado, y ya no, de sus afiliados exclusivamente.

 

Vislumbramos el siguiente inconveniente: ¿Cómo es posible que, si los integrantes -afiliados/as- de un partido político tiene la potestad de dirimir -entre otras cuestiones- quién o quienes los/as representará en las elecciones generales a través de primarias; personas externas al referido partido participen -en mayor o menor grado- de esa decisión?

 

Problemáticas

 

Se nos presentan aquí algunos interrogantes, a saber:

 

- ¿La participación del total cuerpo electoral en un partido político determinado -en este caso sobre las elecciones internas- puede tener influencia sobre el destino del mismo?

 

- En caso que la tuviera: ¿es correcto -o cuanto menos razonable- que así sea?

 

Imaginemos la siguiente hipótesis (hipótesis A): En un país ‘X’, la mayoría de los afiliados al partido azul votan por un candidato/a (candidato/a 1), pero los electores que no tienen afiliación o los que aún estando afiliados a otro partido están habilitados a votar a cualquiera, votan por otro/a candidato/a (candidato/a 2) dentro de esa misma elección interna. Como resultado se obtiene que los miembros del partido han elegido en su mayoría al ‘candidato/a 1’, pero resultó ganador el/la ‘candidato/a 2’.

 

Mas aún, agudicemos el ingenio y contemplemos este otro ejemplo hipotético (hipótesis B): en un país ‘X’ los afiliados al partido azul votan en su mayoría por el/la ‘candidato/a 1’, pero los afiliados al partido amarillo votan al ‘candidato/a 2’ del partido azul que resulta ganador/a. De esta manera los miembros de un partido han influido en la elección interna de otro partido.

 

De más está decir que los dos ejemplos anteriores son hipotéticos y que, en caso de darse o haberse dado en algún ordenamiento jurídico, serían de imposible comprobación; pues partiendo de la base de que el voto es secreto, no se podría saber por quién votó cada elector en las elecciones internas. De todos modos, no dejan de ser ejemplos que pudieron haberse cumplido y resultan atendibles a los fines de este trabajo.

 

Volviendo a las hipótesis planteadas se advierte cómo el sistema de internas abiertas establecido en nuestro orden jurídico -tanto nacional como provincial- confronta con las decisiones internas de las agrupaciones partidarias, es más: las pone en peligro.

 

Crisis partidaria

 

* La legitimidad: el sólo ejemplo de que los miembros de una agrupación política no puedan, por sí solos, elegir a sus candidatos/as a las elecciones generales llama la atención. Esto es así pues cada partido representa ideologías distintas, posee programas disímiles, y presenta futuros planes de gobierno en direcciones opuestas o diferentes unos de otros.

 

Resulta atendible indagar respecto de la legitimidad que posee un candidato que pudo haber sido elegido por personas que no participan (por lo menos desde lo formal de la afiliación) del partido al cual éste representa.

 

Advertimos el grave problema de legitimidad por el que atravesaría el candidato elegido en las elecciones primarias, puesto que podría ser quien no represente cabalmente los intereses genuinos de los integrantes del partido por el que va a competir en una elección general.

 

* Obligatoriedad de presentación a primarias y umbral requerido y erogaciones (in)necesarias: recordemos que en este sistema electoral todas las agrupaciones deben obligatoriamente presentarse en las elecciones primarias, debiendo hacer frente a los consecuentes gastos propios de una campaña. Ponen en marcha el aparato proselitista que implica erogaciones de dinero en cuanto a propaganda, recorrida de candidatos, distribución de boletas partidarias.

 

Todo costo de una primer campaña pudo haber sido puesto en la elección general, pero en nuestro sistema no se llega a tal instancia sin haber pasado antes por una elección primaria.

 

Finalmente, no podemos dejar de mencionar la enorme erogación de dinero que le significa al Estado llevar adelante un proceso electoral -movimiento de urnas, pago de autoridades de mesa, escrutinio provisorio, entre otros-, siendo que muchas veces los partidos que compiten no presentan contienda interna. Es decir: se presentan a una primaria para definir candidatos teniendo sólo un candidato, por lo tanto no hay internas.

 

Conclusiones

 

* La participación de todo cuerpo electoral en las elecciones internas de un partido político efectivamente tiene influencia. Ello es negativo. Creemos que sólo los afiliados deben tomar este tipo de decisiones.

 

* Este sistema de internas contribuye -o cuanto menos no da respuesta- a la actual crisis que afrontan los partidos políticos.

 

* Las actuales PASO significan una gran erogación de dinero por parte de los partidos y del Estado, cuando en realidad no cumplen con el fin que fueron creadas: no dirimen una elección interna dentro de un partido, sino que se presentan como una especie de pre-primera vuelta que resta importancia política -no institucional- a la elección general.

 

Ha llegado el momento de revisar nuestro sistema de primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), dejando la vida interna partidaria en manos de cada agrupación, y no generando elecciones de participación general que signifiquen enormes gastos innecesarios en tiempos en los que cada peso cuenta y cada gasto debe ser medido.

 

(*) Abogado; Especialista en Derecho Procesal Penal; maestrando en Teoría Constitucional y Derechos Humanos (U.N.L.); miembro de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional; Profesor de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho de la U.C.S.F.; profesor de Derecho Constitucional de la Facultad de Cs. Jurídicas y Sociales de la U.N.L.

 

El sistema de internas abiertas establecido en nuestro orden jurídico -tanto nacional como provincial- confronta con las decisiones internas de las agrupaciones partidarias, es más: las pone en peligro.




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