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Lunes 30.09.2019 - Última actualización - 13:14
13:11

“¡Prendé las hornallas!”, dijo uno de los asaltantes

Los ataron, trancaron la puerta y abrieron el gas

Dos jóvenes estudiantes del norte provincial se salvaron milagrosamente, luego de un robo del tipo entradera, ocurrido el sábado por la noche en barrio 7 Jefes, a dos cuadras de la costanera.

Lo que más me duele es el robo de la computadora, porque tiene todos los trabajos ahí”, recordó la mamá de una de las víctimas. <strong>Foto:</strong> El LitoralLo que más me duele es el robo de la computadora, porque tiene todos los trabajos ahí”, recordó la mamá de una de las víctimas.
Foto: El Litoral

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“¡Prendé las hornallas!”, dijo uno de los asaltantes Los ataron, trancaron la puerta y abrieron el gas Dos jóvenes estudiantes del norte provincial se salvaron milagrosamente, luego de un robo del tipo entradera, ocurrido el sábado por la noche en barrio 7 Jefes, a dos cuadras de la costanera. Dos jóvenes estudiantes del norte provincial se salvaron milagrosamente, luego de un robo del tipo entradera, ocurrido el sábado por la noche en barrio 7 Jefes, a dos cuadras de la costanera.

“¡Prendé las hornallas!”, dijo uno de los asaltantes al otro, segundos antes de abandonar el departamento de calle Juan del Campillo al 800, dejando maniatados en un cuarto contiguo a dos jóvenes estudiantes oriundos de la localidad de Lanteri, en el norte provincial.


Se trató de una entradera, y sucedió pasadas las once de la noche del sábado, cuando los dos amigos, de 18 y 19 años, salían del departamento ubicado casi en la esquina con calle Gran Bourg, del barrio 7 Jefes, a dos cuadras de la costanera. 


Los jóvenes habían salido, pero “uno se olvidó la billetera y por eso volvieron. Cuando abren la puerta se les aparecen dos tipos, uno lo agarra del costado de la remera a mi hijo y cuando quiere gritar le pegó un culatazo en la cabeza”, dijo María Fernanda, que es docente y mamá del mayor, que es estudiante del primer año de Ingeniería en Informática en la ciudad universitaria de El Pozo.


“Los obligaron a entrar, les pegaron en las costillas, les revolvieron las cosas y se llevaron todo lo que pudieron”, relató la mujer, que se enteró de lo ocurrido esa madrugada y sin pensarlo se subieron al auto y viajaron a Santa Fe con su marido, para acompañar a su hijo. Llegaron pasadas las 8 de la mañana y se encontraron con un cuadro desolador, porque los asaltantes se llevaron todo lo que encontraron a su paso.


“Agarraron una valija grande de mi hijo, en la que metieron hasta un cubrecamas Pallet, que era enorme”, pero también se llevaron “celulares, dinero, pendrives, zapatillas, mousse y hasta la bicicleta”, recordó. “Les llevaron todo, y lo que más me duele es que él tiene todos los trabajos hechos en la computadora. Se quedó tres fines de semana solo para poder terminarlos y ahora está viendo si le amplían los plazos para presentarlos”.

 

 


De los dos delincuentes armados, las víctimas recuerdan que “había uno que estaba medio drogado” y que “los ataron de pies y manos en la pieza, trancaron la puerta y en el comedor uno le dice al otro ‘¡prendé la hornalla!’ ” y se fueron.

 


Este lunes por la mañana, María Fernanda se encontraba en la Comisaría 3a. junto a su hijo y el amigo de éste -que justamente viaja los fines de semana a Santa Fe para hacer el ingreso a la universidad-. Con ellos se encontraba el presidente de la vecinal del barrio 7 Jefes, José Maciel, que ofreció su apoyo desde la institución, lo mismo que “la gente del barrio” que “lo animó mucho a mi hijo y tengo la esperanza de que se quede”.

 

Cuadra oscura


Este lunes, los vecinos todavía no salían de su asombro por la brutalidad del atraco del que ambos jóvenes fueron víctimas, en la cuadra de Juan del Campillo al 800, entre la costanera y el predio del ferrocarril. Una mujer de calle Grand Bourg no sabía del hecho, pero ante la consulta, hizo un gesto de incredulidad y dijo: “A mí también me entraron”. 


Otra señora del lugar recordó que en la cuadra en la que se ubica la Escuela Fiscal Nº 137 y el Jardín de Infantes Gladys Senn de Cello, es decir, en la vereda de enfrente de donde ocurrió el robo, el alumbrado público brilla por su ausencia. “Hace dos meses que estamos sin luz en la calle”, reportó. Y agregó que los vecinos hicieron gestiones para comprar los materiales a través de la vecinal y que hasta el momento “no tuvimos respuesta favorable”.


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