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Miércoles 09.10.2019 - Última actualización - 7:53
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OBRA TEATRAL ENTRERRIANA EN LA 3068

Las encrucijadas del amor

Se trata de un unipersonal titulado “Guía semanal de ideas” que proviene de Gualeguay, Entre Ríos. Se presenta este viernes a las 21.30 en la sala de San Martín 3068.

“¿Es posible vivir enamorado? ¿Podemos vivir con la angustia de la incerteza, estamos listos para ese vértigo?”. Son algunas de las preguntas que se plantea la protagonista de la obra. <strong>Foto:</strong> Gentileza producción“¿Es posible vivir enamorado? ¿Podemos vivir con la angustia de la incerteza, estamos listos para ese vértigo?”. Son algunas de las preguntas que se plantea la protagonista de la obra.
Foto: Gentileza producción

Foto: Gentileza producción



OBRA TEATRAL ENTRERRIANA EN LA 3068 Las encrucijadas del amor Se trata de un unipersonal titulado “Guía semanal de ideas” que proviene de Gualeguay, Entre Ríos. Se presenta este viernes a las 21.30 en la sala de San Martín 3068.   Se trata de un unipersonal titulado “Guía semanal de ideas” que proviene de Gualeguay, Entre Ríos. Se presenta este viernes a las 21.30 en la sala de San Martín 3068.

 

Desde la ciudad entrerriana de Gualeguay llegará por primera vez a Santa Fe la obra teatral “Guía semanal de ideas”. Se trata de un unipersonal protagonizado por Candela González Tonón a partir de un texto escrito por Gastón Díaz y subirá a escena este viernes a las 21.30 en La 3068 (San Martín 3068). Se estructura como una especie de crónica de lo qué le ocurre a una mujer cuando, tras una discusión con su pareja, se va una noche de su casa. A partir de allí, debe decidir entre la reconciliación o la ruptura, tratar de organizarse y, como plantean los propios realizadores, de “ubicar sus sentimientos en los días de la semana que corresponden” para resolver de algún modo su “enrevesada historia de amor”.

 

La propia actriz contó a El Litoral detalles de la puesta, que lleva tres años de rodaje. “Tratamos de pensar que la obra no pasa únicamente por una actriz sola en escena, sino también por público es partícipe y alimenta todo lo que sucede”, contó. Con la particularidad de que no se trata de una mujer cualquiera, sino de una muy influenciada por las historias de amor de las películas convencionales, construida a partir de las palabras desgarradas de dos escritoras latinoamericanas del siglo XX, que atraviesa una situación inusual y que a lo largo de siete días intenta resolver un enigma tal vez irresoluble: ¿Qué pasa con el amor cuando no estamos seguros de que es realmente amor?.

 

—Llevan tres años de funciones ¿Qué evolución tuvo el personaje y vos como actriz respecto de ese personaje?

 

—En un primer momento, el texto me resultó muy personal y fue una gran identificación. Lo escribió quien también es el director, Gastón Díaz, a partir de la literatura de dos poetisas, Ana Cristina César e Idea Vilariño. Tiene algo muy femenino, muy personal, muy sensible y un poco caótico. Te lleva medio a los tumbos con toda esa sensibilidad encima. Esa fue la sensación al leerlo en un primer momento: mucha identificación. Fue divertido sentirme tan identificada y preguntarle a Gastón si había escrito en base a cosas que conocía de mi propia vida. Después, el texto es bien poético, lleno de metáforas. Al pricipio pasé por una etapa en la cual el texto tenía un carácter más dramático y después se fue ablandando, aliviniando y tomando un aspecto más jocoso, sin terminar en comedia. Estar sola en el escenario es una situación compleja. Tengo 23 años y hago teatro desde los 9, sin embargo fue como redoblar el desafío. Tratamos de pensar de que la obra no es una actriz sola, sino que el público es muy partícipe y alimenta todo lo que sucede. 

 

—Es posible que esa identificación que sentiste al momento de leer la obra, sea la misma que le sobreviene al público.

 

—Se da mucho esa sensación de identificación. Algo que sucede en la obra y que disfruto un montón es cuando la gente se ríe con un poco de vergüenza. Es como cuando te reís con algo que te hace identificarte, eso al mismo tiempo te da vergüenza pero te viene la carcajada. Está muy bueno. También esos momentos que son dramáticos y terribles pero al mismo tiempo graciosos. La obra aborda, entre varias cosas, temas como la identidad, el amor, por qué es tan difícil nombrarlo o identificarlo. Pero también aborda un momento que muchos hemos vivido, que es el final de un momento de estar muy enamorado, cuando todo empieza a tornarse más gris y monótono. Deja de generar inquietudes y no es claramente desamor, pero si la desilusión de ese amor tan brillante y potente. 

 

Interrogantes

 

—La obra parece jugar, o al menos eso parece señalar el título, con las estructuras y la organización.

 

—Voy a spoilear un poco, pero la obra aborda lo que sería una semana calendario, de lunes a domingo, de esta mujer que está en una situación particular. Una mujer muy influenciada por el cine, por las películas de amor convencionales y la idea del amor romático hecha carne. Y se la ve, en el transcurrir de esta semana, tratando de encontrar respuestas en distintas personas que la rodean. En un momento habla con su psicóloca, en otro evoca a su abuela que ya no está presente, luego aborda a un compañero de trabajo que le gusta mucho. Son como varios fracasos distintos a partir de los cuales el público puede ir construyendo una respuesta. 

 

—Lo importante no son las respuestas, sino las preguntas.

 

—Totalmente. Después de hacerla tres años, a una le pasa como cuando relee una novela que le copó mucho. Hay algo en el lenguaje o de la lógica misma que queda impreso y uno lo lleva como bandera. La lógica de esta obra es despertar inquietudes y no poder asentar del todo una base, una respuesta o una certeza. Está un poco bueno vivir así.

 

Cuestión de miradas

 

—¿Cómo analizás el hecho de que haya sido un varón el que logró escribir una obra que conecta tanto con la sensibilidad femenina?

 

—Es llamativo. Porque lo femenino es bien particular y difícil de reproducir. Muchas veces cuando se quiere reproducir lo femenino se hacen cagadas. Creo que tiene que ver con dos cosas: la obra parte la obra de dos poetas. Ana César es una escritora brasilera, lesbiana, que se suicidó. Y formó parte de un movimiento que iba en contra de todo lo que se esperaba de lo femenino, de esa sensibilidad suave. Ella escribe y parece que va a estallar. Mas allá de eso, tiene mucho humor, sus poemas te llevan a un caos, que es divertido. Idea Vilariño, por su parte, tiene una prosa más vinculada con la melancolía, el dolor del amor no correspondido. Particularmente, me resulta gracioso porque por momentos se pone muy pero muy dramática. Escribe líneas y líneas sobre la muerte y en un momento plantea: “No puede ser así, no puede ser que sientas tan intensamente”. Yo creo que ellas dos ayudan mucho a que se resalten estos aspectos femeninos de la obra. Después, voy a hacer un mea culpa. Tiene mucho que ver lo que pasa en escena. Yo soy efectivamente una mujer, me autopercibo mujer y eso se traduce. Una amiga una vez me dijo algo muy lindo: “Vi muchas mujeres en la obra”.

 

Autor:

Juan Ignacio Novak


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