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Lunes 28.10.2019 - Última actualización - 12:31
12:21

Cristian Pellerano, uno de los ejes de Independiente del Valle, mano a mano con El Litoral...

"Santa Fe marcó mi vida y quedará en mi corazón"

El volante por el que pasa buena parte del juego del rival de Colón en la gran final del 9N, dijo que “jamás podré olvidarme de esa ciudad porque allí nació mi primera hija y la pasé muy bien, más allá de que no fue bueno en lo futbolístico”. En una larga charla con los enviados de este diario, en Quito, habló del partido que le dará, a Colón o a Independiente del Valle, el primer título de su historia.

 <strong>Foto:</strong> Melisa Duarte
Foto: Melisa Duarte

Foto: Melisa Duarte



Cristian Pellerano, uno de los ejes de Independiente del Valle, mano a mano con El Litoral... "Santa Fe marcó mi vida y quedará en mi corazón" El volante por el que pasa buena parte del juego del rival de Colón en la gran final del 9N, dijo que “jamás podré olvidarme de esa ciudad porque allí nació mi primera hija y la pasé muy bien, más allá de que no fue bueno en lo futbolístico”. En una larga charla con los enviados de este diario, en Quito, habló del partido que le dará, a Colón o a Independiente del Valle, el primer título de su historia. El volante por el que pasa buena parte del juego del rival de Colón en la gran final del 9N, dijo que “jamás podré olvidarme de esa ciudad porque allí nació mi primera hija y la pasé muy bien, más allá de que no fue bueno en lo futbolístico”. En una larga charla con los enviados de este diario, en Quito, habló del partido que le dará, a Colón o a Independiente del Valle, el primer título de su historia.

Oscar Lara es el coordinador general de Independiente del Valle. Ocupa un cargo menor al de Santiago Morales, pero es el hombre que conoce cada uno de los rincones del predio y a cada uno de los que día a día provocan un gran movimiento en ese lugar increíble en Sangolquí. “Detrás de todas estas canchas que están viendo, estamos elaborando una huerta. De allí vamos a sacar buena parte de lo que necesitamos para que los chicos se alimenten”, cuenta Lara. Y también se enorgullece, casi tanto como de mostrar las fantásticas instalaciones del predio, que parece interminable a la hora de recorrer cada rincón. Aunque hay uno en el que se detiene muy especialmente: “A ustedes que son argentinos les quiero mostrar algo que les va a interesar: este es un lugar al que sé muy bien que le llaman ‘quincho’ y que por indicación de Pellerano, no sólo construimos sino que le adosamos las parrillas que ustedes ven. Acá se hacen los asados que son tan tradicionales en Argentina. Es un lugar que nos gusta mucho y a los jugadores también”, cuenta Oscar Lara.

 

El “culpable” es Cristian Pellerano, aquél volante central que tuvo un paso de un año por Colón y que muchos aún hoy lo recuerdan. Pero evidentemente, a los 37 años, se ha reinventado. Y asumió un papel preponderante adentro y también afuera de la cancha. Es una especie de líder. Y se nota. Sus palabras y sugerencias no caen en saco roto. Propone, lo escuchan y le hacen caso. Si para ejemplo vale una muestra, está en ese quincho que sirve de lugar de encuentro, distensión y compañerismo para amenizar y formar algo tan importante en el fútbol: el grupo humano.


¿Qué ha sido Santa Fe para vos?

—Ahora que están ustedes acá, para mí es un placer porque siempre es lindo recordar viejos momentos. Santa Fe marcó mi vida, allí nació mi primera hija, así que partiendo de esa base, Santa Fe va a quedar siempre en mi corazón. 


¿Y en lo futbolístico?

—Recuerdo un partido en cancha de Tigre, en Victoria, que nos tocó ganar y marqué un gol. Creo que fue un día de semana. Y después, los partidos con Católica por el repechaje de la Libertadores.


¿Y acá sos el que manda?

(Risas) —El que manda no. Me pidieron un consejo para armar el quincho, de qué manera sería mejor para tener la parrilla porque ellos no están acostumbrados a preparar el fuego y asar la carne. Creo que pasó por ese item, para que salga un poquito más rico. Y bueno, soy argentino y algo conocemos de esto...


Charlando con Ricardo Dillon, el técnico de Olmedo, nos decía que los dos jugadores que manejan la pelota y que había que presionar, eran vos y Mera. ¿Es tan así?

—Fue un partido en el que nos costó en los últimos diez o quince metros, en el pase previo a posicionar a alguien cerca del gol. Estoy seguro de que el partido se iba a abrir si conseguíamos un gol, porque íbamos a tener mayor tranquilidad. El mayor déficit fue el tramo final, que normalmente se lleva a cabo con total naturalidad. Encima, después del gol se hizo complicado por las características de juego de Olmedo. No fue un partido cómodo para nosotros, eso sí quedó en claro.


¿Cuál es el secreto de Independiente del Valle?, ¿por qué llegaron adonde llegaron?

—Siempre que me preguntan, lo digo. Cuando uno conoce el club, se da cuenta de que hay una idea muy clara como institución y en lo deportivo. La identidad de juego del primer equipo es lo que se pregona en las inferiores. Entonces, cuando a un chico le toca venir a jugar a la primera, le resulta más fácil porque ya tiene aprendidos los principales conceptos. Ese conjunto de cosas que tiene la institución es lo que la hace diferente.


¿Es el proyecto de Michel Deller, el dueño del club?

—Michel Deller es la cabeza de este club y a partir de él se baja una línea y toda la gente que trabaja para este club tiene en claro qué es lo que se quiere. Yo no, pero mi hermano estuvo jugando en Europa y me cuenta que la filosofía de los clubes grandes de allá es la misma. A mí me tocó jugar en México y también es así.


¿En qué se basa el proyecto?, ¿es cierto que quizás no sean grandes sueldos los que se pagan, pero el jugador cobra a tiempo y lo tratan bien?

—Estar al día y que el jugador tenga en su cabeza sólo la idea de entrenarse y dar lo mejor, es lo bueno que le puede pasar a un futbolista.


El del 9, ¿es el partido de tu carrera?

—Es el más importante de estos tiempos. Yo estuve en varias finales, algunas las ganamos y otras no, pero tengo el privilegio de haber jugado varias y ya pasé por esto. En México me tocó ser campeón, pero tenía un compañero de 35 años que era la primera final que jugaba y ya era uno de los principales goleadores mexicanos, el Chango Moreno. Son momentos únicos e inolvidables. Y hay que disfrutarlos.

 

Ya que tuviste varias experiencias, ¿cómo se juegan las finales?

—Al ser un partido único,son 90 o 95 minutos en los que no se pueden dejar detalles librados al azar, se definen por mínimas situaciones. Nosotros tenemos una idea de juego muy clara, que la llevamos a cabo más allá del rival que tenemos enfrente. Eso es una ventaja para nosotros. Vamos a jugar como jugamos siempre, porque es lo que sabemos hacer.


Hay dos temas que son recurrentes e impostergables en cualquier charla con ustedes. Por estar acostumbrados a jugar en la altura, ¿cómo incide el hecho de jugar en el llano?. Y la otra pregunta es: ¿hay beneficio para Colón porque llevará mucha más gente y será “local”?

—Respecto de la altura, de haber sido ida y vuelta como las anteriores fases, se podría decir que el que viene del llano tiene dificultades. Siempre digo lo mismo: eso va de acuerdo a lo que el local intenta llevar a cabo. Si vos estás en la altura y no sos dinámico, no tratás bien la pelota y no tenés buen juego, no podés hacer la diferencia. Pero coincido en que a los que vienen del llano no se les hace fácil jugar acá. Pero no es lo mismo cuando se da al revés. Respecto de lo otro, Colón va a tener mayor cantidad de gente pero no es una dificultad. Somos conscientes de que no tenemos hinchas porque Independiente del Valle es un club joven, va a tener hinchas cuando pase el tiempo y los chicos vayan queriendo a este club. La prueba de jugar sin hinchas es que fuimos visitantes en el Arena do Corinthians, peor de lo que pasará el 9 en Asunción, pero sin embargo jugamos un gran partido y ganamos muy bien.


¿Has visto a Colón en estos últimos tiempos?

—Si, sí. Lo veo seguido. Más allá de que es el rival que nos toca, siempre veo el fútbol argentino. Ví el partido con Estudiantes de Caseros, el clásico con Unión y algunos otros partidos de la Superliga, además de seguirlo con Atlético Mineiro porque ya estábamos los dos en semifinales y cualquiera de los dos podía ser nuestro rival si nosotros superábamos a Corinthians.


¿Y qué pensás?

—Sin dudas que, al ser un equipo argentino, tiene un plus extra como el que tienen los jugadores argentinos. Es un rival dificilísimo y no es casualidad que esté acá, no le regalaron nada y a pesar de que no anda bien en el torneo local, le tenemos mucho respeto. Va a depender de cómo estemos nosotros.


¿Incentiva el premio extra?

—¿Cuál?

—El de saber que, siendo campeón, clasificará a la fase de grupos de la Libertadores, la Suruga Bank, la Recopa Sudamericana y, como si todo fuese poco, al Mundial de clubes del 2021...

—Uno sabe que un triunfo en esta gran final, te da de todo a futuro. Pero lo más importante es tener la cabeza en el 9 y no pensar más allá de ese día y de esa final. Lo verdaderamente trascendente son esos 90 o 95 minutos, que son los que te darán o no los beneficios.


¿Qué significó Colón en tu carrera?

—No tuve un paso muy importante, apenas estuve un año que no fue bueno porque no pudimos jugar la fase de grupos de la Libertadores. Hicimos un gran primer semestre pero no pudimos mantener la regularidad en la segunda parte. No es de los que más marca me dejó en mi carrera, pero haber formado parte de ese club me mantiene relacionado e interesado por lo que le va pasando.


¿Pensás en el retiro a los 37 años?


—Disfruto el día a día y no pienso en el retiro. La paso muy bien, me gusta venir a entrenar y mientras el cuerpo me dé y sienta que puedo competir día a día con jóvenes, voy a tratar de estirar lo más posible. Soy consciente de que estoy cerca del retiro, pero no pienso en dejar.

 
¿Y cuál es el secreto para llegar a este momento de tu carrera y jugar nada menos que una final de una copa internacional?


—Primero y principal, la pasión por este deporte. Si uno no tuviese amor por este juego, sería difícil lograrlo. Y luego, cuidarse en el día a día y entrenar mucho, a la par de los chicos. Y hasta tratar de competir con ellos. Yo sé que, desde mi lado, debo aportar la experiencia que me dio este juego y esta carrera. Con ese combo, tirar eso adentro de la cancha y seguir viviendo.


¿Imaginás una noche previa, en el hotel de Asunción, con muchos nervios?

—Me la imagino con la anisedad y el nerviosismo lindo, no del que te ata, de saber que voy a estar a horas de jugar un partido tan importante. Y seguramente con la alegría de compartirlo con la familia y los amigos que irán a ver ese partido. Habrá que disfrutarlo al máximo y no sé si me volverá a tocar una situación así.


Recién hablabas de tu paso en general por Colón, pero imagino que recordarás a mucha gente con la que compartiste ese año...

—De Colón me quedaron amigos con los que sigo hablando. Es el caso de Nico Torres, Federico Nieto, De Miranda, Caire, un muchacho Esteban que era el kinesiólogo en ese momento. Me tocó estar con Marcelo Goux cuando fuimos a jugar contra Unión en Santa Fe y pudimos rememorar viejos tiempos. La pasamos muy bien en lo personal en ese año. A la gente la quiero felicitar por estar en una instancia tan decisiva de un torneo internacional, pero también debo decirles que, desde este lado, haremos todo lo posible para que se venga la copa a Ecuador.

 

Aquél gol ante Tigre


Cristian Pellerano menciona como recuerdo un partido ante Tigre en Victoria, cuando marcó un gol. Fue el 6 de febrero de 2010. Ese día, Tigre y Colón empataron 2 a 2 con goles de Andrés Ríos y Pellerano para Colón y dos de Ayala para el equipo que, por entonces, era dirigido por Caruso Lombardi.


Colón, conducido por el Turco Mohamed, formó ese día con Pozo; Canario, Mosquera, Merlo y De Miranda; Caire, Pellerano, Ricardo Gómez y Soto; Lucas Acosta y Andrés Ríos. Luego ingresaron Mansilla, Facundo Sánchez y Bellone.


Ese partido se jugó tres días antes del segundo partido ante Universidad Católica, cuando Colón quedó eliminado en la primera fase de la Libertadores, en Santiago y por penales en un partido vibrante y emotivo.

 

Cifras: 13 camisetas vistió Cristian Pellerano en su larguísima trayectoria: Atlanta, Defensores de Belgrano, Chicago, Racing, Arsenal, Colón, Independiente, Tijuana, América de Méjico, Morelia, Tapachula, Veracruz e Independiente del Valle.

 

Cifras: 4 títulos de campeón, ostenta en sus “vitrinas”: uno nacional con Tijuana y tres internacionales con Arsenal, Independiente y América de México.

 

 

Autor:

Enrique Cruz


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