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Martes 26.11.2019 - Última actualización - 7:53
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Los corazones trabajan al límite

Graban la primera frecuencia cardíaca de una ballena azul

Investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, han conseguido la primera grabación de la frecuencia cardíaca de una ballena azul en la naturaleza, según publican en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'. 

 <strong>Foto:</strong> Goldbogen Lab/Duke Marine Robotics and Remote Sensing Lab
Foto: Goldbogen Lab/Duke Marine Robotics and Remote Sensing Lab

Foto: Goldbogen Lab/Duke Marine Robotics and Remote Sensing Lab



Los corazones trabajan al límite Graban la primera frecuencia cardíaca de una ballena azul Investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, han conseguido la primera grabación de la frecuencia cardíaca de una ballena azul en la naturaleza, según publican en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'. Investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, han conseguido la primera grabación de la frecuencia cardíaca de una ballena azul en la naturaleza, según publican en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'. 

Los científicos utilizaron un dispositivo que consistió en una carcasa de plástico naranja neón conteniendo una colección de sensores electrónicos. El dispositivo fue adosado mediante cuatro ventosas cerca de la aleta izquierda de la ballena, donde registraba la frecuencia cardiaca del animal a través de electrodos incrustados en el centro de dos de las patas de succión.


"No teníamos idea de que esto funcionaría y estábamos escépticos incluso cuando vimos los datos iniciales. Con un ojo muy atento, Paul Ponganis, nuestro colaborador de la Institución Scripps de Oceanografía, localizó los primeros latidos del corazón en los datos --explica Jeremy Goldbogen, profesor asistente de Biología en la Facultad de Ciencias Humanas de Stanford y autor principal del artículo--. Hubo muchos aplausos y saltos de júbilo en el laboratorio".


El análisis de los datos sugiere que el corazón de una ballena azul ya está trabajando al límite, lo que puede explicar por qué las ballenas azules nunca han evolucionado para ser más grandes. Los datos también sugieren que algunas características inusuales del corazón de la ballena podrían ayudarlo a funcionar en estos extremos. Estudios como este se suman a nuestro conocimiento fundamental de la biología y también pueden informar los esfuerzos de conservación.


"Los animales que operan en extremos fisiológicos pueden ayudarnos a comprender los límites biológicos del tamaño --señala Goldbogen--. También pueden ser particularmente susceptibles a los cambios en su entorno que podrían afectar su suministro de alimentos. Por lo tanto, estos estudios pueden tener implicaciones importantes para la conservación y el manejo de especies en peligro de extinción como las ballenas azules".


Hace una década, Goldbogen y Ponganis midieron las frecuencias cardíacas de los pingüinos emperador en el McMurdo de la Antártida. Durante años después, se preguntaron si se podría lograr una tarea similar con las ballenas.


"Honestamente pensé que era una posibilidad remota porque teníamos que hacer muchas cosas bien: encontrar una ballena azul, colocar la ventosa en el lugar correcto de la ballena, conseguir un buen contacto con la piel y, por supuesto, asegurarnos de que funciona y registra datos", detalla Goldbogen.


Cuando la ballena se zambulló, su frecuencia cardíaca disminuyó, alcanzando un mínimo promedio de aproximadamente cuatro a ocho latidos por minuto, con un mínimo de dos latidos por minuto. En el fondo de una inmersión de búsqueda de alimento, donde la ballena se lanzó y consumió presas, la frecuencia cardíaca aumentó aproximadamente 2,5 veces el mínimo, luego disminuyó lentamente nuevamente.
 

Una vez que la ballena se llenó y comenzó a emerger, la frecuencia cardíaca aumentó. La frecuencia cardiaca más alta, de 25 a 37 latidos por minuto, se produjo en la superficie, donde la ballena respiraba y restauraba sus niveles de oxígeno.


Estos datos fueron intrigantes porque la frecuencia cardíaca más alta de la ballena casi superó las predicciones, mientras que la más baja fue aproximadamente 30 a 50 por ciento más baja de lo previsto.


Los investigadores creen que la frecuencia cardíaca sorprendentemente baja puede explicarse por un arco aórtico elástico, parte del corazón que lleva la sangre al cuerpo, que en la ballena azul se contrae lentamente para mantener un flujo sanguíneo adicional entre latidos.


Mientras, las tasas impresionantemente altas pueden depender de sutilezas en el movimiento y la forma del corazón que evitan que las ondas de presión de cada latido interrumpan el flujo sanguíneo.


Los investigadores piensan que el corazón de la ballena está funcionando cerca de sus límites. Esto puede ayudar a explicar por qué ningún animal ha sido más grande que una ballena azul, porque las necesidades de energía de un cuerpo más grande superarían lo que el corazón puede sostener.

 

Con información de dpa




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