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Lunes 09.12.2019 - Última actualización - 9:47
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Mirada desde el sur (por Raúl Emilio Acosta)

Un régimen en retirada

El rostro del socialismo es Hermes Binner. <strong>Foto:</strong> Archivo El Litoral - Ilustración Lucas CejasEl rostro del socialismo es Hermes Binner.
Foto: Archivo El Litoral - Ilustración Lucas Cejas

Foto: Archivo El Litoral - Ilustración Lucas Cejas



Mirada desde el sur (por Raúl Emilio Acosta) Un régimen en retirada Muchos se asustan cuando se menciona al gobierno del FPCyS como “Régimen Socialista”

Por Raúl Emilio Acosta

 

Muchos se asustan cuando se menciona al gobierno del FPCyS como “Régimen Socialista”. Acudamos al “ciberespacio”. Régimen no es una palabra soez ni despectiva.

 

“Régimen político: definición de tipos de régimen políticos.1. m. Sistema político por el que se rige una nación. 2. m. Conjunto de normas por las que se rige una institución, una entidad o una actividad. Es una palabra masculina: “El Régimen”.

 

PRIMOS HERMANOS PERO...

 

“Cada tipo de régimen está asociado a determinados valores y limita la libertad de acción de los gobernantes. Las teorías más modernas, clasifican los tipos de régimen según su sistema de partidos políticos. Así hizo Duverger y también Raymond Aron, que los clasifican en regímenes constitucionales pluralistas y regímenes de partido único...”

 

Agrego: Gino Germani contribuye “Cada agrupación política, al sostenerse sin alternancia en el poder, termina convirtiéndose en un régimen”. Se entiende que va alterando las reglas, ubicando las más flexibles para algunas cuestiones y la inversa: inflexible en otras. Permanencia excesiva trae régimen.

 

EN SANTA FE PASARON COSAS...

 

El antecedente, el mentor del Sistema Socialista de Gobierno es Guillermo Estévez Boero. Hombre de la alta clase media, muy alta, supo leer y escribir, con un modo “europeizante”, cuestiones que eran propias de la teoría política aplicada a la función pública (adecuación del socialismo internacional). No pudo ser imán. No era atractivo a las mayorías, pese a su atractivo particular en el trato. Seductor nato. Todos y todas quienes lo frecuentaron íntimamente lo recuerdan de ese modo.

 

La renuncia del intendente Horacio Daniel Usandizaga (comienzos del ’90, triunfo de Menem, reportaje que realicé) cumpliendo la palabra explicitada (“Si gana Menem renuncio”...) pone a Héctor Cavallero, natural de Las Parejas, concejal con muchos años de “consejero estudiantil”, al frente de la Municipalidad de Rosario.

 

Liquidan a la clase jerárquica de “J23” de planta mandándolos a su casa mantieniendo el sueldo y agrupan la primera familia. Zabalza, Lamberto, Perrone, Binner y sus respectivos cónyuges, parientes y amistades que integran aquel primer equipo, aún con un Concejo Deliberante en minoría.

 

La escisión de Cavallero pone a Binner al frente del socialismo en los hechos. Años después, cuando va al acto de triunfo, al ganar las elecciones a Gobernador, Binner sube con un cuadrito de escritorio con el rostro de Estévez Boero al escenario y, en vivo, suben René Ballestra y Martínez Raymonda. Socialismo, antiperonismo, gorilismo, en abierta sumatoria. Eso fue de verdad, sin eufemismos, el estandarte socialista.

 

EL QUIÉN ES QUIÉN

 

Un plan de salud municipal costosísimo, muy bueno y, se insiste, muy muy costoso y “chiqui” González en Cultura, usada como bandera de progreso, fueron y son sus logros. Que Rosario “era como Barcelona” fue siempre una frase y nada más.

 

Ya la familia estaba ampliada por los ensambles afectivos y todos ellos llevaron a sus parejas y sus familiares a puestos cada vez más importantes. Hoy hay hijos que estarían proponiendo a sus hijos.

 

Después de 18 años de administración municipal es la provincia la que pone otro techo al juego del socialismo. Fin de la victimización, ya la provincia no “atacaba” a Rosario. Los mismos parientes y más cargos. Un diputado peronista de Venado Tuerto imprimió, hace unos años, una denuncia en formato de diario tabloide contando estas relaciones genético / políticas.

 

En rigor las tres gobernaciones acrecentaron este juego de ADN, pero no incidieron en los niveles de corrupción, esto es: no los aumentaron. Simplemente no hubo concurso para muchos cargos y sí exceso de familiares en ministerios, secretarías y gobernaciones.

 

Lo que ciertamente cambió, se endureció, fue el mecanismo de acceso y permanencia dentro del gobierno del FPCyS. No soy quien deba quejarse en este punto y sí, en cambio, el radicalismo, que contenía el territorio pero no ejercitaba el poder proporcional a los votos que aportaba. A su manera, las cercanías del poder se fueron vallando, al vallado le siguió un sistema que asemeja a un régimen. El Régimen Socialista. Cuando en Rosario vituperan la frase es: “estos socialistas...”.

 

PUNTO Y APARTE

 

Digresión necesaria: los 16 años de dos gobernadores (Reutemann y Obeid) comportaron otro régimen en el que Rosario estaba lejano y apartado. El Régimen del Peronismo Santafesino fue duro para el sur. Muy duro. Robles, Venesia, Muniagurria fueron, como vicegobernadores, poco menos que correos de los gobernadores. María Eugenia Bielsa, vicegobernadora, fue una excepción y mucho del recelo que en el peronismo del centro de la provincia se le tiene es que tornaría el poder al sur. Fin de la Digresión.

 

VOLVAMOS AL REGIMEN

 

Durante 12 años las decisiones de cúpula fueron eso: cupulares. La provincia se acostumbró a “leer la política” con los ojos del socialismo rosarino. El socialismo rosarino se acostumbró a creer que su realidad era la que correspondía a la provincia. El yerro fue grande. El Senado de hoy es hijo del Régimen Socialista.

 

Los 8 años de esta intendencia socialista que termina no fueron buenos, básicamente en participación. Los tres gobernadores: Binner, Bonfatti y Lifschitz deben su existencia a la Región Rosario y cuando ésta los abandonó (Perotti obtuvo más votos que Bonfatti) perdieron la provincia.

 

EL ESQUELETO MUY DESNUDO

 

La secuencia es la mencionada. Un ideólogo con seducción personal pero poco carisma popular, Guillermo Estévez Boero. Un líder popular ampuloso: Héctor Cavallero. Un silencioso líder confiable: Hermes Binner. Un jefe sin vuelo filosófico como Bonfatti y un práctico ingeniero poco afecto a las decisiones multitudinarias: Roberto Miguel Lifschitz quien, por otra parte, queda con una alícuota importante de poder: Titularidad de la Cámara de Diputados.

 

Estudiantes universitarios en la década del 70/80 que tomaron el poder en una ciudad y lucharon, siendo pocos, contra una mayoría radical / peronista. Cabalgando sobre una izquierda que les pedía revolución y la índole del rosarino típico: calma para poder hacer transacciones comerciales. El “que sí”, “que no” y “después vemos” es su lenguaje.

 

Era lógico, tal vez necesario, seguramente imprescindible que se blindaran. Nunca fueron mayoría en votos, siempre fueron el lúcido cerebro de un antiperonismo territorial que el radicalismo expresaba, pero sin rostro.

 

El rostro del socialismo es Binner. Suele esconderse este dato: es su cansancio el que los llevó a errores. No hay otro Hermes. Siguen siendo pocos y rigurosos de un régimen misógino ahora muy notorio. El mismo que, por falta de amplitud, diálogo, acaso capacidad de seducción, seguramente ausencia de un verdadero pensamiento siglo XXI, los dejó fuera de los escritorios.   Ahora se sabrá de qué es capaz el socialismo sin la burocracia donde se alimentó y durmió desde la década del ’90.

 

Los 16 años de dos gobernadores (Reutemann y Obeid) comportaron otro régimen en el que Rosario estaba lejano y apartado. El Régimen del Peronismo Santafesino fue duro para el sur. Muy duro. Robles, Venesia, Muniagurria fueron, como vicegobernadores, poco menos que correos de los gobernadores. 

 

Era lógico, tal vez necesario, seguramente imprescindible que los socialistas se blindaran. Nunca fueron mayoría en votos, siempre fueron el lúcido cerebro de un antiperonismo territorial que el radicalismo expresaba, pero sin rostro. 

 




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