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Jueves 09.01.2020 - Última actualización - 9:07
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Por Federico Angelini

Retorno del kirchnerismo: menos federalismo, más látigo y chequera

 Crédito: Gentileza
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Por Federico Angelini Retorno del kirchnerismo: menos federalismo, más látigo y chequera    

La ley de “Solidaridad Social y Reactivación Productiva” sancionada a fin de año y posteriormente el congelamiento de tarifas de energía y transportes anunciados para la región del AMBA, dejan en evidencia la hoja de ruta de la administración kirchnerista en materia económica. 

 

Por un lado, el paquete de medidas aprobadas en la ley denominada “de solidaridad” no es otra cosa que un claro ajuste a los jubilados, sumado a un fuerte incremento de impuestos (principalmente por aumento de retenciones, bienes personales y el “famoso” impuesto al dólar). Así, el gobierno nacional logra un “ahorro” fiscal de entre 2/2.5% del PBI.

 

Recursos que, como se conoció en las últimas horas, se destinarán en gran parte a subsidiar los costos de electricidad y transporte en el Área Metropolitana de Buenos Aires, aumentando las diferencias tarifarias entre el interior del país y el gran Buenos Aires. 

 

En otras palabras, sucede que las economías regionales ven incrementada la presión tributaria, las PyMes del interior pierden competitividad y los recursos se direccionan exclusivamente a la provincia de Buenos Aires. En definitiva, está claro que el Kirchnerismo piensa que el país empieza y termina donde se concentra el mayor caudal electoral del actual oficialismo y el resto de las provincias deberán “golpear” la puerta por nuevos recursos.  

 

Por cierto, recordemos que una gran parte de los ingresos del gobierno nacional tiene una asignación automática entre éste y las distintas provincias. Por ejemplo, el IVA y el impuesto a las ganancias se distribuyen de acuerdo con porcentajes ya acordados en el pasado (los denominados impuestos "coparticipados"). Pero hay otros recursos que son de uso discrecional del Poder Ejecutivo Nacional, como ser los impuestos al comercio exterior, el 70% del impuesto al cheque y las transferencias que le hace el Banco Central al gobierno nacional (denominados adelantos transitorios).

 

Durante el gobierno de Mauricio Macri, las provincias, municipios y comunas habían ganado autonomía a partir de la baja en las retenciones, la gran cantidad de obras públicas que se hizo y la devolución del 15% que les retuvo el Kirchnerismo para financiar la seguridad social, al mismo tiempo que se redujeron las retenciones y se eliminaron los subsidios discrecionales. 

 

Una mención aparte merece el anuncio de las últimas horas sobre los subsidios al transporte en el interior del país. Este gobierno está demostrando el mismo modo de operar que en los 12 años anteriores que gobernaron: te sacan 50 y te devuelven 5. No cambiaron en nada, siguen siendo lo mismo.

 

Pero con las políticas impulsadas recientemente el gobierno kirchnerista da un nuevo golpe de knockout al federalismo y al interior del país, quitándoles poder a los gobiernos provinciales, centralizando los recursos y asignándolos de acuerdo a sus conveniencias de turno o color político, como había ocurrido hasta diciembre de 2015. 

 

Como representante del interior del país, me preocupa ver cómo otra vez las provincias y las economías regionales son castigadas con los aumentos impositivos a su producción y olvidadas a la hora de la distribución federal de recursos automáticos, retornando nuevamente a los tiempos del “látigo y la chequera”. 

 

En tal sentido, creemos en la necesidad de las políticas de Estado y por eso, el actual gobierno debería continuar lo que hizo bien la administración anterior en cuanto a la promoción de las inversiones en el sector energético de manera de exportar cada vez más y generar empleo genuino, porque ésa es la única manera de sacar el país adelante. No podemos volver al pasado, donde teníamos un país totalmente desabastecido por la falta de inversiones, sin obra pública y subsidios que terminaban pagando las pymes del interior con mayor presión fiscal, sin rutas y cortes de energía a cada rato. 

 

En definitiva, para lograr crecimiento las políticas tienen que ser predecibles y consistentes en el tiempo. Lograr el equilibrio fiscal y comercial, bajar la presión tributaria, mejorar el gasto público y ordenar el Estado, es la única forma de salir de la pobreza y lograr un país desarrollado.

 

Por Federico Angelini
Diputado Nacional Juntos por el Cambio por la provincia de Santa Fe


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