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Miércoles 15.01.2020 - Última actualización - 16:55
16:47

Un empate que deja poco y nada ante Quilmes

Unión: una etapa de pruebas, pero se nota todo lo que falta

No hubo mejorías y el 0 a 0 estuvo teñido de imprecisiones, escaso juego colectivo y muy pocas llegadas al arco rival. Más allá de lo que Madelón busque, como variantes, en el funcionamiento, es necesario que muchos jugadores levanten su nivel y salgan de la medianía.

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Un empate que deja poco y nada ante Quilmes Unión: una etapa de pruebas, pero se nota todo lo que falta No hubo mejorías y el 0 a 0 estuvo teñido de imprecisiones, escaso juego colectivo y muy pocas llegadas al arco rival. Más allá de lo que Madelón busque, como variantes, en el funcionamiento, es necesario que muchos jugadores levanten su nivel y salgan de la medianía. No hubo mejorías y el 0 a 0 estuvo teñido de imprecisiones, escaso juego colectivo y muy pocas llegadas al arco rival. Más allá de lo que Madelón busque, como variantes, en el funcionamiento, es necesario que muchos jugadores levanten su nivel y salgan de la medianía.

(Enviado Especial a Mar del Plata)

 

No termina de arrancar el equipo. Es mejor que todo esto ocurra ahora, cuando todavía no se juega por los puntos y naturalmente se encuentra en la búsqueda de un funcionamiento que, seamos sinceros, pocas veces el equipo pudo mostrar en una dimensión medianamente aceptable en esta Superliga que lo tiene allí, en una posición que no era la que se habían propuesto ni soñado, tanto Madelón como los dirigentes.

 

El equipo no defraudó –y mucho ayudó la victoria en el clásico- pero tampoco llenó. Y los 4 puntos sobre 6 en los últimos dos partidos, más algún tramo de resultados interesantes que duró poco (porque también hubo otro de derrotas consecutivas), maquillaron un poco esta campaña irregular.

 

Unión tiene menos que en la temporada pasada. Lo saben todos, empezando por el propio técnico. De allí su fastidio por la salida intempestiva de Cavallaro, inesperada para él. Mucho más tratándose de un jugador que le podía dar una alternativa de juego importante. ¿Cuántas veces hablamos de que queríamos ver a cuánto podía pretender Unión, como expresión colectiva, si Madelón lograba engranar a tres futbolistas de buen pie con Cavallaro, Carabajal y Acevedo?. La realidad indica que ya Cavallaro no está, Carabajal se lesionó dos veces y todavía está buscando su puesta a punto (por eso no jugó un solo minuto de los dos amistosos en Mar del Plata) y Acevedo no es el mismo de antes (y también está en el radar de varios equipos).

 

Allí está uno de los principales déficit que tiene el equipo: la falta de juego. En estos amistosos se vio la imprecisión, la manera tan fácil con la que se perdía la pelota en el medio y, por ende, la falta de peligrosidad y sorpresa. Obviamente que si hay imprecisión, se pierde también dinámica. Y si Madelón quiere, como lo ha venido entrenando, un equipo que recupere la pelota en su terreno y sea vertical y agresivo para atacar, poco puede pretender si hay imprecisión.

 

Claro que este es el tiempo de las durezas y de la falta de ductilidad en el manejo del balón. Ningún equipo puede ser un “violín” cuando se está haciendo un trabajo fuerte, con muchos doble turno y una actividad física que supera a la que luego se lleva adelante en la etapa regular de la competencia.

 

Frente a Quilmes, Madelón paró un equipo con el habitual 4-4-2, repitiendo la formación del partido ante Alvarado (que dicho sea de paso, venció a Argentinos Juniors en el otro amistoso que se jugó este miércoles en la Feliz). Se especulaba con que podía hacerlo Méndez y también Bou. De hecho que así se habían entrenado el lunes, pero la fatiga muscular de Bou hizo que se quedara al margen de todo y realizara trabajos físicos al margen de lo futbolístico, en tanto que Méndez jugó en el equipo suplente, convirtiéndose además en la única modificación que se dio entre los 11 titulares (entró por Acevedo).

 

Más allá de esa marcada imprecisión, hubo poco ataque. Sólo un centro de Corvalán que empalmó Troyansky desde una buena posición adentro del área, pero a las manos de Ledesma. Fue lo único productivo del medio hacia adelante en 60 minutos, con poco para rescatar desde lo individual. También Moyano ahogó el grito de gol en el otro arco, sacando un remate espectacular desde afuera del área que se le metía arriba. En realidad, fue un partido de mediocampo, con poca profundidad por parte de los dos y con mucha confusión en la mitad de la cancha.

 

Unión pierde sorpresa por derecha cuando no juega Martínez (más allá de que Blasi es un correcto reemplazante por lo bueno que hace defensivamente, función principal del marcardor lateral). Ni Bonifacio ni Brian Alvarez (a veces volcándose al medio para entrar más en juego) le aportaron verticalidad al juego por los costados y costó mucho habilitar a los delanteros, que quedaron contenidos en esa línea de cinco que arma Facundo Sava para defender en Quilmes.

 

En síntesis, hay que seguir buscando las formas y esperando los refuerzos. Assis se suma al sector central del mediocampo, pero la pregunta es si podrá, primero, ser titular y luego si le dará al equipo ese juego y esa sorpresa que le está faltando. Lo propio ocurre con Cabrera, un jugador de ataque que viene a ocupar el rol que pretendió desempeñar y que sólo lo hizo, muy en cuentagotas, Maximiliano Cuadra.

 

Madelón quiere sumar gente en el mediocampo. Pero más que hacerlo por la necesidad de contar con un plantel más numeroso por la cantidad de partidos que tendrá en poco tiempo, también hay una realidad: hay que levantarle el nivel al equipo. Y eso, no sólo lo puede conseguir, el técnico, sacándole “jugo a las piedras”, sino incorporando jugadores que realmente se destaquen, desequilibren y brinden soluciones por sí mismo adentro de la cancha. Es decir, que resalten de la medianía y le escapen a la chatura.

 

Assis, Cabrera, Carabajal y Bou 

 

Tanto Sebastián Assís como Javier Cabrera, las flamantes incorporaciones de Unión, estuvieron haciendo un trabajo físico a las órdenes del profesor Hugo Díaz, colaborador de Mariano Lisanti en la preparación del plantel.

 

Foto: El Litoral

 

 

Por su parte, Gabriel Carabajal también estuvo entrenando a la par de los dos uruguayos y evitó mezclarse en alguno de los partidos, decisión que tomó Madelón más allá de que el futbolista estuvo “prendido” en los picados previos entre titulares y suplentes de esta semana.

 

Por su parte, el delantero Walter Bou estuvo haciendo un trabajo aeróbico para superar la fatiga muscular que hizo que Madelón lo dejara al margen de los equipos que armó, cuando todo parecía indicar que la delantera titular iba a ser la dupla Mazzola-Bou.

 

Además, Franco “Paloma” Godoy siguió haciendo trabajos físicos y diferenciados del resto, sin hacer fútbol. Por ese motivo, Madelón volvió a utilizar a Federico Milo como marcador central para que acompañe en la zaga, en el equipo suplente, al juvenil Franco Calderón.

 

Los jugadores tuvieron miércoles a la tarde de descanso, en tanto que el trabajo del jueves se reparte entre el balneario 12 para hacer un trabajo regenerativo y Apand, donde volverán a hacer parte táctica y habrá fútbol el viernes a la mañana, antes de abandonar Mar del Plata para regresar a Santa Fe.

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Enrique Cruz


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