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Domingo 19.01.2020 - Última actualización - 8:24
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Garantizan la continuidad de SOS Música

Seguirá el proyecto por el que cientos de chicos conocieron la magia de la música

Este programa nació en 2007. Hoy tiene ocho núcleos en distintos barrios de la ciudad: muchos niños y niñas aprender a tocar algún instrumento gracias a esta propuesta. De la inclusión al desarrollo de habilidades sociales, emocionales y cognitivas.

SOS Música se distribuye en ocho núcleos de distintos barrios de la ciudad. Muchos niños y niñas de distritos con carencias económicas acceder al arte musical y desarrollan aptitudes que los preparan para la vida. <strong>Foto:</strong> Archivo El LitoralSOS Música se distribuye en ocho núcleos de distintos barrios de la ciudad. Muchos niños y niñas de distritos con carencias económicas acceder al arte musical y desarrollan aptitudes que los preparan para la vida.
Foto: Archivo El Litoral

Foto: Archivo El Litoral



Garantizan la continuidad de SOS Música Seguirá el proyecto por el que cientos de chicos conocieron la magia de la música Este programa nació en 2007. Hoy tiene ocho núcleos en distintos barrios de la ciudad: muchos niños y niñas aprender a tocar algún instrumento gracias a esta propuesta. De la inclusión al desarrollo de habilidades sociales, emocionales y cognitivas. Este programa nació en 2007. Hoy tiene ocho núcleos en distintos barrios de la ciudad: muchos niños y niñas aprender a tocar algún instrumento gracias a esta propuesta. De la inclusión al desarrollo de habilidades sociales, emocionales y cognitivas.

Dylan Villanueva tiene apenas 12 años, y descubrió su pasión por el violín gracias al programa municipal “SOS Música”. Si bien su caso se visibilizó por la particularidad de su talento y destreza, en el programa hay muchísimos alumnos a los que el arte musical también les ha sido significativo: dicen los que saben que ingresar al mágico universo de los sonidos puede cambiar para siempre la vida de las personas, y aún más: ayudar a construir un mundo mejor.

 

El SOS comenzó hace 12 años y hoy cuenta con 8 núcleos distribuidos en Cabaña Leiva, Barranquitas, Las Flores, Alto Verde, El Pozo, Guadalupe Oeste, Yapeyú y Santa Rosa de Lima. Los alumnos son preparados por docentes profesionales, especializados en la enseñanza de teoría de la música, trabajo orquestal, violín, viola, violoncello, contrabajo, flauta, clarinete, saxo, trompeta, trombón, eufonio y percusión. También, facilita el camino de los alumnos que demuestran vocación a continuar sus estudios en centros de educación formal, como el Liceo Municipal “Antonio Fuentes del Arco” o la Escuela Provincial de Música Nº 9901. Un solo dato: este año, 43 niñas y niños expresaron su deseo de continuar sus estudios musicales en el Liceo Municipal: el SOS Música fue el responsable de formarlos para rendir el ingreso.

 

Desde la nueva gestión municipal garantizaron la continuidad del proyecto. En esta etapa de transición se está desarrollando un diagnóstico para, sobre eso, proyectar acciones futuras. En diálogo con El Litoral, Dorcas Lacuadra —Coordinadora Pedagógica del SOS— y Patricia Hein —Asistente Ejecutiva de Programas Socioculturales— aseguraron que con el programa, “se garantiza el derecho a la educación musical”.

 

“Orquestitas”

 

Las funcionarias explicaron que los chicos llegan al proyecto sin saber nada de música. Se hace una reunión, —generalmente conciertos o muestras con la orquesta— en donde se les muestran los instrumentos para que ellos puedan decidir cuál de éstos quieren estudiar. Luego de la inscripción (este año se realizarán en marzo próximo), comienzan las clases individuales, audioperceptivas y en conjunto.

 

Cada núcleo tiene su “orquestita”, las cuales nutren a una Orquesta General del SOS, que funciona con alumnos más avanzados: aquéllos vienen tocando hace más tiempo, o tienen mejor nivel. Actualmente está formada por 23 jóvenes, y dirigida por Matías Bustafán. “Para mí lo más valioso y el objetivo principal del proyecto es la inclusión. Utilizando la música como ‘excusa’, los chicos de los barrios un poco más desfavorecidos pueden salir de su rutina diaria y conocer otra realidad”, valoró Bustafán a este medio.

 

A los instrumentos los provee principalmente la Municipalidad local, quien se los entrega en “comodato” a sus alumnos. Mientras sigan estudiando, ellos disponen del instrumento para que puedan desde practicar en sus hogares y asistir a clases hasta participar de conciertos y muestras. Cuando un chico deja o termina, el instrumento vuelve al municipio, quien a su vez costea el mantenimiento y la reparación de alguno que necesite reparación o afinación.

 

Lacuadra considera que lo más valioso reside en la cantidad inmensa de instrumentistas que el proyecto aportó a la ciudad. “Las escuelas de música incrementaron considerablemente sus matrículas, principalmente en violín, en violoncello, en contrabajo...”. Esto tiene relación con la garantía de que, en los barrios, está garantizado el acceso a este tipo de oportunidades, sin distinción de género y de manera gratuita.

 

Funcionarias. Dorcas Lacuadra (Coordinadora Pedagógica) y Patricia Hein (actual Asistente Ejecutiva de Programas Socioculturales).Foto: Flavio Raina

 

Los valores de la música

 

 

La educación musical es una herramienta que potencia habilidades sociales, cognitivas, motrices y emocionales en quienes deciden emprender ese arduo pero fascinante camino de aprendizajes. Para Hein y Lacuadra, las políticas públicas de este estilo acercan el arte a los sectores de la sociedad a los que, de otra manera, se les haría muy difícil acceder.

 

Y además, coinciden en que SOS Música construye ciudadanía. “Son experiencias que contribuyen al desarrollo de la socioafectividad. En una sociedad tan violenta como la nuestra, brindar una herramienta de este calibre es muy importante, no sólo para el niño. Se replica en la familia, en la escuela, en el barrio. Se va multiplicando y el impacto llega a ser inmensurable” señalaron.

 

Para Hein, el aprendizaje de un instrumento musical tiene consecuencias muy favorables en la construcción de valores, autoestima y confianza, ya que los forma en hábitos, esfuerzo y escucha. “Para que te salga algo con un instrumento, no hay ‘atajos’, es sentarse y practicar. Eso forma carácter”, concluye Dorcas.

 

Yo soy Dylan

 

En las últimas semanas, a través de las redes sociales, se hizo conocida la historia de Dylan Villanueva: un pequeño de 12 años que pasó la mitad de su vida estudiando violín. En su visita a El Litoral, el joven expresó: “La música es algo hermoso que me permite vivir experiencias increíbles”, y aseguró que seguirá su carrera musical en la Escuela Provincial de Música N° 9901.

El niño tiene un talento muy prometedor. Su intención es seguir su carrera musical en la Escuela Provincial de Música N° 9901.Foto: El Litoral

 

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Sofía Morello


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