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Sábado 08.02.2020 - Última actualización - 14:30
14:27

Emergencia epidemiológica

Un entrerriano contó cómo viven en China la cuarentena por el coronavirus

Desde fines de 2019 el gobierno chino emitió alertas y dio instrucciones a los habitantes para evitar la propagación del virus que ya se cobró cientos de vidas. Las salidas se permiten únicamente para la provisión de alimentos. Aunque aún no hay vacuna, el protocolo de actuación hace que haya calma. Guillermo Ferrari, oriundo de Concordia, dialogó con El Litoral.

“Estamos preocupados, pero el gobierno está trabajando muy bien”, sostuvo Guillermo Ferrari, concordiense que vive en Shangái. “Estamos preocupados, pero el gobierno está trabajando muy bien”, sostuvo Guillermo Ferrari, concordiense que vive en Shangái.

“Estamos preocupados, pero el gobierno está trabajando muy bien”, sostuvo Guillermo Ferrari, concordiense que vive en Shangái.



Emergencia epidemiológica Un entrerriano contó cómo viven en China la cuarentena por el coronavirus Desde fines de 2019 el gobierno chino emitió alertas y dio instrucciones a los habitantes para evitar la propagación del virus que ya se cobró cientos de vidas. Las salidas se permiten únicamente para la provisión de alimentos. Aunque aún no hay vacuna, el protocolo de actuación hace que haya calma. Guillermo Ferrari, oriundo de Concordia, dialogó con El Litoral. Desde fines de 2019 el gobierno chino emitió alertas y dio instrucciones a los habitantes para evitar la propagación del virus que ya se cobró cientos de vidas. Las salidas se permiten únicamente para la provisión de alimentos. Aunque aún no hay vacuna, el protocolo de actuación hace que haya calma. Guillermo Ferrari, oriundo de Concordia, dialogó con El Litoral.

Belén Fedullo

 

Con esa palabra repitiéndose en los noticieros comenzó el 2020. El coronavirus afecta a miles de personas en China y ya se expandió con casos en otros países del mundo. Por el momento, en un porcentaje elevado el virus fue letal, por eso el gobierno chino actúa rápido.

 

Guillermo Ferrari está allí y vive en primera persona lo que sucede. Nació en Concordia hace 36 años y vivió en la ciudad entrerriana durante gran parte de su vida. Luego viajó, se enamoró, se casó con una mujer china y decidió quedarse en Oriente. Hace dos años vive en Shangái, una ciudad con 24 millones de habitantes y es en ese lugar en el que está atravesando la cuarentena que es obligatoria.

 

Calles vacías, niños sin clases, paseos cerrados, barbijos, lavados especiales. Todo cambió, los hábitos son otros y el encierro llegó para quedarse. Desde año nuevo, los habitantes de todo el país asiático tienen la orden de seguir a rajatabla el protocolo que propusieron los gobernantes. Deben permanecer en sus casas y solo tienen permitido salir a la calle para comprar comida. Aunque la descripción parece catastrófica, el orden hace que lo que sucede sea tomado con tranquilidad.

 

El concordiense contó cómo es la vida en un lugar que parece tener ciudades fantasma y cómo lo vive una persona que no acostumbra a atravesar este tipo de situaciones. “Para mí es todo nuevo, pero me adapto. Las instrucciones son claras y si bien por ahora no tenemos plazos bien definidos lo tomamos con calma. Tenemos la información oficial cerca, eso nos mantiene tranquilos”, indicó a El Litoral.

 

Cambios en el día a día

 

El movimiento en Shangái es constante, las costumbres son las de una gran ciudad, pero ahora el paisaje parece apocalíptico, y así será hasta que se levante la restricción. “Vivo acá hace más de dos años, soy realizador de videojuegos y trabajo de manera independiente”, contó Guillermo sobre su vida y agregó: “Vine al país porque me casé con Vanesa, que es de acá”.

 

Sobre el día a día, en el contexto de un país en cuarentena, explicó: “Shangái no es el foco de infección —que es Wuhan— ni es el lugar en donde comenzó todo, pero al igual que en todo el país estamos tomando las medidas de prevención y control”.

 

 

 

“Primero nos enteramos que había un virus y creímos que era uno más, pero luego el gobierno emitió alertas diciéndonos que nos quedemos en casa y nos dimos cuenta que era más grave. Tuvimos que hacer algunos cambios, conseguimos barbijos y empezamos a quedarnos encerrados en casa. El día a día de la cuarentena es un poco aburrido porque no podemos salir. Tenemos miedo, como todos, es preocupante pero no es tan grave como se muestra en algunos canales”, advirtió y mencionó: “En Wuhan, en donde tengo amigos, hay preocupación, pero al igual que nosotros están tomando las medidas que nos han impuesto y solamente salen a comprar lo que necesitan para comer, tal vez con alguna que otra precaución demás”.

 

“No hay paranoia”

 

Según describió el entrerriano, las familias que viven en China llevan más de un mes encerradas y las actividades están totalmente restringidas. “Fui al supermercado y las calles están vacías. No se ve a casi nadie afuera y eso es sorprendente. Cuando llegué allí sí vi gente comprando, todos con su barbijo porque sin eso no podés entrar. La interacción es mínima pero todos estaban tranquilos y protegidos. Hay mucha conciencia por parte de la gente y no hay paranoia a la hora de salir”, mencionó.

 

“Creemos que hasta abril no habrá actividades de manera normal y las clases se suspendieron hasta marzo, pero los chicos reciben contenidos de manera virtual para no perder ritmo”, explicó e hizo una referencia a lo que saben sobre lo que sigue de cara al futuro: “Por ahora no nos dijeron nada sobre los plazos estimativos de restricción. Estamos en el punto más crítico del contagio y la expansión, hay entre 50 y 60 mil personas afectadas, entonces no han dado indicaciones respecto de lo que sucederá ni de hasta cuándo debemos cuidarnos”.

 

Para Ferrari es la primera experiencia de este tipo. Si bien en 2009 en Argentina se tomaron medidas por la Gripe A, no eran tan restrictivas. “No viví algo así, y menos acá, que vivo hace poco tiempo. En China hay una experiencia por el Sars (Síndrome respiratorio agudo grave), que fue en 2003, pero igualmente me comentan que nunca fue tan grande ni tuvo tantas prohibiciones, así que lo estamos viviendo todos como algo nuevo”, contó.

 

El amor lo llevó a vivir en China y allí vive junto a su esposa.

 

 

Comunicación oficial

 

Sobre la manera en que se informan acerca del avance del virus, explicó: “Acá nos manejamos con la información oficial. Tenemos aplicaciones chinas y allí nos van llegando los datos. No consumimos informativos ni nada porque afuera hay cosas extraoficiales que te marean, confunden y muchas veces no son ciertas. He leído cosas y me han comentado también lo que se ve allá o en otros países y si pasara lo que dicen nos enteraríamos, porque acá la información llega rápido. Si bien es exagerado lo que decidió hacer el gobierno, es una medida de contención correcta la que tomaron y acá nos sentimos muy cómodos con el modo en el que decidieron actuar”.

 

Según contó el concordiense la mayoría de las personas que fallecieron eran personas mayores de edad y tenían como agravante condiciones previas que predisponían su sistema para que sean afectados de manera grave. “Hay casi mil recuperados, todos jóvenes. En un gran porcentaje los fallecidos son personas mayores con antecedentes de afecciones. Explicaron que los jóvenes pueden incluso, en oportunidades, mejorar en sus casas, y en los hospitales también, así que por eso van brindando toda la información”, indicó y mencionó la posibilidad de una vacuna: “Lleva mucho tiempo, pero sabemos que hay países que ya están trabajando en tratar de encontrar una. Es un virus que se propaga rápido y en países que no tengan un buen sistema de salud sería todo peor”.

 

 

 

La vida en otro país

 

Aunque quiso aprender el idioma, Guillermo todavía no pudo cumplir esa meta, pero reconoce que su vida en ese país es ordenada y simple. “Parece difícil, pero pude adaptarme. El idioma parece una barrera pero tienen una cultura que incluye mucho al que se suma”, reconoció.

 

—¿Tenés entre tus planes quedarte?

 

—Sí, yo me casé acá, tengo mi familia, amigos chinos y argentinos. Aunque parezca mentira acá hay mucha gente de Argentina, vienen profesionales de todo tipo y se arman grupos de amigos. Somos unos 500 que nos conocemos y acompañamos. Es muy lindo.

 

China me trata muy bien. Vinieron mis padres a visitarme, mi hermano y aquí los recibieron muy bien. Hay mucho respeto, incluso en las pequeñas cosas. No hay discriminación y, a diferencia de lo que se piensa, el trato es muy cálido.

 

—¿Cómo llevás adelante tu profesión?

 

—Trabajo de manera independiente y mi esposa trabaja conmigo en la parte de diseño de los juegos. Hasta ahora hice dos, son virtual pet que se llaman Cthulhu, que tienen más de 5 millones de descargas y eso me dio libertad para empezar mis emprendimientos.

 

—¿Pensás en armar algo más grande o sumarte a alguna empresa de ese país?

 

—Lo que amo es hacer juegos y creo que seguiré por esa línea. Tuve contactos con empresas grandes de acá, pero querían comprar los juegos y luego ser mis jefes, y no quiero eso. Haciendo lo que hacemos tenemos nuestras libertades para trabajar, para crear y además podemos vivir de eso. Estamos en donde queremos y encima hacemos algo que nos encanta y nos da dinero.

 

—¿Están trabajando en algo nuevo?

 

—Sí, ahora estamos haciendo otro juego, pero no puedo adelantar. Seguramente podremos lanzarlo en medio año, porque entre todas las cosas que hay que hacer la demora es de unos cinco o seis meses, así que en ese tiempo tendremos una opción de prueba para mostrar.


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