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Miércoles 12.02.2020
7:29

Cosquín Rock 20° aniversario

Montaña sin fronteras

En transición, en una era de redefinición del formato de festival; con el debut de la flamante Ley de Cupo Femenino en un escenario donde prendió la polémica; así celebró el encuentro serrano creado por José Palazzo sus dos décadas de música. El Litoral repasa aquí dos días de clásicos y novedades.

 


Impedido Charly García de actuar, fue reemplazado por su banda, con numerosos invitados de todos los “palos”. Foto: Gentileza Leandro Olivo
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Cosquín Rock 20° aniversario Montaña sin fronteras En transición, en una era de redefinición del formato de festival; con el debut de la flamante Ley de Cupo Femenino en un escenario donde prendió la polémica; así celebró el encuentro serrano creado por José Palazzo sus dos décadas de música. El Litoral repasa aquí dos días de clásicos y novedades.   En transición, en una era de redefinición del formato de festival; con el debut de la flamante Ley de Cupo Femenino en un escenario donde prendió la polémica; así celebró el encuentro serrano creado por José Palazzo sus dos décadas de música. El Litoral repasa aquí dos días de clásicos y novedades.  

 

La primera jornada del 20° Cosquín Rock arrancó de la mano de Pink Wasted, Joysticks y otros grupos. Con unas gotas salió Hilda Lizarazu, de vestido hecho con corbatas, cantando “Sola en los bares”, “Lucía la equilibrista” y su crossover con “El oso”, “D10s” con su homenaje a Maradona. Ese sábado se cumplían los ocho años del fallecimiento de Luis Alberto Spinetta, recordado con “Seguir viviendo sin tu amor”. “Caribe Sur incluyó un medley con “Que me pisen” (Sumo), “De música ligera” (Soda Stereo) y La bestia pop (Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota).

 

Rápidamente ganó el escenario Micky Rodríguez al frente de La Que Faltaba, con un sonido “piojoso folk”,sin privarse de acudir a “El balneario de los doctores crotos” o “Todo pasa, para agitar las banderas de la carita orejuda.

 

Pero a esa hora, en el Escenario Sur, salió Rosario Ortega (en lila y blanco): la menor del clan llegó en plan solista, con percusión electrónica y teclados combinados con guitarra y bajo analógicos, cantando desamores en clima intimista. Lautaro Cura de Isla de Caras se sumó como invitado, y el final con una versión funk pop de “Por qué te vas” (José Luis Perales).

 

Pibes y pibas

 

Airbag explotó en la tarde con una versión instrumental de “Little Wing” (Jimi Hendrix), con Pato atacando la SG doble mástil. Los hermanos Sardelli pasaron por “Huracán” y “Por mil noches”; el sombrero hendrixiano acompañó el amague de “Voodoo Chile” en la pasarela para entrarle a “Colombiana” y “Über Puber”. Guido cantó “Como un diamante”, tas lo cual Pato encaró el Himno Nacional secundado por Jose Berrone para explotar juntos, toda la banda y el público en el final. “Esta canción es como el vino, mejora con los años”: era “Solo aquí”.

 

A las 18, en el espacio Córdoba X, los Daraa sacudieron la modorra con su new rock alternativo, encabezados por la potencia escénica platinada Florencia Alba: una diva eléctrica con futuro.

 

Al mismo tiempo, Sara Hebe sacudía el Sur en formación ampliada, sumando a Arie Gaffet (coros), Lali Bass (bajo) y Edu Morote (batería), junto al fiel Ramiro Jota (bajos, guitarras y programaciones). De pelo suelto, minishort y bucaneras, tiró meneos, electrorap y contenidos, llegando al clímax con “El marginal” y “Lujo popular”.

 

Power y soft

 

Dos Minutos, con el inefable “Mosca” Velázquez al frente, el “Papa” Ainadjian y sumando al “Indio” Mirones en los temas de “Valentín Alsina” (como en la gira aniversario). Pasaron “Valentín Alsina”, “Canción de amor”, “Demasiado tarde (La marcha)”, “Tema de Adrián” y “Amor suicida, hasta que se cortó el sonido pero nadie se fue: “Son el mejor público del mundo”, tiró el cantante. Volvieron con “Barricada”, “El mejor recuerdo”, “Piñas van, piñas vienen”, “Otra mujer”, “Caramelo de limón” y “Ya no sos igual”.

 

Bándalos Chinos salieron a disputar masas con unos veteranos del festival como Las Pastillas del Abuelo, en una media tarde cargada de propuestas. El delgado Gregorio “Goyo” Degano caminó las tablas mostrando las canciones de “Bach”: canciones como “Demasiado” trajeron referencias a Wham!, Glenn Medeiros y otros baladistas de los ‘80. Más reciente canción: mostraron la flamante “Departamento”, y la tarde fue creciendo en groove, baile y coros, con temas festejados como “El temblor” y “dije tu nombre”.

 

Aplanadora

 

La versión del Himno por Ricardo Mollo y la Filarmónica de Mendoza abrió el masivo show de Divididos con luz diurna (flameaba una bandera paraguaya que acompañó varios conciertos). Bien arriba en la batería de Catriel Ciavarella, “Cuadros colgados”, terminando en la voz del “Cóndor” Diego Arnedo. 

 

Después de “Haciendo cosas raras” y “Tanto anteojo” vino un “estamos felices de volver después de 15 años”. Pasaron por “Tengo” (Sandro), “El 38”, “Salir a comprar” y “¿Qué tal?”: la jam sincopada de slaps llevó a “La rubia tarada”. Siguieron con “Spaghetti del rock, “Huelga de amores (“dedicada a los pueblos originarios, especialmente a Evo Morales”), con Diego en guitarra para la chacarera, como su padre Mario Arnedo Gallo. “Casi estatua”, “Amapola del 66” (con recuerdo al padre de Mollo), “Sucio y desprolijo” (Pappo), con el solo con zapatilla del público, antes de “Paisano de Hurlingham”. El cierre fue a lo Sumo, con “Crua Chan” y “Nextweek”.

 

Visitante ilustre

 

Para ese entonces Mariano Martínez de Attaque 77 tocó con los Animales en Cautiverio: ante las indisposiciones de sus compañeros de banda salió a tocar canciones propias como “Western” y “Poison Heart” de Ramones en castellano.

 

Pero el número internacional esperado era la chilena Mon Laferte, ahora más en alza que en la suspendida actuación del Lollapalooza 2018. Así su debut festivalero argentino fue en las sierras, de vestido negro frente a una virtuosa banda, vestida como un grupo de pintores de obra.

 

Crooner con sabor latino (entre la Björk mas jazzy y la Mala Rodríguez), abrió con “Tormento”, una Betty Page tatuada y comunicativa, icono feminista con predicamento entre los varones, mezcló trap con salsa en “Celos”. Pasó por la cumbia y un rockabilly ranchero en “Si tú me quisieras”.

 

“Qué bonita está la Luna”, afirmó (remarcando el cielo ya despejado) antes de “Plata tá tá” (tema hecho con Guaynaa, con sabor a Calle 13), Agarró un pañuelo verde que le tiraron, mientras encaraba “El beso” y No te fumes mi mariguana”.

 

Los suplentes de Charly

 

Para ese entonces muchos corrieron porque arrancaba una rara atracción: El Aguante & The Prostitution. Se trató de la banda de Charly García sin el solista, en la versión más compacta (Fabián Quintiero en teclados y conducción, Rosario Ortega en voz, Kiuge Hayashida en guitarra, Carlos González en bajo, Toño Silva Peña en batería), junto a artistas invitados (“el aguante”).

 

Nito Mestre fue el encargado de abrir con “Instituciones” y “El día que apagaron la luz” (las dos puntas de Sui Generis), precediendo a “Cerca de la revolución” con Fer Ruiz Díaz en voz, mano a mano con Rosario Ortega. Bándalos Chinos (Goyo y violero) en “Asesíname”.

 

Louta llegó para “Me siento mucho mejor” y Nathy Peluso para “Promesas sobre el bidet”. Celeste Carballo “Rezo por vos” (con el coautor, Spinetta, en la pantalla). Hilda Lizarazu, corista en la era Los Enfermeros regresada en la primera Prostitution, cantó “Fanky” recordando al Negro García López, con Pato Sardelli en su lugar. Andrés “Ciro” Martínez encaró “Demoliendo hoteles” y sumó su armónica, con la vuelta de Rosarito. Cucho de Los Auténticos Decadentes dijo que “Charly es el padre de todos”, antes de encarar con sus compañeros “No voy en tren”.

 

León Gieco (vitoreado como ninguno) tiró: “Esto no es un homenaje, es una suplencia”. Asoció a los chilenos con Jara, Parra y Neruda, y al Zorrito y Rosario con Gardel y Mercedes, antes de “Los Salieris de Charly” (su homenaje) y sumó a la armoniquista Sandra Vázquez para “El Fantasma de Canterville” (una de las coautorías en Porsuigieco). Todos juntos finalizaron con “Inconsciente colectivo”, sumando invitados como Sara Hebe y Panchito Chévez.

 

Laberintos en la noche

 

Mientras Ca7riel y Paco Amoroso se ganaban su lugar en las sierras, Skay Beilinson abrió el set de Los Fakires con “El pibe de los astilleros” (hit redondo raro en sus listas) y “El Golem de Paternal”. “¡Salud, 20 años de Cosquín! Vamos a entrar en ‘El corazón del laberinto’”. Se paseó por “Aplausos en el cosmos”, “Flores secas” y “Plumas de cóndor al viento”, hasta llegar en “Jijiji” a un pogo inevitable, un “acontecimiento” en la lógica del festival, bajando en “El redentor secreto”.

 

Skay toca como canta y habla: preciso y personal, con el sonido la palanca de trémolo Gibson, intermedia entre Bigsby y Fender. “El sueño de la calle Nueva York” sonó oscura y jazzera, mientras que “Chico bomba” vibró con beat electrónico. “Criminal Mambo” cruzó con la melodía de “Lawrence de Arabia de “La bestia pop” para que los fans puedan cantar “Vamo’ los Redondos”. Se despidió con “Lejos de casa” y “Oda a la sin nombre”.

 

Ahí se produjo otro de los cruces estilísticos y generacionales del sábado: Él Mato a un Policía Motorizado pisó al Flaco redondo, con canciones como “Más o menos bien”, “Chica de oro” o “El tesoro”. Cruzándose con el siguiente show de Guasones en el Escenario Norte y el de Dante Spinetta en el Urbano (antes hizo lo propio su socio Emmanuel Horvilleur), con Matías Rada en la guitarra.

 

El Kuryaki recurrió a su paleta de soul, funk y hip hop, en un clima íntimo, animandose a algún clásico (“Jaguar House”). Facundo Soto volvió revalidar sus títulos con hits como “Tan distintos” y “Pasan las horas”, con las banderas ondeando en la lluvia.

 

Puesta y fiesta

 

Louta salió en pose de campeón en medio de una explosión de luz y sonido para “Todos con el celu”. Jaime James reforzó su puesta escénica con las posibilidades luminotécnicas de las pantallas y la parrilla de un festival grande (en su primer año actuó tarde en el Hangar, y nadie entendía mucho la propuesta).

 

Largó con “Uacho” y “Ayer te vi”, para recordar a Nirvana con un amague de “Smells like teen spirit” y “Breed”, para encarar “No te comas la peli”. Derivó en un segmento chill, con piano Rhodes y autotune, centrado en “Palmeras”. Volvió al agite con a explotar con “Qué bien que estoy” y su “Meneaíto”. Se despidió con un “Jijiji” a capella y un piedra papel o tijera masivo.

 

Militantes del Clímax incendiaba el Urbano cuando salieron Los Auténticos Decadentes a poner final de fiesta a la noche. Tiraron una hora de hits como “Somos”, Pendeviejo”, “Los piratas”, “Amor” (en la voz de Jorge Serrano), “La prima lejana” (por Diego de Marco), “Un osito de peluche de Taiwán” (Ruiz Díaz invitado), rarezas como “Gente que no” (de Serrano con Todos Tus Muertos), cerrando con “La guitarra” bajo la llovizna.

 

Trap and roll

 

Daniela Doffo mostró su sonido rockero clásico en el comienzo del domingo, bajo unas gotas persistentes. “Si no hay lluvia no hay Cosquín”, dijo Ricardo Tapia de La Mississippi, prometiendo “un poco de blues y rock and roll”. “Odioso”, “El 16”, “Qué mujer”, “Sucio y desprolijo” del Carpo (en versión cadenciosa), “Un trago para ver mejor, “No obstante lo cual” de Riff con washboard.

 

El inefable Toti Iglesias se puso la bandera de capa para comandar a los Jóvenes Pordioseros en la siesta serrana, lejos de su medioambiente nocturno. Igual se lo vio histriónico y divertido como siempre. En la otra punta, Emanero apareció como el primer nombre fuerte de la escena trap/rap, con una intensa banda en vivo, con mayoría femenina (la bajista es Lali Bass, la misma de Sara Hebe). Dilemas sentimentales y existenciales, rimados sobre beats bailables. Se hizo notar “Veneno”, sobre las melodías de “Seguir viviendo sin tu amor” (Spinetta).

 

Con los muñecos inflables de siempre, Los Gardelitos salieron a reafirmar la identidad del Escenario Norte: Eli Suárez disparó críticas en “Viejo y querido rocanrol” y “Gardeliando”. Celebró Ley de Cupo Femenino, recordó el reclamo en su show hace dos años, y a las trabajadoras sexuales. “Un saludo muy grande para Jimena Barón, también”, en el marco de la polémica. “Sortilegio de arrabal” tubo lobos inflables .”Puño y letra” habló de “revolución justicialista”, y en “Llamame” sumaron a Cazzu, “la jefa del trap” (sic).

 

El pibe de oro

 

Wos ganó su lugar en el principal entre los veteranos: salió la banda (la bajista Natasha Iurcovich, enmascarada con un pañuelo verde, lucía como Kitana del Mortal Kombat) con un arranque thrashero antes de “Luz delito”, con referencia al riff de “Luzbelito y las sirenas” de Los Redondos y momentos de beat box. De remera ancha y short de boxeador sobre las patas flacas, en “Andrómeda” reflexionó que “hay que ser valiente para pelear con tu sombra”, y luego invitó a “Darle patadas a los que no nos quieren ver bien” con “Canguro”. En una improvisación mostró su faceta de freestyler consignista, con dúo de vientos rematando, que se quedaron para “Fresco” y “No va a bajar”; clausuró con “Melón vino” y “Púrpura” 

 

A esa hora (19) Celeste Carballo llenó el escueto espacio de La Casita del Blues en un show de 40 minutos sin parar, entre canciones e historias: capaz que se merecía un espacio mayor. Recordó los 100 años del poema “Queja”, de Alfonsina Storni, que musicalizó (para el disco “Chocolate inglés” y tocó a continuación.

 

Orientales de acá

 

Con “Sobre la sien”, “Atala” y “La nube”, La Vela Puerca salió al encuentro de las banderas y de la amistad argentina que los adoptó, al solcito del ocaso que despidió definitivamente a la lluvia. Desde su Gibson SG, el “Enano” Teysera puso el sonido nicotínico, cediendo el histrionismo al “Cebolla” Cebreiro, compañero de dupla creativa y escénica.

 

Ambos Sebastianes se reencontraron en “Sin avisar”, “Frágil” y “Sanar”, para entrar en una zona más espesa con “Un frasco”, “La madeja” y “Mi Diablo”, con más protagonismo del Cebolla, que junto al trío de vientos levantaron en “Sigo creyendo.
Invitaron al asistente Manuel Ferreiro para “Potosí”, y viajaron a otros Cosquines con “Sin palabras” y “Haciéndose pasar por luz”. “Va a escampar” anticipó el tramo final (y además fue cierto: no como en 2018 que debieron recortar el show por el diluvio): “Zafar”, “Todo el karma” y “Llenos de magia”.

 

Genética rockera

 

Mientras, Ysy A ofrecía un trap espeso y crunkero, con autotune y sublows zumbones, con rimas afiladas. Pero la historia se mudaba al Córdoba X con Riff: Víctor “Vitico” Bereciartúa se puso al frente de su hijo, el de Pappo (Luciano Napolitano) y el de Oscar Moro (Juanito), en lo que llama “un experimento de genética”; sumando a otro fundador como Héctor “Boff” Serafine.

 

“Hace 15 años que hicimos el último show con Pappo” recordó el “Canciller”: en vivo, Luciano recrea su voz, con Nico blandiendo la primera guitarra (aunque Boff conserva sus momentos). “Todas van por Pappo, pero esta especialmente”: “Ruedas de metal” (con algún solo de Napolitano). No faltó “Macadam 3. 2, 1, 0”; en “No obstante lo cual” el parecido vocal del retoño asusta, al igual que en “Sube a mi voiture”; el cierre fue con “Susy Cadillac” y “Que sea rock”, con gran trapo celeste y blanco en la audiencia.

 

Cruces

 

Babasónicos copó un escenario sobreelevado a lo Jack White, con leds y esfera luminosa. Un Adrián Dárgelos barbado y con corona como un Cristo y un Diego Uma juvenil, se animaban a bajarse del pedestal. “Malón” fue una vuelta a la era de “Trance Zomba”, entre etapas posteriores (“Microdancing”, “La pregunta”, “La lanza”). De “Cretino” a “Putita”, recorrieron unas 15 canciones. 

 

En el Norte, un Andrés “Ciro” Martínez de saco sport a lo Mateyko encabezó a Los Persas, la formación mutante que se apoya en el groove del histórico Broder Bastos, la contundencia de Lulo Isod (lejos de cuando jazzeaba con Bárbara Togander) el virtuosismo de Juan Manuel Gigena Ábalos y la calidez vocal de Julieta Rada. De “Banda de garage” a “Juira!” transitaron varios climas, para reunirse con Micky Rodríguez en “Luz de marfil” y “Tan solo”. En “Me gusta”, la pantalla mostró imágenes de archivo de Los Persas en el Ángel P. Malvicino (rodadas por Tincho Álvarez), y en “Pistolas” compartió el escenario con Wos (como hace unos meses en el Mastai). La escalada final fue de “Como Alí” a “Astros”.

 

Encarpados

 

En la carpa PopArt XXI Vanthra convocó a sus más fieles, demostrando que Fernando Ruiz Díaz no fue solo a tocar de invitado de otros. Por su parte se dio el gusto de invitar a Astor Cianciarullo, el hijo de Flavio, para interpretar “En los sueños”: dúo de bajos con Charly Noguera “para que le llegue a Gaby” (medley con “Mañana en el Abasto”). “Perfectos cromosomas” cruzó con “Es todo lo que tengo y es todo lo que hay” (Aristimuño) y “Siguiendo la Luna” (Fabulosos Cadillacs). Finalizaron con “Ella vendrá” (Palo Pandolfo) y “Bailan los diablos”.

 

Pero los ojos estaban puestos en la carpa gemela, donde Molotov presentó la segunda función de “El desconecte”. Revisitaron varias de sus canciones (“Here We Kum”, “Amateur”, “Noko” “Chinga tu madre” fueron las primeras) con músicos invitados, sumando piano órgano, guitarra acústica y eléctrica , bajo acústico y contrabajo: seguramente es un show que se apreciaría mejor en un teatro. 

 

Señores debutantes

 

Entre los viajes temporales del aniversario no podían faltar Los Caballeros de la Quema: el ahora “tipo serio” Iván Noble se reunió nuevamente con sus ex compañeros para sacudir las articulaciones y rockear como antaño. “Muy buenas noches monada”, saludó en cantante luego de “Patri”. “Es nuestro primer Cosquín. Estamos debutando a los 50: una manga de virgos”.

 

Repasaron su pasado con “Saliendo a ver qué pasa en el barrio”, “Rómulo y Remo”,”Rajá rata” (“hubiera quedado mejor hace tres meses”), “Hasta estallar” (grabada con León Gieco originalmente) y “Cuatro de copas” (con el guitarrista Pablo Guerra cantando y tocando la armónica.

 

También pasaron “Otro jueves cobarde” enganchada con “Sapo de otro pozo”, dos de la que Noble todavía canta. “Muchos de ustedes no habían nacido, esta fue la primera canción nuestra que sonó en la radio”: era “Carlito”, seguida por “Pejerrey”
“Ojalá no pasen otros veinte años, porque si no... boleta completa”. Concluyeron con “Avanti morocha enganchada a “Oxidado”.
 

Los de siempre

 

El ritual infaltable tenía que ser el show de Las Pelotas, los únicos que estuvieron en todas las ediciones . Germán Daffunchio con buena onda era un buen síntoma, que se iba a acoplar a la imbatible buena onda escénica de Gabriela Martínez (con su voz ganando más presencia en los coros).

 

Con una hora prevista de show, tocaron “Si supieras” (el de corear “Las Peló”), “Sin hilo”, “¿Qué podés dar?”, “Dando vueltas” (una de las nuevas), “Víctimas del cielo”, “Era”, “Personalmente”, “Ya lo sabés” (el corte más reciente) y “Hawaii” (con su propio “Vamo’ Las Peló” sobre la trompeta del “Pollo” Alejandro Gómez)
Daffunchio bromeó con Sebastián Schachtel: “Siempre estás haciendo cagadas. ¿Sabés qué sos? Un pato”, y así dio paso a “Escondido bajo el brazo”, con una nueva aparición de Panchito; el siguiente invitado fue Sebastián Teysera en “Será”.

 

El tramo final fue con “Bombachitas rosas”, “Ya no estás”, “Nadie fue” (con su video políticamente discutible), “Esperando el milagro” y “Capitán América” (con el “fuck you” a Donald Trump), que “está desde el primer Cosquín”.

 

Despedida paranoica

 

Ratones Paranoicos tenía también una hora pautada, pero llegaron a la hora y media en la madrugada del lunes. Algo apurados por meter toda la lista, tocaron de corrido (hablando poco y parando sólo por cuestiones técnicas, metieron de un tirón “Enlace”, “El centauro”, “El vampiro”, “Vicio”, “Ella está de mi lado”

 

“Carol” y “La nave”: esta de cuando los produjo Andrew Loog Oldham, con sólo de Sarcófago, vientos en tutti y teclado en colchón; ahí pegaron “Destruida Roll, a puro slide.
“Es una lista muy distendida, me gusta que escuchen. Hoy hubo una fecha increíble con un montón de artistas increíbles. Vamos a escuchar ‘rocanrouol’ (sic). Viva el rock and roll, viva la Argentina. Bueno, si no me acordé las otras, esta menos: ayúdenme”, habló por primera vez Juanse, pidiendo coros para “Rock del gato”.

 

Prendieron el motor con “Cowboy”, “Sigue girando”, “Isabel” y “Ruta 66”: Juanse sacó a pasear a Panchito por el escenario en su silla de ruedas, algo asustado, y terminó pidiendo un aplauso para “Torso” (así llamó Pappo una vez al armoniquista sin extremidades). La calma volvió con el machacante ritmo del “Rock del pedazo” (con Roy tocando como Charlie Watts, sin superponer hi-hat y redoblante), “Sucia estrella” y “Ya morí” (escrita antes de que el Indio Solari fuera quien es hoy, valga el dato)

 

“Chau, quédense, no se vayan”, fue el mensaje confuso del ahora católico frontman, antes de volver con “Para siempre”, acompañado por Daniela Doffo, Toti Iglesias y Ponch Fernández de Los Gardelitos.

 

Autor:

Ignacio Andrés Amarillo


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