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Viernes 13.03.2020 - Última actualización - 10:29
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La vida de un futbolista después del cáncer

Ignacio Cuffaro: "Me recuperé rapidísimo"

2019 ya pasó. Fue especialmente difícil para Ignacio Cuffaro, ex futbolista de las inferiores de Newell’s Old Boys que debió superar un cáncer. Hoy, recuperado, intenta volver al ruedo. Mientras tanto, se entrena en Morning Star y ayuda en la preparación del equipo de primera femenino.

 Crédito: Archivo El Litoral
Crédito: Archivo El Litoral

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La vida de un futbolista después del cáncer Ignacio Cuffaro: "Me recuperé rapidísimo" 2019 ya pasó. Fue especialmente difícil para Ignacio Cuffaro, ex futbolista de las inferiores de Newell’s Old Boys que debió superar un cáncer. Hoy, recuperado, intenta volver al ruedo. Mientras tanto, se entrena en Morning Star y ayuda en la preparación del equipo de primera femenino. 2019 ya pasó. Fue especialmente difícil para Ignacio Cuffaro, ex futbolista de las inferiores de Newell’s Old Boys que debió superar un cáncer. Hoy, recuperado, intenta volver al ruedo. Mientras tanto, se entrena en Morning Star y ayuda en la preparación del equipo de primera femenino.

La vida pone a todos a prueba. Algunos tienen exámenes más sencillos; otros, más complicados. A Ignacio Cuffaro le tocó uno bien difícil y en una etapa donde la mayoría pasa sin grandes problemas de salud. A los 22 años, Nacho contrajo cáncer testicular, patología que se le detectó en febrero de 2019. Tras sesiones de quimioterapia junto a dosis de optimismo y ganas de vivir, salió adelante. En la actualidad, hace la vida normal de un chico de 23 años.



Previamente, Cuffaro era jugador profesional de fútbol. Logró vestir la camiseta de su amado Newell’s Old Boys en inferiores y llegar hasta reserva. Allí fue compañero de futbolistas que hoy se destacan en la primera de Argentina y de otros países. Como el caso de Lisandro Martínez, Ezequiel Unsain, Braian Rivero, Jalil Elías, Héctor Fértoli por citar los más conocidos. De allí pasó al NK Drava Ptuj (se pronuncia Tui) de la pequeña ciudad de Ptuj, en Eslovenia. Jugó una temporada y media, y en unas vacaciones en Rosario advirtió este problema que le cortó la carrera.



Las sesiones de quimio las terminó en junio del año pasado. Newell’s lo ayudó en 2019 con una gran asistencia deportiva. Y en 2020 practica con la primera de Morning Star en el viaducto. Además, colabora entrenando a las chicas del plantel superior que juegan el campeonato rosarino.



La idea es poder volver a competir en el máximo nivel posible. Hubo una oferta para partir al fútbol finlandés que fue descartada a comienzos de año. Quizás a mediados de 2020, cuando más se mueven los mercados de pases en el mundo, haya una chance nueva para este delantero.



Ignacio habló extensamente con Mirador Provincial en una estación de servicios de la zona oeste de Rosario. Las impresiones de un futbolista que sufrió lo mismo que figuras como el bonaerense Jonás Gutiérrez, el español José Francisco Molina o Carlos Roa.



- Hoy, en marzo de 2020, ¿cómo estás?


- Después de todo lo que pasó yo tuve un proceso de reacomodamiento físico. Hace menos de un año terminé la quimio (quimioterapia). Una vez que las terminé Newell’s me abrió las puertas para volver a ponerme bien físicamente. Gracias al club me puse bien rápido. El club me dio nutricionista, psicólogo. Me brindó todo. Hoy en día estoy entrenando. Estamos esperando una oportunidad. Después de un año de estar parado es difícil reincorporarse, pero seguramente la oportunidad aparecerá.



- Estás entrenando a unas chicas.


- Sí, tengo un equipo femenino. La primera división de Morning Star. Eso también me ayuda porque necesito que la cabeza esté ocupada. Para el jugador el hecho no tener club no está bueno, juega en contra. Cuando tenga la próxima oportunidad, la voy a aprovechar al máximo. Poder entrenar a las chicas me permite volver al ruedo y me gusta.



- ¿Además trabajás?


- Sí, mi viejo tiene un local en un shopping. Para ocuparme la mañana que es cuando no entreno. En Morning me pidieron de jugar para el masculino en el Molinas, pero primero tengo que ver el tema del pase. Estamos tratando de encontrar una salida. Estoy hablando con Guille (Guillermo Méndez Amadei) y con Lichi (Lisandro Méndez Amadei, sus representantes) porque si ellos me van a volver a ubicar en Europa no está tan bueno traerlo ahora. Para eso es mejor dejarlo, entrenar como vengo entrenando y esperar la oportunidad a mitad de año.



- ¿Mantenés tu condición física?


- Terminé entrenando en Newell’s (el año pasado), terminé 100 puntos. A principio de año me empecé a entrenar solo por una cuestión lógica.



Social Lux, Renato, Betis, NOB y Drava


Cuffaro se crió en barrio Echesortu. Jugó en el baby en Social Lux y de allí pasó a Renato Cesarini. A los 16 años tuvo una breve experiencia por el Betis de Sevilla, pero decidió volverse. En su regreso, fichó con NOB hasta llegar al segundo equipo. Hasta que a mediados de 2017 se mudó a Eslovenia. Y a principios de 2019 pasó lo que pasó.



- ¿Cómo es la experiencia de vivir en una ciudad eslovena de 20.000 habitantes?


- De por sí el país es chico. Son 2 millones de habitantes. Todas las ciudades menos Liubliana que es la capital tienen esa cantidad de habitantes. Ellos les llaman ciudades, pero son todos pueblos. Al principio fue difícil porque yo venía de un país en que todo el mundo vive a mil. Cuando llegué allá me encontré con un país súper tranquilo. No hay semáforos. No hay accidentes de tránsito porque se respeta todo. Me resultó muy difícil el tema del idioma y el tema del clima. El invierno es muy crudo y el idioma es muy difícil.



- ¿Ahí te detectaron un cáncer?


- No. Me lo detectaron el 14 de febrero de 2019. Estaba de vacaciones acá. Me estaba por volver a ir. Me estaba dando una ducha. Me detecté una anomalía con respecto al otro testículo. Le hice un comentario a mi vieja. Ella se encargó de buscar un urólogo. Pensaba que lo más malo podía llegar a ser un desgarro, una hernia, algo de eso. Cuando fui me dijo que era un tumor, que había que hacer unos análisis de sangre, seguir unos pasos para determinar si era bueno o malo. Si era bueno, se saca y seguís con tu vida. Si es malo, es cáncer. Cuando me hicieron los análisis ya me dio que era maligno. Ahí arrancó todo el proceso. Primero me operé, me saqué el tumor. A partir de ahí, cuando me recuperé de la cirugía arranqué el proceso de quimio.



- ¿Todo ese proceso terapéutico fue acá en Rosario?


- Sí, acá en Rosario en el hospital Centenario, público. 10 puntos todo.



- ¿Vos pediste ayuda de Newell’s Old Boys?


- No, el club se enteró y se puso a disposición mía. Yo no pertenecía más al club. Se enteró por los medios. Me llamó Cristian D’Amico. Primero me pusieron un psicólogo para que me acompañe durante todo el proceso que es Andrés Dal Lago, que trabaja con la primera de Newell’s. No tengo más que palabras de agradecimiento. El tipo no ganaba nada conmigo. Fue una de las cosas más importantes para que yo me pueda mantener fuerte en ese momento. Cuando me recuperé de la quimio, me pusieron a disposición un nutricionista. Después un profe (preparador físico) para mí que me entrenó durante un mes. Y luego me sumé a la primera local. Hacía fútbol. Me recuperé rapidísimo desde todo punto de vista. (Newell’s) Me brindó todo.



- En ese tipo de patología, la cuestión anímica y mental también juega un rol clave, ¿verdad?


- Obviamente. Lo primero que pensaba era “no voy a poder seguir jugando”. Después el fútbol pasa a un segundo plano. Aprendí que el fútbol no es más que un deporte. Es lo más importante de lo menos importante para mí en mi vida. Mis amigos, mi familia es mucho más importante. La pasé mal, la sufrí porque me sentí mal físicamente por el proceso de quimio, pero quien realmente la pasan mal son tus allegados. Ellos padecen todo el tiempo, te quieren ayudar y no se puede.



- Como futbolista vas a llegar a tu plenitud dentro de tres o cuatro años.


- Lo que necesito es reinsertarme de nuevo. Y de no ser posible, no pasa nada. disfruté de mi estadía en el fútbol. Soy lo que soy gracias al fútbol. Aprendí muchos valores gracias al fútbol. Mi familia me inculcó mucho, pero también hay otros que tengo gracias al deporte. Conocí el mundo gracias al fútbol. Soy fanático de Newell’s. Jugué en el estadio. Salí campeón con esa camiseta. Entrené con Maxi Rodríguez, con (Gabriel) Heinze, con (Ever) Banega, con (David) Trezeguet. Cumplí un montón de sueños. Al principio estaba enojado con la vida, pero después lo asimilás. Al principio te tenés que enojar, pero de ahí en más ¿qué hacemos? Me enojo, pierdo. El 50 por ciento está en la cabeza y el 50 por ciento está en la medicina. Si uno está bien y le hace caso a los médicos, hoy en día la medicina cura todo.

Autor:

Hernán Alvarez


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